
Una merienda puede ser mucho más que algo rico para compartir: también puede transformarse en alimentos para una familia que los necesita. Con esa idea, Carlos Ojeda puso en marcha un emprendimiento solidario que busca unir el trabajo, la colaboración y la posibilidad de…
Una merienda puede ser mucho más que algo rico para compartir: también puede transformarse en alimentos para una familia que los necesita. Con esa idea, Carlos Ojeda puso en marcha un emprendimiento solidario que busca unir el trabajo, la colaboración y la posibilidad de acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles. «Es un ganar-ganar», resumió sobre una iniciativa que apuesta a ayudar de una manera diferente.La propuesta consiste en vender budines y otras meriendas para recaudar fondos destinados a comprar productos de primera necesidad para comedores comunitarios. Los pedidos se reciben durante la semana y las entregas se realizan los fines de semana, mientras que las compras y donaciones se organizan posteriormente según lo recaudado. En contacto con EL LIBERTADOR, Ojeda detalló sobre el proyecto, sus motivaciones y la situación de las familias que reciben asistencia.
DE UNA COMPRAA UNA AYUDACONCRETA
El mecanismo es simple, consiste en vender meriendas y destinar lo recaudado a adquirir productos de primera necesidad. Los pedidos se reciben durante la semana y las entregas se realizan los fines de semana, mientras que las compras para las donaciones se organizan posteriormente. «Vos comprás un budín o una merienda y a su vez ayudás a otra persona», resumió Ojeda.Los productos se distribuyen según los requerimientos de los comedores comunitarios con los que establece contacto. Uno de ellos es Piecitos, donde consulta qué hace falta antes de organizar las compras y coordinar las entregas. «Yo les pregunto qué es lo que necesitan y, de acuerdo a eso, voy comprando todo», contó.Entre los artículos que suele reunir hay fideos, arroz, leche, azúcar, harina, frutas y verduras, además de otros alimentos para preparar almuerzos y meriendas. «Yo compro lo que más pueda con respecto a las necesidades que ellos tengan», señaló. Las donaciones también pueden incluir ropa y calzado, según los requerimientos de las familias asistidas en cada uno de los casos.
UNA HISTORIAQUE IMPULSA LASOLIDARIDAD
La decisión de ayudar también está vinculada con experiencias personales que marcaron su vida. Durante su tratamiento contra el cáncer, Ojeda necesitó donaciones de sangre y ayuda para conseguir los medicamentos de quimioterapia, por lo que conoció de cerca el valor de la solidaridad. «Necesité donaciones, muchas donaciones de sangre, mucha ayuda para conseguir mis medicamentos», recordó.Ojeda contó que durante su enfermedad recibió el acompañamiento de personas que no lo dejaron solo y lo ayudaron a seguir adelante. «Me ayudaron a continuar, a seguir, a prosperar y a luchar siempre», expresó. Actualmente, esa experiencia se convirtió en uno de los motores de su compromiso con quienes atraviesan situaciones difíciles.Para él, la ayuda material también puede tener un impacto emocional en quienes la reciben. Un alimento, una prenda o un gesto solidario pueden ofrecer alivio y alentar a las personas a continuar en momentos complejos. «Capaz le das esperanza a las personas, que no todo está perdido, aunque parezca que hay oscuridad todo el tiempo», reflexionó.
CÓMO COLABORARCON LA INICIATIVA
Quienes quieran sumarse pueden colaborar mediante la compra de meriendas o la donación de ropa, calzado y alimentos no perecederos. Los pedidos se realizan al teléfono 3777-208-253, mientras que en Instagram el responsable figura como @Carlos_0jeda y el emprendimiento como @dulcemarga.ok. También se puede contactar al comedor Piecitos a través de su cuenta, @comedorpiecitos, para acercar alimentos.Ojeda sostiene que no hace falta realizar grandes aportes para contribuir con quienes necesitan asistencia. «No necesariamente tienen que donar, pero es un gesto muy lindo que lo hagan», afirmó. Cada compra ayuda a reunir fondos y cada donación permite sumar productos a las entregas, de acuerdo con los recursos disponibles.
La realidad de los comedores
La iniciativa se desarrolla en un contexto económico complejo para muchas familias argentinas, que recurren a comedores para cubrir sus necesidades alimentarias. Según datos del Indec correspondientes al segundo semestre de 2025, la pobreza alcanzó al 31,3 por ciento y la indigencia se ubicó en el 7,6 por ciento. Las cifras reflejan las dificultades que atraviesa la población. Y más allá de las medidas oficiales para paliar esta situación, se tornan más que oportunas las iniciativas solidarias.Más incluso en los espacios comunitarios, donde aumentó la concurrencia de familias. Muchas personas acuden para recibir un plato de comida que les permita afrontar sus necesidades cotidianas. En este escenario, los comedores cumplen un papel importante para quienes tienen dificultades para garantizar su alimentación.Frente a esta realidad, propuestas como la de Ojeda permiten sumar recursos para asistir a las organizaciones comunitarias. A través de la venta de meriendas y las donaciones, el emprendimiento reúne alimentos y otros productos según las necesidades de cada comedor. Aunque estas acciones no reemplazan las respuestas estructurales que requiere la pobreza, representan una ayuda concreta para las familias que más lo necesitan.