
El capitán viene de ser decisivo en el Maracaná, aún dando ventaja en lo físico. Y se metió en el 11 de Arruabarrena en Avellaneda, contra todos los pronósticos.
El capitán viene de ser decisivo en el Maracaná, aún dando ventaja en lo físico. Y se metió en el 11 de Arruabarrena en Avellaneda, contra todos los pronósticos.
independiente Boca paredes foto Marcelo Carroll - FTP CLARIN DSC01906.JPG Z
La lógica lo puso de frente a una decisión por una cuestión indiscutible: Boca se juega mucho en Avellaneda ante Independiente. Quizá, un título es lo que se le pone en juego en los 90 minutos que pueden significar asegurarse la punta de la Tabla Anual por una fecha más o empezar corriendo de abajo justo en la semana en la que se vendrá River.
Sin embargo, para Leandro Paredes hay algo más importante por lo que se puso a disposición del Vasco Arruabarrena de cara al clásico. Un punto clave que inclinó la balanza a favor de su titularidad. Y tiene que ver con su evolución en los días que pasaron desde el último martes, cuando el Xeneize le ganó a Vasco da Gama en el Maracaná con gol suyo.
"Respondió a todas las exigencias", se escuchó en los pasillos de los vestuarios del Libertadores de América respecto del capitán, quien se probó más que nada en la práctica del sábado, tanto con piques cortos como con disparos de balón de media distacia.
"Está mucho mejor que el martes", fue otra de las frases que resonaron, destacando que -al menos en los ejercicios previos- Paredes se mostró en condiciones de ser titular y volver al 11 inicial luego de tres partidos (dos sin participar y el último entrando desde el banco).
El partido, ya de inicio, le dio la derecha a esos anticipos. Porque para Paredes no hubo señales que alertaran sobre la reciente lesión muscular. Parado en su habitual rol de distribuidor, fue el eje de cada salida prolija del equipo y no escatimó ni en cambiar de frente, ni en lanzar largo, tampoco en sus habituales pases filtrados y ni siquiera se cuidó en ir a luchar con fuerza.
Lo hizo, de hecho, en una de las primeras pelotas del partido, cuando compartió un error con Jagger Herrera al ir en busca de la misma pelota, tras lo cual le fue a trabar fuerte al piso a Maxi Meza antes de que la pelota le quedara al ex River.
En cuanto a las pelotas paradas, el capitán fue el dueño tanto de los tiros de esquina como de los tiros libres cercanos al área rival, uno de los cuales casi termina en gol por su preciso centro a la cabeza de Santiago Ascacibar, quien remató apenas desviado.
Ya sobre el final de la etapa, recibió una fuerte falta de Chimy Ávila, antes de cometer él mismo una en la puerta del área propia, en la que Santiago Montiel remató desviado el tiro libre.
Si el final de los 45 iniciales mostraban cierto cansancio en su número 5, el comienzo del segundo tiempo desmintió esa sensación con un Paredes mucho más comprometido con la marca, en momentos en los que Independiente empezó a dominar el trámite.
Con más desplazamientos, siempre pidiendo la pelota y eje de su equipo, se sostuvo en partido hasta incluso con un quite de los que patentó en el último Mundial en el partido contra Egipto, cruzando abajo a Matías Abaldo y extirpándole la pelota. Enseguida, con el ingreso de Carlos Palacios por Leonel Flores, quedó claro que la idea de ser titular no era una mera prueba, porque Leandro se aseguraba así terminar los 90 minutos en cancha.
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