
Los mercados reaccionaron con fuertes pérdidas después del resultado electoral. La incertidumbre por el rumbo económico volvió a encender las alarmas entre los inversores.
Los mercados reaccionaron con fuertes pérdidas después del resultado electoral. La incertidumbre por el rumbo económico volvió a encender las alarmas entre los inversores.
La Bolsa de San Pablo sufrió una fuerte caída este lunes 26 de octubre, luego de que Luiz Inácio Lula da Silva se impusiera en las elecciones presidenciales de Brasil con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro. El resultado provocó una reacción inmediata en los mercados financieros, con un derrumbe del índice Bovespa, una fuerte depreciación del real y pérdidas en acciones de empresas brasileñas.
En la apertura, el principal índice bursátil brasileño llegó a caer un 10%, lo que activó el mecanismo de seguridad conocido como circuit breaker y obligó a suspender las operaciones durante 30 minutos. Tras la reanudación, las pérdidas se profundizaron hasta el 15,9%, con el Bovespa en 172.479,84 puntos y un mínimo intradiario de 169.516,43 unidades.
Entre los papeles más afectados se destacó C&A, cuyas acciones llegaron a desplomarse un 50%. En el mercado cambiario, el real perdió cerca de un 12% frente al dólar, mientras que los bonos brasileños con vencimiento en 2056 retrocedieron alrededor de tres centavos.
El movimiento representó un giro abrupto respecto de las jornadas anteriores. El viernes previo, el Bovespa había cerrado casi un 7% por encima del nivel registrado antes de la primera vuelta electoral, mientras que la moneda brasileña acumulaba una apreciación cercana al 5% frente al dólar.
La reacción de los inversores estuvo vinculada a las dudas sobre la disciplina fiscal del próximo gobierno, la evolución del endeudamiento público y la identidad del futuro ministro de Hacienda. La deuda pública de Brasil ya superaba el 82% del producto bruto interno (PBI), mientras que las proyecciones apuntaban a un superávit primario de aproximadamente el 1,3% del PBI para 2030.
En ese contexto, también se dispuso la cancelación de las subastas de bonos previstas para el 27 y el 29 de octubre. La decisión se produjo en medio de la volatilidad financiera y de la incertidumbre sobre las próximas medidas económicas de la administración que encabezará Lula.