
A sus 80 años y con una vitalidad envidiable, el reconocido historiador, periodista y ex funcionario repasó en Historias para Contar las gestas correntinas, el pensamiento republicano de Pedro Ferré, el paso de Belgrano por Curuzú Cuatiá y el legado cultural de una provincia…
A sus 80 años y con una vitalidad envidiable, el reconocido historiador, periodista y ex funcionario repasó en Historias para Contar las gestas correntinas, el pensamiento republicano de Pedro Ferré, el paso de Belgrano por Curuzú Cuatiá y el legado cultural de una provincia signada por la libertad.
La cita tuvo lugar a través de los micrófonos de LT7 Radio Provincia de Corrientes (AM 900) y FM Info de Radio 106.3, en el ciclo Historias para contar que conduce Rubén Duarte con la participación de Jacinto Méndez Capurro.
Al otro lado de la línea telefónica, desde Buenos Aires, la voz inconfundible de Juan Carlos Raffo resonó con ímpetu e ironía. Apenas recuperado de un contratiempo de salud que superó con creces —«estuve más cerca del arpa que de la guitarra, pero felizmente primó la guitarra», sintetiza entre risas—, el historiador celebra sus 80 años manteniendo una rutina diaria de gimnasia y una lucidez intacta para desmenuzar las páginas fundamentales de la memoria correntina.A continuación, el desarrollo de la charla.
Estar nuevamente en contacto con la audiencia correntina a través de la radio genera una emoción particular…— Absolutamente. Esa radio y esa antena fueron para mí un puente enorme entre la realidad histórica de mi provincia y la verdad a la que siempre me aferré. Y me aferré al republicano más excepcional que tuvo el país entero en la época de la organización nacional: Pedro Ferré. Escuchar LT7 y poder hablarle a mis compatriotas me llena de orgullo. Ferré se negaba a decir «provincia»; él decía «mi patria», porque entendía que primero teníamos que tener una patria. De ahí surge la premisa de Patria, Libertad y Constitución. Corrientes fue realmente la guía, el emblema y la bandera para que se organizara toda la nación.
Su trayectoria combina la investigación histórica con la gestión pública y la labor parlamentaria. ¿Cómo ha sido ese recorrido entre Corrientes y Buenos Aires?—Toda mi vida viví dividido por dos: la mitad en Curuzú Cuatiá y la otra mitad en Buenos Aires. En el Congreso de la Nación me desempeñé como director de primera línea representando a los legisladores autonomistas y liberales para trabajar en el sentido de las leyes que la provincia necesitaba. En Corrientes, el único cargo público que ocupé fue el de Secretario de Información Pública, de manera ad honorem, convocado por el amigo Ricardo Leconte. Leconte fue el único gobernador que no tocó una moneda en los últimos 50 años. En ese momento me puse a sus órdenes para ordenar la publicidad y ajustar los sonidos de la información a la verdad.
Dentro de la historia grande de Corrientes, ¿Cuáles son los nombres y los momentos que considera indispensables?—Indudablemente Pedro Ferré se lleva la estrella más grande por ser el primer gobernador que escribió en su bandera «Patria, Libertad y Constitución». Después han habido brillantes gobernadores, fundamentalmente aquellos que tuvieron que pelear en los campos de batalla hasta derrotar a Juan Manuel de Rosas en Caseros, donde se abrazó Domingo Faustino Sarmiento con nuestros gladiadores correntinos. Sarmiento decía que estaba tranquilo en su presidencia ante cualquier levantamiento porque sabía que, si entraban en guerra, Corrientes lo iba a ayudar. Ahí estaba el liderazgo del coronel Baibiene, de Goya, un ejemplo enorme del patriotismo correntino y argentino.
A propósito de Sarmiento, suele mencionarse una anécdota sobre su paso por el puerto de Corrientes. ¿Qué hay de cierto en ese relato?—Se tejió una leyenda falluta que decía que Sarmiento había zapateado en el puerto limpiándose los zapatos antes de partir para denostarnos, pero fue totalmente al revés. Cuando vino a arreglar los problemas de la Guerra de la Triple Alianza, bajó en Corrientes y zapateó en el muelle simplemente porque su calzado estaba lleno de barro. Los que quisieron inventar historias quedaron en falsa escuadra.
Otra figura clave de la entrerriana y correntina epopeya es el Sargento Cabral…— El máximo emblema y humilde hombre al que le debemos eterno agradecimiento es al sargento Juan Bautista Cabral, un morocho hermoso nacido en Saladas que le salvó la vida al general José de San Martín en el combate de San Lorenzo. Fue el propio San Martín quien, tras su fallecimiento en batalla, lo reivindicó ascendiéndolo al puesto de sargento como el premio más grande para nuestra provincia.
Usted es oriundo de Curuzú Cuatiá, una ciudad fundada por el general Manuel Belgrano. ¿Qué dimensión le otorga a ese hecho?—Belgrano es lo más grande que tuvo América en el plano intelectual, con la sapiencia de un erudito a la altura de Thomas Jefferson. Tuvo la lucidez de permanecer 11 días en Curuzú Cuatiá, del 7 al 22 de noviembre de 1810, antes de marchar hacia el Paraguay. De allí partió a armonizar las pasiones y asegurar la paz en América del Sur. Para nosotros los curuzucuateños es un lujo que la fundación de nuestra ciudad haya quedado en sus manos.
Curuzú Cuatiá destaca también por su acervo cultural. ¿Cómo influyó esa cuna en su formación y en sus recuerdos personales?—De Curuzú Cuatiá venimos mamando esa cultura. Tuvimos al mejor intendente de la historia argentina en la figura del Dr. René Borderez, quien fundó la Asociación Cultural y Artística Curuzucuateña (Aica). En lo personal, mi madre fue una mujer maravillosa y pianista que siempre agradeció la formación que recibió en la Escuela Normal de Mercedes. Además, mantengo una amistad de toda la vida, desde los 4 o 5 años, con Antonio Tarragó Ros, un artista extraordinario que quiere entrañablemente a su provincia y representa con enorme nivel nuestra cultura.
Para cerrar, ¿Qué reflexión le deja a los correntinos que lo escuchan?— Me emociona recibir tantos mensajes de amigos y comprovincianos cada vez que salimos al aire. Con hombres como Ramón Fernández, gran amigo y archivista del Partido Liberal, siempre coincidimos en algo fundamental: antes que liberales o de cualquier partido, somos correntinos y argentinos. Los correntinos nacimos ya mimetizados con la libertad desde 1824, bajo la bandera innegociable de Patria, Libertad y Constitución.