
El empleo asalariado formal del sector privado acumula 14 meses consecutivos de caída y retrocedió 4,2% desde noviembre de 2023. La actividad económica está 2,2% por encima de aquel nivel, pero la industria y el comercio continúan liderando la destrucción de puestos de trabajo.
El empleo asalariado formal del sector privado acumula 14 meses consecutivos de caída y retrocedió 4,2% desde noviembre de 2023. La actividad económica está 2,2% por encima de aquel nivel, pero la industria y el comercio continúan liderando la destrucción de puestos de trabajo.
El mercado laboral continúa mostrando dificultades para acompañar la evolución de la economía argentina. Desde noviembre de 2023 se perdieron 266.000 puestos de trabajo asalariados formales en el sector privado y la contracción ya lleva 14 meses consecutivos. A pesar de que la actividad se encuentra por encima de los niveles previos al inicio de la gestión de Javier Milei, esa mejora no se traduce en una mayor cantidad de empleos registrados. La tendencia expone así uno de los principales límites del plan económico.
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De acuerdo con el último informe del Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en julio se destruyeron otros 12.700 puestos de trabajo privados, una caída mensual del 0,2%. De esta manera, el empleo asalariado formal del sector acumuló una baja superior al 4% desde noviembre de 2023.
El contraste con la actividad económica es uno de los datos centrales del relevamiento. Mientras que el nivel de producción se ubicó en julio un 2,2% por encima del registro de noviembre de 2023, el empleo privado formal cayó un 4,2% durante el mismo período. Además, la actividad acumuló una contracción del 4,1% en lo que va de 2026 hasta julio.
Industria y comercio concentran la pérdida de puestos de trabajo
La destrucción de empleo no se distribuyó de manera uniforme entre las actividades económicas. La industria manufacturera y el comercio volvieron a explicar las mayores bajas en términos absolutos durante julio, una tendencia que se mantiene desde septiembre de 2025.
El comercio perdió unos 3.800 puestos de trabajo en el mes, mientras que la industria registró una reducción cercana a los 2.800. En ambos casos, las caídas mensuales fueron del 0,3%. El deterioro del empleo industrial es especialmente persistente: desde septiembre de 2023, el sector perdió casi 95.000 puestos registrados y acumuló variaciones mensuales negativas en 33 de los últimos 35 meses.
La construcción también mostró señales de debilidad. En julio, el empleo del sector cayó un 0,6%, su mayor retroceso mensual desde marzo de 2025. El nivel de ocupación se ubicó en torno a los 377.000 puestos y se mantuvo entre los más bajos de la serie iniciada en 2009. Desde el máximo alcanzado en mayo de 2023, la construcción perdió aproximadamente 94.000 empleos.
La comparación interanual confirma el deterioro. Entre julio de 2025 y julio de 2026, el empleo asalariado formal privado se redujo en 134.000 puestos. Nueve de los 13 sectores de actividad relevados registraron caídas, con la industria, el comercio y el transporte entre los que más contribuyeron a la contracción.
En términos relativos, la intermediación financiera presentó la mayor baja interanual, del 4,8%, seguida por la industria manufacturera, con una contracción del 4,4%, y el comercio, con una merma del 3,4%.
El informe también identifica sectores en los que la evolución de la producción no estuvo acompañada por una mejora del empleo. Es el caso de la minería, cuya actividad creció un 8,4% interanual mientras que la ocupación formal cayó un 1,3%. En hoteles y restaurantes, en tanto, la actividad aumentó un 2,5%, pero el empleo retrocedió un 1,8%.
En julio, ocho de los 13 sectores analizados registraron caídas mensuales en el empleo privado. La minería, con una suba del 0,4%, y el suministro de electricidad, gas y agua, con un avance del 0,1%, fueron las únicas actividades que mostraron incrementos.
El deterioro del empleo convive con la pérdida de poder adquisitivo
La evolución del mercado laboral también se refleja en los ingresos. El salario mínimo, vital y móvil acumuló una pérdida del 40,8% de su poder adquisitivo entre noviembre de 2023 y septiembre de 2026, según el informe del IIEP-UBA.
Durante septiembre, el salario mínimo real no registró variaciones frente al mes anterior. Sin embargo, la estabilización mensual no alcanzó para recuperar el terreno perdido durante los últimos años: su poder de compra se ubicó por debajo del nivel de 2001 y alcanzó su valor más bajo desde junio de 2003.
La situación muestra que las dificultades del mercado de trabajo no se limitan a la cantidad de puestos disponibles, sino que también involucran la capacidad de los ingresos para sostener el consumo. La combinación entre menor ocupación formal y pérdida del poder adquisitivo constituye un obstáculo para la recuperación de la demanda interna.
En cuanto a las remuneraciones promedio de los trabajadores registrados del sector privado, el informe registró una caída real del 0,4% en julio. Para agosto, la estimación preliminar de la Secretaría de Trabajo anticipó una recuperación del 1,3% en esa medición. De esta forma, la remuneración promedio de agosto de 2026 resultaría 0,8% superior a la de noviembre de 2023.
Los datos de julio también mostraron una caída del empleo asalariado formal total de aproximadamente 9.000 puestos. La disminución del sector privado y de los trabajadores de casas particulares fue parcialmente compensada por un incremento de 4.700 empleos públicos.
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