
José Gutiérrez, productor ganadero de Derqui, contó a Radio Sudamericana que todavía quedan cientos de animales en las islas El Soto y Tacuarí. Con una balsa adaptada para el traslado de ganado, ayuda a los vecinos a rescatar sus animales y pertenencias ante el avance del agua.
Lunes 26 de Octubre de 2026 - Actualizada a las: 21:05hs. del 26-10-2026
La crecida del río mantiene en alerta a pequeños productores ganaderos de Corrientes y Chaco, especialmente en las islas El Soto, frente a Derqui, e Isla Tacuarí, frente a Empedrado. En diálogo con Radio Sudamericana, José Gutiérrez, productor ganadero de Derqui, describió las dificultades para trasladar los animales y las pérdidas que ya se registran en las zonas afectadas.
Gutiérrez explicó que todavía quedan animales en las islas y que el traslado se dificulta por la falta de una balsa ganadera disponible para los pequeños productores. Ante esta situación, adaptó una embarcación que utilizaba para mover maquinaria vial y comenzó a colaborar con sus vecinos.
“Transformamos eso en una balsa ganadera y con eso estamos ayudando a los vecinos a tratar de sacar lo que más podamos a los animales”, relató.
Según estimó, entre ambas islas quedan alrededor de 400 cabezas de ganado vacuno, además de caballos. Calculó que hay entre 25 y 30 productores afectados, aunque aclaró que la cifra podría ser mayor, ya que algunas familias tienen pocos animales como forma de ahorro.
El productor señaló que los trabajos de traslado comenzaron hace entre ocho y diez días. Sin embargo, las tareas dependen de las condiciones climáticas y del estado del río. Cuando hay viento, el oleaje dificulta la navegación y aumenta el riesgo durante la carga de los animales, que además están debilitados por la situación.
Animales muertos y riesgo por la presencia de víboras
Gutiérrez advirtió que algunos animales mueren ahogados y que la concentración de fauna en los sectores que todavía permanecen secos también genera otros riesgos.
Al quedar cada vez menos superficie de tierra disponible, vacunos, caballos y animales silvestres se reúnen en los mismos lugares. En ese contexto, mencionó la presencia de víboras, entre ellas yararás y cascabeles, que representan un peligro para quienes permanecen en las islas.
El productor también describió la situación de las familias de El Soto, una comunidad de entre 60 y 65 familias que viven principalmente de la pesca y la ganadería. Algunas viviendas ya tienen agua en su interior y los pobladores continúan retirando muebles, heladeras y freezers en canoas y lanchas para evitar que se dañen.
“Es doloroso, pero hay gente que está perdiendo muchas cosas”, expresó.
Mientras algunas familias encuentran refugio en casas de parientes, galpones o construcciones de vecinos, la asistencia se organiza de manera comunitaria. Gutiérrez destacó la colaboración entre habitantes de Derqui y El Soto para sacar animales y pertenencias.
Preocupación por las próximas lluvias
El productor recordó las inundaciones de 1983 y 1998, además de la registrada en 2017, cuando hubo importantes pérdidas de animales en distintas zonas rurales de Corrientes.
Si bien indicó que actualmente los campos de la zona de Derqui y Empedrado cuentan con pasturas y que, por el momento, no recibió pedidos de asistencia de otros productores de su área, advirtió que el panorama podría complicarse si se registran nuevas lluvias intensas.
“Esto se viene para largo y se viene complicado. Ojalá que no nos pegue mucho la lluvia, porque ahí se va a complicar”, sostuvo.
Explicó que los arroyos y cursos de agua ya están cargados, por lo que nuevas precipitaciones podrían dificultar el escurrimiento y dejar el agua acumulada en los campos.
En paralelo, los vecinos continúan buscando alternativas para reforzar el traslado de ganado. Gutiérrez indicó que se realizan gestiones para conseguir otra balsa, aunque su llegada podría demorar varios días.
Mientras tanto, las tareas siguen sujetas al clima y a las condiciones de navegación, con el objetivo de rescatar la mayor cantidad posible de animales y ayudar a las familias que permanecen en las zonas inundadas.