
“La investidura abre puertas”, dice el autor recordando una anécdota de Stalin: “el poder puede hacer grande a un hombre, pero eso no significa que el hombre sea dueño del poder”. “No todos los aplausos son lealtades ni todos los silencios, acuerdos”, agrega. Leer más
“La investidura abre puertas”, dice el autor recordando una anécdota de Stalin: “el poder puede hacer grande a un hombre, pero eso no significa que el hombre sea dueño del poder”. “No todos los aplausos son lealtades ni todos los silencios, acuerdos”, agrega. Leer más