
El Calamar quiere plantarse en una nueva definición. En frente, un Decano duro de roer que le exigirá altas dosis de concentración y de efectividad.
El Calamar quiere plantarse en una nueva definición. En frente, un Decano duro de roer que le exigirá altas dosis de concentración y de efectividad.
Mendoza fue un manso destino para Platense. Juan Gauto (con pique y llegada al segundo palo) y Bruno Sepúlveda (con su cabeza, la misma que jaqueó pero no mató a Fluminense en Vicente López) rompieron sequías personales y generales en el Estadio Víctor Legrotaglie: siete partidos después, el Calamar volvió a ganar (y a remontar) en el Clausura. Fue frente a un rival incómodo, como Gimnasia de Mendoza. La antesala para un duelo en el que no hay mañana, contra un Atlético Tucumán que ya ha estado y triunfado aquí, en unas semifinales de la Copa Argentina, hace nueve años. Y que en Salta en general y en el Padre Martearena en particular, se ha hecho muy fuerte (8 de 11 triunfos).
Es el último tren hacia un 2027 en el que la ilusión no sea solamente lograr la permanencia en la primera división. El boleto se comprará con concentración, efectividad y disciplina táctica. Y no será barato. A continuación, algunas de las claves para jugar la cuarta final en tres años.
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No (re)caer en centros frontales y lejanos
Julio César Falcioni, treinta años de trayectoria como entrenador, es un sabio de nuestro fútbol. Emperador por su sencillez para comunicar y por su profundo amor por el juego, supo estabilizar a un Decano tambaleante tras un inicio de año con cambio de estilo y cosecha de puntos fallidos. Primero, con orden; después, con progreso. Falcioni, que habló de "poner dos micros, uno delante del otro" cuando asumió en marzo, dijo después de la victoria por 1-0 frente a Tigre que, aun con un jugador menos, "no quisieron meterlos atrás". Pero, reconoció también, "los tienen reservados".
Atlético Tucumán es un equipo fuerte en las alturas y compacto por el centro. Su 4-1-4-1 base, con dos centrales firmes como el paraguayo Clever Ferreira y el joven pero curtido Luciano Vallejo, tiende a disuadir el juego hacia las bandas y los centros a la olla. Platense, que "trata de llegar por los costados" (lo sabe y lo dice bien Tomás Silva), deberá abstraerse del contexto y tomarse un tiempo de más para atacar. Las llegadas desde atrás y por el lado opuesto, fructíferas en los pies del ágil Bautista Merlini frente a Vélez y del incisivo Gauto ante Gimnasia de Mendoza, pueden ser claves. También la media distancia en la pegada de Franco Zapiola, decisiva frente al Fortín.
(1-1) El gol de Merlini para Platense ante Vélez
El gol de Gauto para el empate de Platense
Presionar en la pérdida para no sufrir al espacio
El duelo será parejo y el dominio, alternado. En los tramos en los que Platense juegue más cerca del arco de Luis Ingolotti, no solo deberá preocuparse por atacar: también por defender, tarea que no le ha sido sencilla una vez perdida la pelota. Todo partirá desde lo cerca o lo lejos que estén los de adentro: si Martín Barrios o Maxi Amarfil se meten entre centrales, que Iván Gómez o Pablo Ferreira ofrezcan apoyos en corto. Y que la triple mediapunta y la punta de ataque no solo fijen, sino que se desmarquen. Sea para circular o para lanzar y ganar la segunda jugada, lo importante es la unidad del bloque.
De lo contrario, Atlético Tucumán podrá cortar y correr. Es un escenario que Fluminense, en la ida y en la vuelta de los dolorosos cuartos de la Copa Libertadores, explotó con suficiencia. El Decano, está claro, tendrá menos calidad diferencial. Pero conviene cuidarse de Nicolás Laméndola y Renzo Tesuri, puntales por afuera de la campaña copera del Decano en general y del 4-0 contra Independiente por los octavos en particular.
Laméndola, de partido perfecto contra el Rojo (dos goles y dos asistencias), se impuso al veterano Alexis Canelo. Y Tesuri le ganó la pulseada a Ramiro Ruiz Rodríguez por derecha, espejo de un lado izquierdo de Tense con más dudas que certezas para defender la profundidad. Frente a Tigre, RRR entró como una tromba entre central y lateral para convertir el gol del triunfo. Del timing de Víctor Cuesta para anticipar y de las vueltas y los cierres de Tomi Silva dependen de que ese espacio, como lo cataloga Pep Guardiola, no sea "indefendible".
(0-1) El gol de Ruiz Rodríguez para Atlético Tucumán ante Tigre
El gol de Hulk para el 2-0 de Fluminense analizado
Ganar los duelos, manual básico para lograr algo complejo
Los márgenes son chicos; las expectativas, grandes. Una serie de mata-mata tiene estos tintes y Platense, ganador de nueve de las últimas diez en el plano local, lo sabe muy bien. La posibilidad de los penales, vía fundamental para explicar esa racha virtuosa de la mano de un gigante Juan Pablo Cozzani, está latente. Pero el juego garantizará solo 90' y no admitirá especulaciones. Atlético Tucumán emparejará en todas las zonas.
Si el triángulo de los volantes del Marrón está invertido (dos mediocentros, un mediapunta), el del Decano conserva su equilateralidad. Leonel Vega estará pendiente de cerrarle la entrelínea a Merlini; Franco Nicola y Lautaro Godoy, de que Barrios y Gómez no se hagan ejes en la salida por abajo. La presencia aislada de Leandro Díaz en punta le dará una primera superioridad a Mateo Mendía y a Víctor Cuesta: uno, el surgido en Boca, podrá marcar al Loco; el otro, ex-Newell's y Selección, corregir a su espalda. También romper en conducción, labor destacada para Cuesta en la derrota reciente frente a Lanús en Vicente López.
Pero por las alas estará la verdadera sustancia. Si Tesuri y Laméndola se las verán con Silva y quien se imponga en el duelo personal entre Juan Ignacio Saborido y Agustín Lagos, el personal calamar en el último tercio está menos claro. Nicolás Retamar ha sido un comodín invaluable por adentro y por afuera, a pie natural o cambiado. Y Guido Mainero, símbolo de tiempos dorados, difícilmente no esté desde el arranque. En su velocidad y creatividad para desbordar a Juan Infante (reemplazo del lesionado Ignacio Galván, de menos vuelo pero mayor oficio) y a Leonel Di Plácido, está una buena parte de las chances de Tense. En como gestione Sepúlveda sus envíos, también.
"La sensación es que preferís que sea otro equipo": la respuesta de Palermo cuando le preguntaron sobre una posible final de Copa Argentina ante Boca
Martín Palermo volvió a Vicente López en un momento sensible. Las cosas no han ido a mejor en el día a día, pero sí en las noches decisivas. Sabe (y supo) el Titán de ellas como goleador. Y como técnico, el "dataísmo" inclina la balanza en su favor frente a Falcioni, mentor en sus últimos días en Boca y en el fútbol: de cuatro enfrentamientos, los equipos dirigidos por Palermo le ganaron tres a los del Emperador. Pero los números quedarán de lado cuando la pelota empiece a rodar en la noche de Salta. Allí, Platense buscará calzarse el poncho de finalista y tomar el Tren a las Nubes de la gloria.
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