
La crecida del agua en la isla de Apipé Chico, Corrientes, ha generado un escenario complejo para la comunidad educativa. Las docentes de la zona relatan cómo es intentar retomar las clases y el vínculo con los alumnos en medio de este contexto adverso marcado por el avance del…
La crecida del agua en la isla de Apipé Chico, Corrientes, ha generado un escenario complejo para la comunidad educativa. Las docentes de la zona relatan cómo es intentar retomar las clases y el vínculo con los alumnos en medio de este contexto adverso marcado por el avance del agua.
Según explicaron las maestras en una entrevista a un canal porteño, la semana pasada las instalaciones no estuvieron accesibles, por lo que los alumnos pasaron una semana sin clases debido a que no se podía llegar directamente al establecimiento. Aunque el agua ha bajado un poco y esto ha permitido retomar las actividades —como la toma de evaluaciones a los chicos—, la situación sigue siendo difícil. El objetivo del plantel docente es continuar viniendo hasta que el edificio escolar se encuentre completamente libre de agua.
A pesar de que el entorno muestra patios inundados e incluso botes en los alrededores de la escuela, las docentes aseguran que el trabajo se sostiene por pura vocación.
Al describir los sentimientos que despierta esta situación, una de las maestras confiesa que se experimenta una sensación de «impotencia». Sin embargo, el contrapunto lo aporta la profunda alegría del reencuentro con los estudiantes:
«Parte es la alegría, no sé si vieron cómo nos esperan… Es venir y tratar de dejar tu corazón», expresa una de las docentes sobre la cálida recepción de los chicos.