
La falta de casco, el exceso de pasajeros y el incumplimiento de las señales de tránsito forman parte de conductas que ponen en riesgo la vida de motociclistas y terceros. Una postal cotidiana que exige mayor conciencia y responsabilidad al volante.
La falta de casco, el exceso de pasajeros y el incumplimiento de las señales de tránsito forman parte de conductas que ponen en riesgo la vida de motociclistas y terceros. Una postal cotidiana que exige mayor conciencia y responsabilidad al volante.
En las calles de la ciudad de Corrientes, la imprudencia de numerosos motociclistas se convirtió en una preocupación cotidiana. La falta de elementos básicos de seguridad, el traslado de más personas de las permitidas y el desprecio por las señales de tránsito exponen a conductores, acompañantes y otros usuarios de la vía pública a situaciones de peligro.
Circular sin casco es una de las conductas más riesgosas. Se trata de un elemento fundamental para reducir las lesiones graves en caso de un siniestro vial. Sin embargo, se observan miles de motociclistas que prescinden de esta protección y se desplazan por la ciudad como si nada pudiera ocurrirles.
A esta situación se suma el exceso de pasajeros. En algunas motocicletas viajan más personas de las autorizadas, una práctica que compromete el equilibrio del vehículo, dificulta las maniobras y aumenta los riesgos ante una frenada brusca o una eventual colisión.
De motocicletas a improvisados "motocolectivitos"
Una de las escenas que más llaman la atención es el traslado de varios integrantes de una familia en una misma moto, incluidos niños en edad escolar. En muchísimos casos, las motocicletas terminan funcionando como improvisados "motocolectivitos" para llevar a estudiantes de la escuela primaria.
La imagen, que puede resultar habitual para algunos, encierra un riesgo considerable. Los menores son especialmente vulnerables ante un siniestro vial y necesitan viajar con las condiciones de seguridad correspondientes.
Las señales de tránsito no son opcionales
El problema no se limita a la falta de casco o al exceso de ocupantes. El incumplimiento de semáforos, señales y otras normas de circulación también contribuye a generar situaciones peligrosas en las calles.
Cada maniobra imprudente puede tener consecuencias que van mucho más allá del propio conductor. Un motociclista que cruza con el semáforo en rojo, realiza una maniobra inesperada o circula sin respetar las reglas puede provocar un choque y poner en peligro a peatones, ciclistas y automovilistas.
La cuestión central es comprender que la vía pública es un espacio compartido y que las decisiones individuales tienen consecuencias para los demás.