
Ya desde 2007, cuando Daniel Passarella lo puso de lateral izquierdo para que marcara a Rodrigo Palacio y el equipo ganó 2-0 con aquel histórico caño de Ariel Ortega, hasta las inolvidables cinco eliminaciones directas entre 2014 y 2018, Ponzio le puso a su carrera en River una…
Ya desde 2007, cuando Daniel Passarella lo puso de lateral izquierdo para que marcara a Rodrigo Palacio y el equipo ganó 2-0 con aquel histórico caño de Ariel Ortega, hasta las inolvidables cinco eliminaciones directas entre 2014 y 2018, Ponzio le puso a su carrera en River una medalla de oro al ganarse un lugar entre los elegidos por cómo jugaba esos partidos. El cambio de época y la paternidad de esos años tuvieron en su personalidad y su juego un valor distintivo. Eso que faltaba fue lo que Ponzio les dio a los equipos de Marcelo Gallardo durante esos años.
La marca registrada en los Superclásicos
Las comparaciones son odiosas, pero el primer gran entrenador de River fue don Ángel Labruna, quien antes, como jugador, había sido el máximo goleador contra Boca en los años 40. También integró La Máquina y ganó títulos; luego, su imagen se agigantó como entrenador. Pero lo que le sucedió en los Superclásicos fue un activo altísimo. Muchos grandes entrenadores forman parte de la historia de River, pero son pocos los que alcanzan ese nivel de gloria, y eso sucede por sus historias en el Superclásico. Ponzio, como Gallardo y hasta Ramón Díaz, aprobaron largamente esa materia.
La primera marca la dejó en aquel clásico del 7 de octubre de 2007, cuando River le ganó 2-0 a Boca en el Monumental. Fue un triunfo muy recordado porque Passarella tenía una cuenta pendiente, porque Ortega jugó un partidazo que quedó en la memoria como el partido del caño a Paletta y porque Ponzio, como lateral izquierdo, borró a Palacio, la gran figura de Boca.
La segunda fue en el primer partido contra Boca luego del descenso, que se jugó en el Monumental y tuvo a Almeyda como DT. Ponzio fue una de las banderas del ascenso por su regreso al club y, en ese clásico, fue una de las figuras e hizo un golazo. El empate de Boca opacó luego su gran actuación, que, de todas maneras, no quedó en el olvido.
La tercera quedó como un símbolo porque Ponzio jugó dos clásicos terribles en la Copa Sudamericana de 2014. Ese River de Gallardo fue a la Bombonera a jugar y a pelear. Ponzio fue el capitán y el mariscal. Una batalla dividida en dos partidos, en la que el capitán ya era el líder absoluto de ese grupo. Luego levantó la Copa y terminó de meterse entre los ídolos.
Radiografía del Vasco Arruabarrena en los Superclásicos: estadísticas y un pasado que pesa
Al año siguiente quedó como imagen de la agresión del gas pimienta en la Libertadores 2015. Fue tapa de todos los medios locales e internacionales. Terminó en un hospital público y casi pierde parte de la visión. Ya había jugado un partidazo como parte del doble cinco junto a Kranevitter y supo adaptarse a tener que correrse un poco cuando el Colorado volvió de una lesión. Pudo perder el puesto, pero se lo ganó, obligando a Gallardo a cambiar el sistema de juego en aquel 2015. Levantó otra Copa.
En 2017, en un partido en la Bombonera, cuando ya era una figura intocable, lo amonestaron a la media hora de juego y Gallardo lo sacó de la cancha. Ponzio se tragó la bronca y el enojo. No quería salir, pero no hizo ni un gesto, algo que el Muñeco puso como ejemplo. Cuando salió en la final de Madrid, al año siguiente, para que entrara Juanfer Quintero, tampoco dijo nada. Acabó alzando la copa más importante de la historia del club. Venía de jugar los 90 minutos de la final de la Supercopa en Mendoza, en la que fue una de las figuras de la primera final que River le ganó a Boca en la historia.
El antecedente de los entrenadores debutantes
Hay otro dato que no es de bajo impacto en esta cuestión de historias y estadísticas. Si repasamos a todos los entrenadores que, desde el profesionalismo, iniciaron sus carreras como DT en el banco de River, vemos que suelen tener buenos resultados cuando les toca jugar su primer Superclásico. Veamos la cronología desde 1990 en clásicos oficiales. Ninguno perdió: Daniel Passarella empató; el Tolo Gallego empató y ganó; Ramón Díaz empató; Leonardo Astrada ganó; Almeyda empató (Ponzio hizo un gol) y Demichelis ganó. Mostaza Merlo y Gallardo podrían entrar en esa lista, pero el primero ya había dirigido a Los Andes y el segundo, a Nacional.
Tal vez no sea el último ni el primero. Todavía existe la posibilidad firme de que deje de ser el DT transitorio y siga al frente del equipo en 2027, si es que logra terminar bien el año. Seguramente, una buena tarde en la Bombonera será clave para que esta historia de Ponzio y los Superclásicos se siga escribiendo.