
El delasotista anticipó que se abstendrá si su bancada lleva al recinto el proyecto contra la jefa del bloque radical. El oficialismo aprobó el despacho impulsado por Leonardo Limia, mientras la oposición denunció una represalia política y reeditó su embestida por el caso de…
El delasotista anticipó que se abstendrá si su bancada lleva al recinto el proyecto contra la jefa del bloque radical. El oficialismo aprobó el despacho impulsado por Leonardo Limia, mientras la oposición denunció una represalia política y reeditó su embestida por el caso de Ramón “Cañito” Flores.
La ofensiva del PJ contra Alejandra Ferrero expuso una voz disonante dentro del propio oficialismo. El delasotista Bernardo Knipscheer anticipó que se abstendrá si el despacho que promueve el apartamiento de la jefa del bloque radical llega al recinto. Su postura abrió una fisura en la estrategia peronista y puso en discusión el costo político de profundizar una pelea que mantiene a la Unicameral atrapada en la guerra de los carpetazos.
“Creo que mañana, si esto se trata en el recinto, no va a haber un ganador”, advirtió Knipscheer, al cuestionar que el debate vuelva a poner en escena a Ramón "Cañito" Flores, su familia, y a la propia Ferrero. “No voy a hacer consideraciones con respecto a la conducta de los legisladores, pero mi voto va a ser la abstención a este proyecto si la decisión es llevarlo al recinto”, anunció.
“Tal vez hay gente o hay dirigentes que creen que puede haber un ganador y humildemente creo que nos estamos dañando todos nosotros”, remarcó el peronista, titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, en un mensaje que se interpretó como una advertencia que incomoda al oficialismo.
Sin embargo, la señal no frenó la embestida del PJ. El plenario de la comisión que preside Knipscheer junto a Legislación General -comandada por Victoria Busso- aprobó con mayoría oficialista el despacho de la iniciativa impulsada por Leonardo Limia, que propone el apartamiento preventivo de Ferrero por el caso Ludueña. De este modo, el proyecto quedó habilitado para ser incorporado a la orden del día de la sesión de este jueves, en un nuevo capítulo de una confrontación que dejó a la cámara sin sesiones efectivas durante más de un mes.
Limia volvió a poner el eje en la "doble vara" de la UCR. “La responsabilidad institucional adquiere credibilidad cuando el criterio utilizado frente a un adversario conserva su vigencia frente al propio espacio”, sostuvo el oficialista, en alusión al reclamo opositor para que “Cañito” Flores dejara su banca.
Con ese argumento, el oficialismo exige que la parlamentaria del riñón político de Rodrigo de Loredo aplique a su propia conducta el estándar ético que reclamó en aquel episodio. “Resulta razonable que la legisladora Alejandra Ferrero adopte un apartamiento preventivo permitiendo que las circunstancias vinculadas con el agente Omar Manuel Ludueña sean suficientemente esclarecidas por la justicia”, reafirmó Limia.
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El arco opositor rechazó tanto la comparación entre ambos casos como el procedimiento elegido. Gregorio Hernández Maqueda cuestionó la legalidad de la iniciativa y sostuvo que una medida de esa naturaleza requeriría una cuestión de privilegio y dos tercios del cuerpo, una mayoría que el PJ no reúne.
“Denunciamos un golpe contra una autoridad constitucional, electa por el pueblo. No están respetando los debidos procesos”, afirmó. Y amplió el planteo: “Esta causa es mayor a la banca personal de Ferrero. Es proteger el derecho a ser oposición política en Córdoba, a impedir que exista un pensamiento único. Esta causa es por la libertad”.
La radical Daniela Gudiño defendió la actuación de su par radical: “Ferrero actuó como debía frente a una situación grave”. Además, lanzó una crítica directa a la avanzada del oficialismo: “Parecen el kirchnerismo en su mejor momento”.
Fue Brenda Austin quien llevó el contrapunto al terreno más áspero, al reinstalar el caso Flores y cuestionar los antecedentes de asesores vinculados con el exlegislador. “No veo qué no hizo Ferrero”, sostuvo, y afirmó que el despacho oficialista “no tiene ningún efecto”.
La radical recordó que Flores había designado asesores con antecedentes penales y condenas firmes, y le reprochó a Limia: “Vos lo defendiste a Flores”. También acusó a los peronistas de "encubrir" a otros dirigentes, entre ellos Martín Gill. La schiarettista Julieta Rinaldi la cruzó: “Tené cuidado con lo que decís”.
El intercambio escaló todavía más. Austin insistió en que los dos casos no son comparables y sostuvo que, si alguien no advierte las diferencias, es porque “no quieren verlo… o porque encubren”. También afirmó: “Lo encubrieron a Flores” y remató al marcar diferencias: “No encubrimos pedófilos”. Se trata de acusaciones formuladas durante el debate en comisión, que elevaron la tensión y anticiparon el clima que se trasladará al recinto.
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Mugre para alimentar el show
El juecista Walter Nostrala rechazó la ofensiva del PJ y la vinculó con la disputa anterior por Flores. “Se han quedado enojados por lo de Flores”, disparó. “No metamos a todos en la misma bolsa", reclamó, y fustigó: "Quieren manchar a todos". Así, el halcón opositor devolvió el golpe: “No estamos todos sucios”.
Según el legislador del Frente Cívico, con este proyecto solo se profundiza la confrontación. “Es llevar esto al recinto para que haya más mugre”, cuestionó. También acusó al oficialismo de actuar por “un capricho de un grupo de legisladores del PJ” y advirtió: “Van a montar un show”. Su pedido fue que retiren la iniciativa: “No nos tiren más mugre”.
Oscar Agost Carreño, por su parte, cuestionó la falta de una conducta concreta atribuida a Ferrero y reclamó que se identifique qué norma habría vulnerado. En lugar de profundizar el enfrentamiento, propuso buscar una salida política y establecer protocolos para evitar que situaciones similares vuelvan a afectar la institucionalidad legislativa.
A su turno, Viviana Martoccia (Frente Cívico) calificó la iniciativa como un acto de “violencia política” y denunció: “Es una represalia política, es una venganza”. A su vez, Noelia Agüero (FIT-Unidad) defendió el accionar de Ferrero de informar la situación a la autoridad de la Legislatura. “Hizo lo que yo hubiera hecho”, aseguró, y atribuyó la embestida a una “caza de brujas” contra la radical por ser mujer y presidir la bancada opositora.
En la misma línea crítica, el vecinalista Gerardo Grosso se quejó de que el expediente acapare la atención en el recinto mientras siguen pendientes otros debates: “Hace 45 días que no le damos leyes a los cordobeses”, reclamó.
Tras una áspera discusión, que por momentos enrareció el clima el plenario de comisión, el llaryorista Abrahan Galo redobló la critica por la "doble vara" de la UCR para luego impulsar la votación del despacho del proyecto de Limia, que finalmente salió con los votos de la mayoría oficialista. Así, pese a la advertencia de Knipscheer, el PJ mantuvo en pie la estrategia de llevar el conflicto al recinto.
La pulseada dejó expuesta la grieta que se profundiza sobre el hemiciclo legislativo: el PJ reclama que Ferrero asuma una responsabilidad política equivalente a la que la oposición exigió en el caso Flores, mientras la oposición sostienen que los episodios son distintos y acusan al oficialismo de utilizar el expediente como herramienta de "persecución". Con Knipscheer fuera de la línea más dura del bloque y los carpetazos como munición, la sesión amenaza con volver a empantanarse ante "el barro" de la política que impacta en el plano institucional de la Unicameral.