
El primer informe confirmó la extrema velocidad del impacto que dejó 69 muertos. Las autoridades ya recuperaron las cajas negras de las formaciones.
El primer informe confirmó la extrema velocidad del impacto que dejó 69 muertos. Las autoridades ya recuperaron las cajas negras de las formaciones.
Este jueves, se conocieron los primeros datos oficiales sobre el brutal choque entre los trenes de alta velocidad AVE e Iryo en la ciudad española de Urda, Toledo, que dejó al menos 69 muertos. Según la investigación preliminar, la tragedia ocurrió por una falla en el sistema de señalización que obligó a coordinar el avance manualmente, lo que derivó en una serie de errores fatales que hicieron que las formaciones impactaran a una velocidad de entre 160 y 200 kilómetros por hora.
El informe elaborado por la Autoridad Independiente para la Investigación Técnica de Accidentes e Incidentes (AITAT) detalló que, producto de la extrema velocidad, el primer vagón del tren AVE quedó completamente incrustado en el último vagón del Iryo. Tras el violento golpe, ambos coches volcaron y cayeron por un barranco ubicado al costado de las vías.
El resto del tren AVE también descarriló casi por completo. Uno de los datos más escalofriantes del reporte señala que uno de los vagones quedó atravesado por un pedazo de vía que se deformó por la fuerza del impacto. Por su parte, la gran mayoría de los coches del tren Iryo también terminaron fuera de los rieles o volcados.
Respecto a las causas del desastre, los investigadores explicaron que todo comenzó a las 8:31 de la mañana con la avería de un sistema automático de control. Esta falla obligó a los maquinistas y al Centro de Regulación a intercambiar información y coordinar los movimientos de manera manual. Sin embargo, una serie de errores técnicos y malas instrucciones condujeron a la colisión sin que se activaran los frenos de seguridad.
Para avanzar con el esclarecimiento del hecho, un equipo de expertos se desplazó al lugar "con especial atención al estado de los trenes implicados y sus elementos de seguridad".
Trabajando en conjunto con la Policía judicial, los técnicos lograron el "retiro de los registros embarcados de los trenes", conocidos popularmente como cajas negras (dispositivos que graban los datos del viaje), las cuales quedaron bajo la estricta custodia de la Guardia Civil. En paralelo, otro grupo de especialistas fue enviado al Centro de Regulación en Madrid para analizar las comunicaciones de esa trágica mañana.