
El Consejo Federal eliminó a los correntinos del torneo tras los incidentes ante Gimnasia de Chivilcoy. Su Tribunal de Disciplina le dio por perdido el partido de la Reválida y decretó el pase al rival.
El Consejo Federal eliminó a los correntinos del torneo tras los incidentes ante Gimnasia de Chivilcoy. Su Tribunal de Disciplina le dio por perdido el partido de la Reválida y decretó el pase al rival. Además, sancionó al club correntino con una multa y la clausura de su estadio.
Boca Unidos de Corrientes atraviesa un momento doloroso e impensado una semana atrás. Los graves incidentes del domingo en la segunda serie de playoffs de la Reválida arrojaron una idea de lo que podría sufrir el equipo en la temporada. Hasta su referente Antonio Medina demostraba en zonas de vestuarios: "Estamos muy dolidos porque todo el trabajo de un año por ahí se viene a empañar por algo de lo que nosotros no tenemos nada que ver".
Y ocurrió lo que muchos rezaban para que no suceda. El Tribunal de Disciplina del Consejo Federal resolvió eliminar directamente al equipo correntino del torneo Federal A, la máxima sanción deportiva que se aplicó a un participante en los últimos años.
Esta descalificación se dio debido al accionar de un grupo de hinchas apostados en la cabecera que arrojó pirotecnia al campo de juego lastimando a varios futbolistas de Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy antes de que terminara el primer tiempo.
Fue una drástica determinación del Consejo Federal, pero que castiga el mal comportamiento de seguidores locales el domingo por la tarde en el complejo Leoncio Benítez durante el choque de ida por los octavos de final de la Reválida.
Además de sufrir la eliminación, Boca Unidos recibió otras sanciones por parte de las autoridades del fútbol argentino que impusieron una multa económica equivalente al valor de 100 entradas generales. Y ordenaron la clausura del estadio por tres partidos oficiales para el próximo torneo que deba afrontar la institución.
Este partido de ida transcurría sobre el cierre de la primera mitad cuando integrantes de la hinchada local arrojaron bombas de estruendo hacia el sector ocupado por la delegación visitante.
El estallido afectó de lleno a cuatro futbolistas del elenco bonaerense, entre ellos el arquero Nicolás Dormisch y el defensor Mario Dauría, quienes debieron ser trasladados en ambulancia al Hospital Escuela de la capital correntina con cuadros de aturdimiento e inflamación de tímpano. Ante ese panorama, el árbitro Fernando Rekers determinó la suspensión inmediata de las acciones.
Tras conocerse el fallo definitivo que los deja fuera de la competencia, la dirigencia de Boca Unidos emitió un comunicado oficial para expresar su enorme tristeza por este desenlace: "Nos duele profundamente que una temporada de tanto esfuerzo, compromiso y sacrificio termine de esta manera, sin la posibilidad de definir deportivamente una serie por la que nuestros jugadores y cuerpo técnico trabajaron durante todo el año", señalaron en el texto publicado.
El presidente aurirrojo, Marcelo Insaurralde, había presentado previamente un descargo intentando que el partido continuara, argumentando que la integridad física estaba garantizada, pero el Tribunal rechazó el pedido.
En respuesta al accionar de los violentos que arruinaron el año deportivo, el club correntino fue tajante con su postura: "El Club Atlético Boca Unidos no parará hasta dar con los responsables de estos hechos y adoptará todas las medidas disciplinarias y legales que correspondan, dentro de sus atribuciones, frente a quienes ocasionaron semejante daño".
Y para cerrar el comunicado, desde la entidad agradecieron el acompañamiento de los verdaderos hinchas durante toda la temporada y adelantaron que vendrán tiempos de reflexión, evaluación y cambios para comenzar a proyectar una nueva etapa institucional y deportiva.
Sin dudas que este golpe que sufre el plantel, el cuerpo técnico y la dirigencia del club correntino deshace todo un año de trabajos y justo en un momento en que se pudo avanzar en los límites de competitividad y se comenzaba a confiar en un camino de altos rendimientos.
Un cierre de temporada impensado y que a pesar de buscar responsables golpea al fútbol y otro proceso de muchos trabajos. La dirigencia deberá digerirlo y construir un 2027 mejor.