
El entrenador de River ya probó un posible 11 de cara al superclásico y el joven Lucas Silva podría ir desde el arranque.
El entrenador de River ya probó un posible 11 de cara al superclásico y el joven Lucas Silva podría ir desde el arranque.
Lucas Silva, al pie del cañón antes del superclásico. Foto: prensa River.
Boca vs. River, EN VIVO: las últimas noticias del superclásico por el Torneo Clausura 2026
Es el puesto que más y mejor conoce. Leonardo Ponzio podría ubicarse y jugar en la mitad de la cancha con una venda en los ojos. El #5 es su número predilecto aunque en River se haya convertido en leyenda con el #23 y hoy, vaya paradoja, es la zona en la que tiene el mayor signo de interrogación en la antesala al superclásico. Sin Fausto Vera (desgarro) y con Aníbal Moreno con un pie afuera (dolor lumbar), el entrenador piensa en cómo armar un sector neurálgico y, en principio, su apuesta para ir a ganar a la cancha de Boca es tradicional y de la casa y se llama Lucas Silva.
Nacido el 26 de febrero de 2007 en La Dulce (Nicanor Olivera), un pueblo de 2.000 habitantes a 56 kilómetros de Necochea, el pibe tuvo su estreno en la Primera de River en abril de este año, con una particularidad: en el cierre de la victoria ante Aldosivi, Eduardo Coudet decidió mandarlo a la cancha, pero la pelota no salía y en ese lapso llegó el gol de Kendry Páez para el 3-1. Así, apenas Silva pisó el césped, el árbitro Nicolás Ramírez (el que estará este domingo en la Bombonera) marcó el final del partido.
El volante de 19 años apenas alcanzó a trotar hasta la mitad de la cancha y participó durante 12 segundos exactos, un estreno tan fugaz como inolvidable para Lucas, quien comenzó a jugar como delantero en el club Deportivo La Dulce, pero se probó en Núñez jugando como volante central y quedó. “Venía a River a jugar dos partidos por mes porque no podíamos irnos a Buenos Aires y todavía no tenía edad para estar en la pensión”, recordó el pibe, que se sumó al Millonario en 2016, con edad de Infantiles.
Vaya si el esfuerzo valió la pena. Con mamá Noelia acompañándolo cuando se mudó a la Ciudad de Buenos Aires y con papá, Ignacio, y su hermano Fabián apoyando a la distancia, c omenzó a estudiar en el Instituto River, disputó un torneo internacional en Dallas y la felicidad plena llegó cuando el Chacho lo incluyó este año en la lista de la Sudamericana.
Su siguiente presentación fue a los 89’ contra Bragantino en Brasil, donde asistió a Martínez Quarta para el gol agónico del triunfo 2-1. Pero su mejor noche fue ante Blooming, en el Monumental: marcó un golazo de media distancia a los 84’ para sellar el triunfo 3-0. Ahora, con un total de nueve partidos en River (466’ jugados) y con contrato hasta el 31 de diciembre de 2028 (y cláusula de rescisión de 100 millones de euros), este domingo podría tener nada menos que su primer Súper si no se recupera a tiempo Moreno, a quien ya reemplazó en el clásico ante Racing.
Con el espejo de Enzo Pérez como referente
"Me gusta mucho que la pelota pase por mí para poder manejar los tiempos y distribuir el juego. Soy muy simple para jugar", se autodescribió Silva, quien hoy tiene 19 años, que puede jugar tanto en el eje como a los costados, como mediocampista interno, y que creció observando a Enzo Pérez, tratando de imitar sus movimientos, sus pases y su forma de moverse en la cancha.
Aunque Ponzio podría apostar por la experiencia de Mauro Arambarri o hasta cambiar el esquema para fortalecer el medio, también confía en que la sangre joven, con ADN riverplatense, puede ser un pilar fundamental para la batalla en la Bombonera. Y ahí está Lucas, que "Silva" bajito a la espera de poder disputar su primer superclásico oficial.
El primer gol de Lucas Silva en la Primera de River
Temas que aparecen en esta nota: