
El encargado de un campo de la localidad de Alvear denunció un hecho de abigeato. Sin embargo, la Policía descubrió que los empleados borraron las cámaras d
El encargado de un campo de la localidad de Alvear denunció un hecho de abigeato. Sin embargo, la Policía descubrió que los empleados borraron las cámaras de seguridad y que movían cientos de animales "en negro". Ahora investigan una presunta falsa denuncia.
Lo que comenzó como una denuncia por el presunto robo de 23 vacas en un campo correntino de la localidad de Alvear dio un giro de 180 grados y destapó un escándalo de evasión, y movimientos clandestinos de hacienda. El responsable del establecimiento, que pretendía ubicar a una supuesta banda de cuatreros, terminó en la mira de la Justicia y del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) por un manejo completamente irregular de sus rodeos.
La investigación se inició formalmente tras la denuncia por la desaparición de los animales del establecimiento rural "El Pinal". De inmediato, el personal de la Policía Rural y Ecológica se desplegó en el terreno para buscar indicios del delito. Sin embargo, los peritos se encontraron rápidamente con un escenario que no encajaba con el modus operandi habitual del abigeato: no había alambrados cortados, portones violentados ni rastros de faena clandestina en las inmediaciones.
La primera señal de alerta para los investigadores surgió al revisar el sistema de monitoreo del predio. Las imágenes de las cámaras de seguridad clave habían sido borradas por los propios empleados del campo justo en las fechas en las que supuestamente se había ejecutado el robo. A su vez, al ser interrogado en profundidad, el propio denunciante mostró serias contradicciones y no pudo precisar con certeza el stock real de su hacienda ni detallar la categoría de los 23 animales que aseguraba estaban "extraviados".
Ante las sospechas de una maniobra armada, la Policía Rural profundizó las tareas de inteligencia y descubrió que semanas antes de la denuncia se habían realizado masivos movimientos de hacienda hacia otros campos de la zona. Todos los traslados se hicieron mediante arreos y camiones, pero en la más absoluta clandestinidad: sin guías de transporte, sin documentación respaldatoria y ocultando los datos a la autoridad policial, violando las normativas vigentes.
El hilo de la investigación condujo a los efectivos hasta el establecimiento "Las Cuatro", donde realizaron un conteo y se detectaron 248 animales ocultos pertenecientes al mismo productor que denunció el robo. El lote "en negro" estaba compuesto por:• 118 novillitos• 102 vaquillas• 28 vacas
Ante la contundencia de las pruebas, el responsable del campo terminó por admitir que había movilizado toda esa estructura ganadera al margen de la ley, según revelaron fuentes policiales.
En base a ello, las autoridades judiciales ya solicitaron informes urgentes al SENASA para cruzar datos, auditar los registros y reconstruir el verdadero movimiento fiscal de la firma. Los investigadores confirmaron que "no existen elementos objetivos para afirmar que las 23 vacas hayan sido robadas", sino que el caso desnudó un desorden administrativo tan severo que roza el delito económico.
Mientras el organismo sanitario nacional evalúa duras sanciones por el traslado ilegal de los animales, el Fiscal de la causa analiza dar el estocada final: iniciar una causa penal formal contra el denunciante por el delito de falsa denuncia, al sospechar que el supuesto robo fue una pantalla para encubrir la maniobra y justificar el faltante irregular de los animales.