
En Ronda de Economistas (RDEco), el especialista en demografía Rafael Rofman analizó cómo la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional transformarán la educación, el sistema de salud y las jubilaciones en Argentina.
En Ronda de Economistas (RDEco), el especialista en demografía Rafael Rofman analizó cómo la caída de la natalidad y el envejecimiento poblacional transformarán la educación, el sistema de salud y las jubilaciones en Argentina.
La transformación demográfica ya comienza a reflejarse en situaciones concretas y uno de los ejemplos más visibles es el sistema educativo porteño. Mientras hace una década las familias reclamaban vacantes en jardines y escuelas, actualmente las autoridades encuentran lugares disponibles e incluso impulsan la obligatoriedad de la sala de tres años.
En diálogo con +Perfil, en Ronda de Economistas (RDEco), el especialista en demografía Rafael Rofman explicó que este fenómeno anticipa un cambio estructural que atravesará distintos sectores de la economía. «La demografía es una ola que viene y te lleva puesto y que gana seguro, porque lo que va a pasar ya pasó», sostuvo. Las proyecciones poblacionales tienen un alto grado de previsibilidad porque los futuros estudiantes y jubilados ya nacieron.
Educación y demografía: menos alumnos y nuevas oportunidades
Rofman consideró que la reducción de alumnos representa una oportunidad para mejorar la calidad educativa. «Por primera vez en la historia, literalmente, los ministros de Educación de las provincias no están pensando cómo hago para contratar más maestros y cómo hago para construir más escuelas», señaló. Y agregó: «Tengo los mismos recursos para menos alumnos, puedo dar un servicio mejor».
Sin embargo, advirtió que el escenario también plantea dificultades para el sector privado, donde la caída de la matrícula puede comprometer la sustentabilidad económica de establecimientos que deben afrontar costos fijos. Si no existe planificación, anticipó, algunas instituciones podrían cerrar.
El cambio demográfico también obliga a revisar la formación profesional. Frente al avance de la inteligencia artificial, Rofman destacó una particularidad histórica: «Este es el primer cambio tecnológico importante que podría estar reduciendo la demanda laboral en un contexto en el cual se nos va a achicar la oferta laboral». Por eso, consideró fundamental adaptar la educación para que los trabajadores disponibles puedan responder a las nuevas necesidades productivas.
Salud y jubilaciones: los desafíos de una población más envejecida
Otro de los sectores que deberá reorganizarse es el sistema sanitario. Rofman planteó que la Argentina todavía tiene una estructura orientada principalmente a resolver enfermedades agudas, cuando el envejecimiento poblacional incrementará la demanda de atención de patologías crónicas, como el Alzheimer.
«Tenemos que pensar cómo hacemos un modelo de salud que se enfoque más en los problemas crónicos típicos de una población envejecida», explicó. También cuestionó la falta de continuidad en la atención médica y de sistemas integrados de historias clínicas que permitan realizar seguimientos periódicos de los pacientes.
En ese contexto, señaló que la formación de profesionales también debería acompañar el cambio poblacional. Como ejemplo, mencionó la diferencia entre las vacantes para residencias médicas en pediatría y geriatría: «Empecemos a cambiar eso», reclamó, sin desconocer la importancia de mantener una atención adecuada para los niños.
Pero el desafío más complejo aparece en el sistema previsional. Rofman reconoció que la Argentina tiene una cobertura muy amplia entre los adultos mayores, aunque con un costo fiscal elevado y prestaciones que no siempre resultan satisfactorias. «Gastamos casi el 10% del producto en jubilaciones y pensiones y las jubilaciones que pagamos todos sabemos que son malas», afirmó.
Según explicó, uno de los principales problemas es la fragmentación del régimen, que incluye alrededor de 200 excepciones y sistemas diferenciales para distintos sectores. Entre ellos mencionó regímenes especiales para docentes, jueces, diplomáticos, trabajadores mineros y empleados provinciales. Esta diversidad, sostuvo, dificulta cualquier discusión sobre una eventual modificación de la edad jubilatoria.
«Si no ordeno ese desastre, es muy difícil», concluyó Rofman, al advertir que la Argentina necesita revisar su sistema previsional y prepararse para una sociedad en la que habrá menos trabajadores activos en relación con la cantidad de jubilados.