
El Presidente llamó “seres cargados de maldad” a los periodistas, cuestionó a la dirigencia política y anunció una obra en tres tomos para noviembre. La exposición ocurrió en plena disputa con las universidades públicas por la ley de financiamiento.
El Presidente llamó “seres cargados de maldad” a los periodistas, cuestionó a la dirigencia política y anunció una obra en tres tomos para noviembre. La exposición ocurrió en plena disputa con las universidades públicas por la ley de financiamiento.
En medio de la pulseada con las universidades públicas por los fondos que reclama la ley de financiamiento, Javier Milei eligió un aula privada para dar lo que él mismo bautizó “clase magistral”. Ante estudiantes de la Universidad Torcuato Di Tella, en el barrio porteño de Núñez, el Presidente volvió a apuntar contra el periodismo, despreció a la dirigencia política y, de paso, promocionó su próximo libro.
El tono quedó fijado desde la primera frase. “Si esos seres cargados de maldad, los periodistas, se tomaran un segundo para escuchar, no dirían las estupideces que dicen”, arrancó el jefe de Estado, que en el resto de la exposición insistió en presentar a los trabajadores de prensa como adversarios ideológicos.
Para Milei, la hostilidad tiene dos explicaciones, y ninguna pasa por el contenido de las críticas. “Me odian porque les corté la pauta oficial y porque son de izquierda, que no vendría a ser mi posición ideológica”, dijo. Así, redujo el cuestionamiento periodístico a una cuestión de bolsillo —la eliminación de la publicidad oficial que dispuso su gestión— y a una supuesta militancia de quienes informan. No es la primera vez que el mandatario recurre a esa fórmula. Desde el inicio de su gobierno, los ataques a la prensa se volvieron parte del repertorio habitual de sus discursos y de su actividad en redes sociales, donde los insultos a periodistas con nombre y apellido conviven con la descalificación genérica del oficio. Lo novedoso, en este caso, fue el ámbito: un auditorio académico, frente a jóvenes que en su mayoría se preparan para ejercer profesiones que dependen, justamente, del debate público y de la circulación libre de información.
La política tradicional tampoco salió bien parada. Tras confesar ante los alumnos que “es raro hablar con alguien que no sea un ministro”, el mandatario sostuvo que para “los políticos” lo más importante “es ganar elecciones” y que están dispuestos a cualquier maniobra para lograrlo. “Son capaces de mentir con tal de ganar elecciones, en el fondo lo que están viendo es un ser detestable, ególatra”, afirmó, sin aclarar si se incluía en la descripción, pese a que llegó al poder por la vía de las urnas y conduce un partido que compite en ellas. El tramo final tuvo algo de presentación comercial. El Presidente anunció que en noviembre saldrá su nueva obra, compuesta por tres tomos y una bitácora de 400 páginas. Según explicó, el trabajo girará en torno a la relación entre política y moral, y reunirá un registro de los primeros 30 meses de su administración, con un punteo de los acontecimientos y las decisiones más relevantes de ese período. La escena, con un jefe de Estado anticipando detalles editoriales ante un público universitario, se pareció más a una gira de lanzamiento que a una clase.
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El escenario elegido no fue un detalle menor. La charla en la Di Tella se produjo mientras el Gobierno sostiene un conflicto abierto con las universidades nacionales por la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario. El reclamo abarca la actualización de los salarios docentes y no docentes, las becas estudiantiles y los gastos de funcionamiento de las casas de estudio.
La Casa Rosada apeló los fallos judiciales que ordenaron cumplir la norma, mientras que los rectores advierten que los recursos asignados no alcanzan para sostener el sistema. La diferencia se trasladó al proyecto de Presupuesto 2027: el Ejecutivo previó una partida de $7,3 billones para las universidades, contra los cerca de $11 billones que pide el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para cubrir las necesidades del sector. La brecha, de casi un tercio, anticipa una discusión áspera en el Congreso.
En ese contexto, que el Presidente haya elegido una institución privada para dirigirse a estudiantes universitarios funciona como mensaje en sí mismo. Mientras las aulas públicas discuten cómo pagar sueldos y mantener abiertas sus puertas, Milei optó por un auditorio afín para repetir sus diatribas contra la prensa y la política, y para anticipar un libro que, según su propia descripción, pretende ser la crónica moral de su gestión. Un contexto en el que se reflotó el estilo polémico del jefe de estado.