
Diego Santilli fue el arquitecto del encuentro que sentó a Karina Milei y a la mesa política del Gobierno nacional con los mandatarios provinciales.
Diego Santilli fue el arquitecto del encuentro que sentó a Karina Milei y a la mesa política del Gobierno nacional con los mandatarios provinciales. Mientras la Casa Rosada busca garantizar el acompañamiento para eliminar las PASO, los gobernadores reclamaron que los beneficios del RIGI derramen sobre las economías regionales. Martín Llaryora llevó sus planteos y empieza a ordenar las piezas de una negociación que tiene dos objetivos en Córdoba: conservar el poder y reactivar la economía.
Diego Santilli lo organizó durante varias semanas con un objetivo claro: sentar cara a cara a Karina Milei y a la mesa política del Gobierno nacional con los gobernadores. Las conversaciones previas fueron productivas y el encuentro en la estación “La Fluvial”, en la ciudad de Rosario, se convirtió en un escenario de buena sintonía y respaldo a la administración libertaria. “Nos acompañaron en momentos críticos y lo seguirán haciendo”, agradeció el jefe de Gabinete a los mandatarios presentes.
La excusa formal del encuentro fue la realización de la primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI); un acercamiento entre los inversores beneficiados por los incentivos impositivos nacionales y más de dos mil industriales de las provincias. Pero pasaron otras cosas.
“Son más de 350 empresas cordobesas que ya están trabajando con Vaca Muerta, pero tiene que derramar más”, expresó un ministro cordobés que integró la comitiva. Mientras escuchaba a Maximiliano Pullaro desde el atril, Martín Llaryora insistía en reactivar un esquema de “compre local” que permita incorporar a las empresas de las provincias a la cadena de proveedores de las grandes inversiones. Las compañías beneficiarias del RIGI también deben asumir una “responsabilidad y una visión estratégica para ayudar a desarrollar proveedores locales que puedan brindar servicios”, sostuvo el gobernador cordobés.
La discusión, entonces, no se limitó a reclamar una ampliación de los beneficios. Los mandatarios buscaron instalar la necesidad de que las inversiones nacionales generen oportunidades para sus territorios. Para la mirada de los mandatarios, la apertura del RIGI también debe medirse por su capacidad para generar actividad económica más allá de los sectores directamente alcanzados.
Ida y vueltaPero la conversación política se produjo a puertas cerradas en el Salón de Armas. La primera línea de Javier Milei, con Karina escoltada por Santilli, Luis Caputo y Martín Menem, se reunió con los gobernadores. El pedido de Casa Rosada fue uno solo: la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). Los gobernadores respondieron con un pedido, una apertura del RIGI para que participen sus industrias. A los pocos minutos, la hermana del presidente decía en el escenario: “Esta jornada representa exactamente lo que queremos lograr: un win-win porque, como me gusta decir, acá tienen que ganar todos”. Una declaración que se puede interpretar como un pacto sellado.
Fue un intercambio formal de medidas, de dos demandas que convivieron en la misma conversación: recursos y actividad para las provincias, acompañamiento político para la agenda del Gobierno. En el Panal hay dos objetivos que van de la mano: conservar el poder en la provincia y activar la economía. Sin recursos no hay obras ni gestión para mostrar; sin plata en la calle, el cordón industrial de la capital provincial empieza a apagar sus máquinas. Mientras Caputo les hablaba de inversiones por 210.000 millones de dólares, los gobernadores exhiben otra cara de la economía: la caída de la recaudación propia y el cierre de fábricas.
La foto final ofreció una lectura de acompañamiento al gobierno de Milei. Llaryora ya hizo pública su posición sobre las primarias y hasta les pidió a los diputados cordobeses que acompañen la propuesta. Sus argumentos apuntan tanto al costo económico del sistema como a su efectividad electoral. Sin embargo, el debate tiene otra dimensión política: “El tema es que se sienten con los otros mandatarios que tienen que asegurar su reelección sin listas violetas en el frente”. Hay provincias que no quieren tener una boleta libertaria compitiendo contra sus estructuras locales.
“Milei no puede empezar el 2027 con batallas en el interior y tener resultados negativos. Si se presenta, tiene que ganar sin dejar de cimentar su camino a la presidencial. En la agenda nacional no impacta una derrota contra un partido provincial”, reiteraron en Rosario. La lectura que hacen cerca de los gobernadores es que la Casa Rosada necesita ordenar el frente territorial antes de ingresar de lleno en el calendario electoral.
En Córdoba, mientras tanto, los peronistas allegados al gobernador transmiten optimismo después de revisar las últimas encuestas. “Estamos muy bien, mejor que nunca”, reconocen, aunque todavía no está definida la fecha de la elección provincial. Los números preelectorales cierran y, aunque no haya convocatoria oficial, la campaña ya comenzó. En ese tablero, consideran que Gabriel Bornoroni ya acordó con Luis Juez.
Desde la Casa Rosada, seguramente, no aceptarían un candidato extrapartidario para encabezar la fórmula. Del otro lado, especulan: el ego de Rodrigo De Loredo no le permitiría bajarse del cartel como principal figura.
“Me parece que puede ser por el mes de abril”, estima un ministro cuando se le pregunta por la fecha de los comicios provinciales. La decisión todavía depende de algunas variables. Entre ellas, el balance político por la visita del Papa y las consecuencias que pueda dejar el paso del fenómeno climático de El Niño tanto en la provincia como en la ciudad de Córdoba.
Ayuda a proveedores cordobeses
El gobernador Martín Llaryora pidió en Rosario que las grandes inversiones comprendidas en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) promuevan el desarrollo de proveedores locales de productos y servicios. Para las empresas de Córdoba representa una oportunidad de ampliar sus vínculos comerciales e incorporarse a las cadenas de valor de esas inversiones. “Las empresas beneficiarias del RIGI tienen que asumir una responsabilidad y una visión estratégica para ayudar a desarrollar proveedores locales, que puedan brindar servicios”, sostuvo el mandatario.En ese sentido, agregó: “Las provincias que no participamos directamente de estos regímenes necesitamos que también nos llegue el derrame de sus beneficios. Para eso, necesitamos una verdadera estrategia de desarrollo de proveedores”.Llaryora planteó que esa estrategia debe incluir financiamiento para que las empresas puedan adecuar su capacidad productiva a las nuevas demandas. “Lo que tenemos que hacer es una política de largo plazo de transformación estratégica, financiando esa transformación, porque hay que comprar maquinaria y equipamiento”, expresó.