
El objetivo del experimento es observar cómo responde este vegetal a las condiciones extremas del entorno espacial y explorar su potencial para una futura producción alimentaria lejos del planeta
Viernes 17 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 08:39hs. del 17-07-2026
Semillas de rooibos de Sudáfrica viajarán a la Estación Espacial Internacional en octubre para evaluar cómo responde esta planta a la microgravedad y la radiación, en el primer experimento de este tipo realizado en África, según informaron los organizadores a la AFP.
La misión prevé que las semillas vuelvan a la Tierra entre diciembre y enero, de acuerdo con el Consejo Sudafricano del Rooibos (SARC). “Estas semillas serán las primeras de una especie autóctona sudafricana, y las primeras del continente africano, en ir al espacio”, dijo a la agencia el director Dawie de Villiers.
El material se conservará en un nanolaboratorio durante al menos seis semanas junto con más de una docena de experimentos estudiantiles, dentro de un programa orientado a educación STEM. “El objetivo es exponer las semillas a la microgravedad y a la radiación espacial para descubrir cómo se adaptan a las condiciones del espacio y si existe un futuro para la producción sostenible de alimentos más allá de la Tierra”, añadió De Villiers.
Tras el regreso, las semillas se plantarán junto con un grupo de control y estudiantes analizarán diferencias en germinación y crecimiento, según el SARC. El consejo también indicó que en Sudáfrica se producen en promedio 22.000 toneladas de rooibos al año, y que cerca de la mitad se consume en el mercado interno mientras el resto se exporta a más de 50 países, entre ellos Japón, Francia, Alemania, los Países Bajos y Gran Bretaña.
El rooibos, una infusión sin cafeína elaborada a partir de una planta originaria de Sudáfrica, cuenta con protección en la Unión Europea desde 2021. Esa figura establece que solo las hojas cultivadas en la región de Cederberg, en el sureste del país, pueden venderse como “rooibos” en los mercados del bloque.
Otras semillas enviadas a la EEI
Un lote de semillas de uva procedente de Texas A&M será enviado a la Estación Espacial Internacional, donde permanecerá alrededor de seis meses con el objetivo de analizar el impacto de la radiación cósmica sobre su genética.
Este proyecto, según estiman los investigadores, podría permitir en un plazo de cuatro o cinco años la producción del primer vino obtenido a partir de uvas cultivadas con semillas que estuvieron fuera de la Tierra.
Al regresar de la órbita, las semillas serán plantadas junto a un grupo de control en el viñedo de AgriLife Research en Thomas Ranch. Los científicos evaluarán y compararán el desarrollo de las plantas, la cantidad de uvas producidas, el rendimiento de las vides y los cambios genéticos que se produzcan. Se prevé que las primeras cosechas se obtendrán en un periodo de cuatro a cinco años, de acuerdo con Justin Scheiner, especialista en viticultura y profesor asociado de Ciencias Hortícolas en Texas A&M.
El experimento está incluido en la misión TAMU-SPIRIT, cuyo nombre en inglés corresponde a Plataforma Espacial Multiusos para la Integración de la Investigación y la Tecnología Innovadora. Esta iniciativa, desarrollada por Texas A&M y Aegis Aerospace, plantea a TAMU-SPIRIT-1 como una plataforma para investigaciones científicas y tecnológicas desde la estación espacial, funcionando como un “campus satélite” en órbita.
El envío de las semillas es resultado de la colaboración entre Texas A&M AgriLife Research, el Servicio de Extensión AgriLife de Texas A&M, la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida, y la Facultad de Ingeniería. La idea surgió a partir de la iniciativa de los estudiantes Coby Arnold y Arvind Subramanyam, quienes pertenecen al Departamento de Ingeniería Aeroespacial y contactaron a Scheiner para desarrollar un proyecto académico enfocado en la estación espacial.
Arnold y Subramanyam, con la guía de Scheiner en aspectos de biología de las semillas de uva, diseñaron un contenedor especial para proteger las semillas durante el viaje. Sin esa protección, la radiación podría afectar su viabilidad, según explicó Scheiner.
El equipo de investigación parte de la premisa de que la radiación espacial, al actuar durante un periodo prolongado, puede provocar mutaciones genéticas. Al regresar a la Tierra, su trabajo consistirá en identificar posibles alteraciones genéticas relacionadas con la exposición al ambiente espacial.