
Ocurrió en la madrugada durante un control contra picadas clandestinas. Hubo agresiones, disparos con armas no letales y 17 motos secuestradas.
Ocurrió en la madrugada durante un control contra picadas clandestinas. Hubo agresiones, disparos con armas no letales y 17 motos secuestradas.
Durante la madrugada, un agente de la Patrulla Municipal de la ciudad de Mar del Plata detuvo con su propio cuerpo a dos personas que intentaban escapar en moto de un control vehicular. El impactante hecho ocurrió en la zona de Bahía Varese y Playa Grande, cuando el efectivo se interpuso en el camino de los conductores que huían a toda velocidad por el pasto para evitar el fuerte operativo desplegado contra las caravanas clandestinas.
El violento episodio se desencadenó cuando los inspectores de Tránsito y el personal policial acorralaron a una gran concentración de motociclistas. Al verse sin salida, el conductor de un ciclomotor intentó una maniobra desesperada y subió por las lomas de césped de la costa. En ese momento, el empleado municipal se cruzó en su recorrido y, con un impacto directo similar a un tackle, logró derribar al vehículo y a sus dos ocupantes, quienes cayeron al suelo y fueron inmediatamente demorados por los oficiales de apoyo.
Tras la caída, la situación se descontroló. Varios de los motociclistas comenzaron a arrojar piedras con gomeras para lastimar a los uniformados. Para frenar las agresiones y dispersar al grupo, siete agentes municipales utilizaron armas no letales de aire comprimido. Según el informe oficial, tuvieron que realizar 214 disparos (186 de gas irritante y 28 de impacto) para restablecer el orden. El procedimiento terminó con 17 motos secuestradas por falta de documentación y maniobras peligrosas.
Luego del suceso, el intendente local,Guillermo Montenegro, respaldó públicamente el accionar del agente y ratificó que mantendrán la tolerancia cero frente a estos grupos."El que no cumple con las reglas y pone en riesgo la vida de los vecinos, tiene consecuencias", remarcó el jefe comunal. Ante el endurecimiento de los controles costeros, los propios organizadores de las caravanas anunciaron la suspensión de futuras convocatorias.