
Con un gol de Lautaro Di Lollo a instancias del VAR, el Xeneize se impuso por 1 a 0 como local. El desarrollo del encuentro estuvo fuertemente condicionado por la temprana expulsión de Lucas Martínez Quarta y la posterior roja a Gonzalo Montiel, que dejaron al equipo visitante…
Con un gol de Lautaro Di Lollo a instancias del VAR, el Xeneize se impuso por 1 a 0 como local. El desarrollo del encuentro estuvo fuertemente condicionado por la temprana expulsión de Lucas Martínez Quarta y la posterior roja a Gonzalo Montiel, que dejaron al equipo visitante con nueve jugadores.
En una nueva edición del partido más trascendental del fútbol argentino, Boca Juniors hizo valer su localía y superó por 1 a 0 a River Plate en el estadio Alberto J. Armando, en el marco de la 15ª jornada del Torneo Clausura 2026. En un trámite friccionado y con muchos cortes, el dueño de casa supo capitalizar los errores del rival para quedarse con los tres puntos.
El quiebre táctico y emocional del encuentro llegó de manera prematura. Cuando apenas transcurrían 10 minutos de la primera etapa, el defensor visitante Lucas Martínez Quarta cometió una infracción que le valió la tarjeta roja directa, obligando al Millonario a reconfigurar su esquema de urgencia.
A partir de ese momento, Boca tomó las riendas del partido y monopolizó la tenencia del balón, finalizando con un 62% de posesión. La superioridad numérica y territorial rindió frutos a los 27 minutos: Lautaro Di Lollo logró quebrar el cero en el marcador y desató el festejo en La Bombonera. La conquista debió aguardar unos instantes por la revisión del VAR, que finalmente convalidó la acción y decretó el 1 a 0 con el que se irían al descanso.
Un complemento cuesta arriba para la visita
En la segunda mitad, River buscó la igualdad apelando al amor propio y a variantes ofensivas. Los ingresos desde el banco de Sebastián Driussi y Juan Cruz Meza intentaron darle mayor peso y creatividad al ataque para compensar el hombre de menos.
Sin embargo, el escenario terminó de oscurecerse para los de Núñez a los 79 minutos. Gonzalo Montiel vio la segunda tarjeta roja de la tarde para el equipo visitante, dejando a River con nueve jugadores y sentenciando prácticamente la historia.
Los minutos finales mostraron a un Boca administrando los tiempos y a un rival sin respuestas físicas ni numéricas para revertir el resultado. El trámite tenso y cortado quedó en evidencia en las estadísticas disciplinarias: el árbitro repartió un total de nueve tarjetas amarillas (siete para el Xeneize y dos para el Millonario).
Con el pitazo final, Boca celebró un triunfo fundamental ante su clásico rival que lo acomoda de cara a la recta final del campeonato.