
La concurrencia de deudos a los camposantos capitalinos decae año tras año. Al mismo tiempo, las inversiones que se realizan para recordar a los difuntos también lo hacen.
La concurrencia de deudos a los camposantos capitalinos decae año tras año. Al mismo tiempo, las inversiones que se realizan para recordar a los difuntos también lo hacen. Una histórica florista del cementerio San Juan Bautista recordó cómo era el Día de los Fieles Difuntos hace 30 años.
Norma Romero es parte de la historia del cementerio San Juan Bautista y del Día de los Fieles Difuntos en Corrientes. Hace más de 70 años se dedica a la venta de flores en el acceso al camposanto y comenzó con tan solo 8 años a comercializar los adornos en las escalinatas del edificio.
"La cantidad de deudos cayó considerablemente en los últimos años", dijo en una charla con diario época. La referente del rubro le atribuyó esta caída de visitantes a la apertura de nuevos camposantos privados por la ciudad, como Parque del Recuerdo o Parque Jardín Natural, como también al avance de las cremaciones.
"Antes venían a pasar la jornada completa. Acompañaban todo el día a los difuntos. Incluso, hasta traían una parrilla y hacían asados junto a los nichos", recordó la mujer que ahora tiene 81 años y piensa seguir trabajando hasta que su salud lo permita.
El Día de los Fieles Difuntos a finales del 90 dista mucho de lo que es en la actualidad. Debido a la cantidad de personas, llegaron a ubicarse hasta 12 puestos de flores. En la actualidad solo quedan tres.
"La gente compra menos, antes llevaban dos ramos y ahora uno. Buscan ubicar una flor por cada difunto", reflejó sobre el ahorro de los capitalinos. En su caso particular ofrece como opción más económica ramos surtidos de entre $8.000 y $10.000. Asimismo claveles a $20.000. Y para los bolsillos más holgados crisantemos a $40.000 y rosas a $50.000.
En tiempos pasados, también era común ver una gran cantidad de "niños aguateros" que por unas monedas ofrecían botellas con agua para nutrir los floreros. Se trataba de jóvenes de bajos recursos que buscaban hacerse unos pesos en esta fecha especial.
Para esta edición, Norma sabe que está lejos de esos tiempos, pero junto a su familia aún se mantienen en el rubro y su oferta es indispensable para cientos de correntinos que hoy visitarán el predio.