
El editorial del diario inglés The Guardian advirtió que “ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están”. Y resaltaron que el dispositivo de defensa en el archipiélago les cuesta 60 millones de libras a los contribuyentes.
Viernes 17 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 11:30hs. del 17-07-2026
La exhibición de una bandera sobre las Islas Malvinas por parte de los jugadores de la Selección en la semifinal del Mundial 2026 reabrió el debate sobre la disputa de la soberanía argentina por el archipiélago. En ese contexto, el diario británico The Guardian publicó un editorial en el que instó al Reino Unido a retomar las negociaciones con la Argentina y sostuvo que las islas “no pueden ser británicas para siempre”.
En el artículo, el periodista Simon Jenkins sostuvo que mantener indefinidamente la soberanía británica sobre las Islas Malvinas resulta “insostenible” desde el punto de vista político y geopolítico. En esa línea, mencionó el reciente acuerdo alcanzado entre el Reino Unido y España sobre la caída del muro fronterizo en Gibraltar. “Pero, ¿será mucho esperar que una negociación similar surja producto de la semifinal?“, planteó Jenkins.
“Ninguno de los territorios de la era imperial británica tiene el derecho eterno de permanecer como están, menos uno que le cuesta a los contribuyentes británicos más de 60 millones de libras esterlinas en materia de defensa por año”, cuestionó.
Según el editorial del diario The Guardian, la firme defensa de la soberanía británica sobre las Islas Malvinas encuentra una de sus principales explicaciones en el rédito político que obtuvo la ex primera ministra Margaret Thatcher con la victoria en conflicto bélico de 1982.
“Lo que se olvida es que, antes de la guerra, los gobiernos británicos estaban negociando la transferencia de la soberanía de las islas con Argentina”, recordó Jenkins. Según explicó, esas conversaciones se apoyaban en un acuerdo firmado con Buenos Aires en 1971, que “permitió a los isleños comerciar y viajar con el continente, utilizando sus hospitales, comercios y demás servicios”.
Y agregó: “La cuestión no radicaba en derechos históricos —un argumento eterno— sino en el sentido común geográfico. Para Gran Bretaña, era absurdo que un Estado europeo financiara una gran armada para defender territorios distantes y en disputa. Desesperado por ahorrar dinero, el gobierno ya se estaba retirando del Atlántico Sur. Las Malvinas quedaron expuestas e indefensas”.
Para The Guardian, la guerra puso fin a las negociaciones que ambos países mantenían hasta ese momento, pero no justifica que el Reino Unido haya descartado cualquier diálogo sobre la soberanía durante más de 40 años.
“La realidad es que estas colonias, inevitablemente, tarde o temprano, se convertirán en parte de sus continentes. No pueden ser protegidas indefinidamente por un patrón europeo y los reclamos argentinos no se irán a ningún lado”, señaló.
En ese sentido, el columnista consideró que el gobierno de Reino Unido terminará retomando las conversaciones con la Argentina, pero advirtió que “el Ministerio de Asuntos Exteriores y de la Commonwealth y el ministro de Defensa pospondrán el problema”.
"Sería gratificante si la bandera de las Malvinas exhibida durante un partido de fútbol sacudiera a alguien para que pase a la acción", concluyó el editorial.