
Un monitoreo satelital del INTA reveló que el agua libre en el valle de inundación del río Paraná creció un 20,8% entre septiembre y octubre. La costa correntina es la más afectada por el pulso hídrico, registrando un salto del 53,4% en su superficie anegada.
Un monitoreo satelital del INTA reveló que el agua libre en el valle de inundación del río Paraná creció un 20,8% entre septiembre y octubre. La costa correntina es la más afectada por el pulso hídrico, registrando un salto del 53,4% en su superficie anegada.
El pulso de crecida que registra el río Paraná comenzó a moldear con fuerza el mapa del Litoral. De acuerdo con el último informe técnico emitido por la Estación Experimental Agropecuaria (EEA) Corrientes del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la superficie cubierta por agua libre en el valle de inundación experimentó un marcado avance durante el último mes, transformando los sistemas productivos y el paisaje ribereño.
El estudio, liderado por la profesora Griselda Saucedo y el doctor en ingeniería agronómica Ditmar Kurtz, analizó de forma comparativa la evolución del agua entre septiembre y octubre de 2026 en una vasta región que abarca a las provincias de Corrientes, Chaco, Santa Fe y al territorio de Paraguay.
Los resultados son contundentes: la superficie total con agua libre en el valle de inundación saltó de 378.477 hectáreas en septiembre a 457.317 hectáreas en octubre, lo que representa un incremento global del 20,8% en la región (unas 78.840 hectáreas nuevas cubiertas por el río).
Si bien el fenómeno afecta a toda la cuenca media del Paraná, la distribución territorial del agua muestra una marcada asimetría. La provincia de Corrientes se consolidó como el principal amortiguador de la crecida, explicando el 87,6% del aumento total del área de estudio.
En territorio correntino, la superficie anegada pasó de 129.477 hectáreas en septiembre a 198.566 hectáreas en octubre. Este incremento del 53,4% (69.089 hectáreas más bajo el agua en apenas 30 días) expone la vulnerabilidad y la topografía baja de las costas locales frente al avance del río.
El panorama en los distritos vecinos se mantuvo notablemente más estable: Santa Fe registró un aumento moderado del 8,5% (pasando de 69.354 a 75.276 hectáreas), y Chaco Mostró una variación marginal del 3,9% (de 16.497 a 17.130 hectáreas).
Mientras que Paraguay prácticamente no experimentó cambios, con una suba del 2% (de 163.148 a 166.345 hectáreas).
El seguimiento de la superficie cubierta por agua libre constituye una herramienta crítica para las autoridades y los sectores productivos. Al expandirse el río sobre su llanura aluvial, se activan de forma inmediata los protocolos de alerta para la ganadería de islas y zonas bajas de la costa correntina, obligando a los productores al traslado de hacienda hacia tierras más altas para evitar pérdidas.
"El presente informe expone la evolución reciente de esta superficie con el propósito de aportar información actualizada para el seguimiento de la situación hídrica regional", destacó el ingeniero agrónomo Ditmar Kurtz, del Grupo de Recursos Naturales del INTA.
Los expertos advierten que estos cambios imponen una "marcada variabilidad temporal y espacial", lo que exige un monitoreo constante no solo por el impacto directo en la actividad agropecuaria, sino también por la presión que la masa líquida ejerce sobre la infraestructura vial, los caminos rurales y las defensas de las localidades costeras del Litoral.
Ante este escenario, el monitoreo satelital del INTA se consolida como una herramienta estratégica indispensable para anticipar el impacto socioeconómico en la región. La velocidad con la que Corrientes absorbió el pulso hídrico en las últimas semanas enciende las alarmas para el sector ganadero y las autoridades de defensa civil, quienes deben coordinar de manera urgente el movimiento de hacienda y el refuerzo de la infraestructura costera para mitigar pérdidas materiales en las comunidades ribereñas.
En conclusión, el comportamiento del río Paraná en esta primavera de 2026 expone la fragilidad y el rol ecológico vital que cumple el valle de inundación como regulador natural de la cuenca. El desafío inmediato para las provincias del Litoral radica en transformar estos datos técnicos en políticas de prevención activas.