
Los partidos que terminan envueltos en polémicas se multiplican y muchos jugadores, técnicos y dirigentes expusieron su bronca con frases contundentes. El descrédito crece.
Hay un valor que está herido en el fútbol argentino: la credibilidad. De los 11 partidos disputados entre el viernes y el domingo, por la 15ª fecha del Clausura, cinco terminaron envueltos en polémicas arbitrales, con declaraciones explosivas de protagonistas. El choque en el que Boca se impuso a River por 1-0, con un mal desempeño Nicolás Ramírez, acaparó la atención porque la magnitud de un superclásico acarrea un efecto amplificador. Pero no fue el único en el que los futbolistas sembraron suspicacias con sus reclamos: Sarmiento-Central (1-2), Estudiantes-Instituto (3-3), Vélez-San Lorenzo (2-2) y Belgrano-Barrracas (2-2) también levantaron polvareda. En las canchas el fastidio suele tornarse evidente y se expone una realidad irrefutable: existe un descrédito generalizado.
“Te da bronca, el árbitro perdió el control. No se midió con la misma vara. No te dejan competir”, disparó Otamendi, capitán de River, tras la derrota en la Bombonera. “Así, que designen al campeón. El fútbol argentino se está perdiendo”, continuó. Y remató: “Parece que los del VAR están comiendo pochoclo y tomando Coca”. Montiel habló de “doble vara”. El técnico, Ponzio, denunció “complicidad para el mal”. Y el presidente, Di Carlo, fue al fleje: “Cuando los errores favorecen siempre a los mismos, dejan de ser errores. No tienen vergüenza ni límites”.
Los futbolistas de River le protestan a Nicolás Ramírez en el superclásico. (Foto: AFP)
No fue el único. El sábado, Lanzini estalló tras el empate de Velez con San Lorenzo. Ese duelo fue dirigido por Tello. “Hay mucho enojo. Que te ganen por cosas que no pasan en la cancha te llena de bronca. Así está el fútbol argentino”, dijo Lanzini. Marchiori también expuso su indignación: “Cada vez que metemos un gol están cinco minutos revisándolo. Buscan cómo anularlos”.
Hasta la hinchada del Pirata, que viene de ganar el Apertura en una final contra River (3-2) que no estuvo exenta de polémicas, mostró enojo hacia la conducción de la AFA. Passerini, de Belgrano, apuntó contra el árbitro Bryan Ferreyra: “Se jugó hasta el empate de Barracas. Nos robaron”.
El malestar está muy extendido. El punto de quiebre fue el 17 de noviembre de 2025, cuando Andrés Gariano sancionó dos penales muy polémicos para Barracas ante Huracán (1-1) por supuestas manos de Nehuén Paz y Waller. El técnico del Globo, Kudelka, se acercó a protestar y el árbitro lo invitó a pelear: “Vamos a hablar y te voy a romper todo”.
Apenas tres días más tarde, Central fue decretado campeón de Liga por Tabla Anual de forma retroactiva en una oficina de Puerto Madero. El hecho constituyó, cuanto menos, un manejo desprolijo, puesto que antes del comienzo de la competencia no se había anunciado que ese título iba a estar en disputa. Verón, presidente de Estudiantes, cuestionó la determinación y el Pincha fue exhortado a hacerle pasillo al equipo rosarino el 23/11, en los octavos de final del Clausura. Los de La Plata recibieron a su rival de espaldas. Y el hecho produjo una fractura en la relación entre Verón y Tapia. Di Carlo, quien se había mostrado con Chiqui cuando asumió la presidencia de River, se paró luego en la vereda de la Brujita.
Verón increpa a Herrera en la final de la Supercopa Internacional. (Foto: José Goméz)
Estudiantes después protagonizó otro round el pasado 26/10, cuando cayó ante Central por 3-1 en la Supercopa Internacional con arbitraje de Herrera. Al Canalla le dieron un penal polémico, Elías Verón debió ser expulsado y no le cobraron un penal al Pincha por mano de Ovando. La Brujita, dirigentes y el plantel increparon al árbitro y hubo una batalla campal, que luego derivó en sanciones fuertes.
El cambio de postura de la dirigencia de Racing
Diego Milito, máxima autoridad de Racing, también se había ubicado en la trinchera de Verón en mayo, cuando arremetió con declaraciones estridentes luego de perder por 2-1 con Central en los cuartos de final del Apertura, con un polémico arbitraje de Darío Herrera que tuvo a Dóvalo a cargo del VAR. Ese duelo derivó en una suspensión de ocho partidos para Costas, dos para Adrián Martínez y uno a Di Césare. La sanción al entrenador luego fue recortada. “El fútbol argentino está roto, nos sentimos robados”, vociferó Milito.
El tiempo pasó y el dirigente de Racing se mostró afectuoso con Tapia el 23/9, cuando el presidente de la AFA fue a visitar el predio que la Academia tiene en obra en Ezeiza. Ese encuentro se concretó cuatro días antes del cruce en el que la Academia perdió ante Boca por 3-2.
La sucesión de casos con protagonistas indignados
Los episodios, con frases vehementes de los protagonistas, se repiten. “¿Cuántas veces me van a cagar? Hay árbitros que se hacen bien los tontos y quedan bien con determinada gente”, dijo Zielinski, DT de Belgrano, el 23/10/2025, cuando el Pirata cayó ante Argentinos por 2-1 en las semis de la Copa Argentina. En ese duelo, Falcón Pérez sancionó un polémico penal por un presunto agarrón de Heredia a Lescano.
El 23/1, Barros Schelotto se indignó por la tarea de Andrés Merlos en un duelo en el que su equipo le ganó 1-0 a Instituto: “¿No estaba el VAR? ¿Tengo que hablar del árbitro en todos los partidos y pedir que no nos dirija más?”. En abril, el presidente de Lanús, Nicolás Russo, fue sugestivo: “No quiero jugar con Boca en la Libertadores”. No explicó el motivo.
Daniel Vila, presidente de Independiente Rivadavia, el 6/9 liquidó a Ramírez, el mismo del Súper, al que definió como “un bandido” y dijo que le inclinó la cancha contra River. Y Falcioni fue uno de los que más alzó la voz el 12/9, al sentirse perjudicado en una derrota de Atlético Tucumán por 2-1 (también contra River). El árbitro fue Gariano, con Trucco en el VAR. El DT reclamó que el juez no expulsara a Arambarri por una dura entrada sobre Canelo: “Parece que la banda empezó a funcionar de nuevo. Cuando me cagan, me doy cuenta enseguida”.
El arbitro Carlos Andrés Gariano expulsa a Falcioni en Atlético Tucuman vs. River. (Foto: Rafael Font)
Siete días más tarde, tras la derrota de Talleres ante Instituto por 3-1, De Felippe fue consultado por la tarea del árbitro y respondió con una frase que pareció encerrar un mensaje subrepticio: “No hablo de Herrera. Yo sé cómo es esto. Estuve ahí y ahora estoy acá”. Su pasado como entrenador de Central Córdoba, donde ganó la Copa Argentina en 2024, llevó a que sus palabras hayan sido interpretadas como una admisión implícita de que el trato arbitral difiere según la camiseta. El Ferroviario es un club vinculado a Pablo Toviggino, tesorero de la AFA.
Omar De Felippe, técnico de Talleres, hizo un planteo muy sugestivo tras caer ante Instituto por 3-1.
El 19/10, Marabel fue duro tras un 1-1 de Sarmiento con el Guapo, cuando reclamó un penal por sujeción a Salle: “Jugar contra Barracas es muy difícil. Si era al revés lo cobraba. Esto perjudica al fútbol”. El árbitro era Daniel Zamora y Baliño el VAR.
En el Ascenso todo se potencia. El pasado 24 de noviembre se dio un hecho inédito: los hinchas de Quilmes aplaudieron al árbitro Adrián Franklin en el 2-1 ante San Martín de Tucumán que los salvó del descenso.
Las voces de los protagonistas reflejan que la sombra del descrédito se proyecta sobre el fútbol argentino.
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