
Mientras las grandes inversiones mineras y energéticas buscaban proveedores en la ronda de negocios del RIGI en Rosario las pymes se reunían en la misma ciudad santafecina para reclamar mejores condiciones impositivas laborales y de financiamiento.
Mientras las grandes inversiones mineras y energéticas buscaban proveedores en la ronda de negocios del RIGI en Rosario las pymes se reunían en la misma ciudad santafecina para reclamar mejores condiciones impositivas laborales y de financiamiento. Dos encuentros simultáneos que mostraron las distintas realidades del sector empresario argentino.“Las pymes estamos hace cuatro décadas desesperadas por beneficios como los del RIGI que aparte se vienen pidiendo hace un montón y para las pymes no hay” sostuvo Alejandro Bestani presidente de MONAPY en diálogo con Clarín. Aclaró que no cuestiona el régimen ni las inversiones que puede atraer. “Tiene que generar más riqueza. ¿Quién se puede poner en contra de eso?” planteó.La coincidencia de los encuentros el 29 de octubre permitió medir distintas expectativas. La ronda del RIGI convocó a unas 1.800 empresas y registró alrededor de 2.500 reuniones comerciales. MONAPY reunió a empresarios legisladores y representantes de la Justicia para discutir una agenda tributaria financiera y laboral con Alfonso Prat-Gay como orador invitado.Bestani desconfía de que las cifras de participación anticipen resultados. Para el dirigente la convocatoria de proveedores genera expectativas pero todavía falta comprobar cuántas reuniones terminarán en contratos. “Lo que tenés que ver es qué se concretó de todo eso tremendo que escuchás” advirtió. Mientras los grandes proyectos acceden a beneficios fiscales aduaneros y cambiarios las pymes continúan bajo un régimen tributario y laboral que consideran demasiado costoso. “Necesitamos los mismos beneficios para poder seguir trabajando o generar o seguir generando empleo o crecer” afirmó.También cuestionó las expectativas que había generado la llegada de Javier Milei. “Este era el gobierno del sector privado” recordó. Según su razonamiento las pymes deberían haber sido las principales beneficiarias de una política que reivindica la competencia. Sin embargo sostuvo que sus demandas siguen sin respuesta.Bestani evitó atribuir esa situación a una decisión deliberada contra las pequeñas empresas. “En realidad es otra palabra mucho más triste: es abandono” definió. Aseguró que los sucesivos gobiernos prometieron cambios impositivos laborales y facilidades crediticias que nunca terminaron de concretarse.A los problemas estructurales se agregó la caída del consumo. “Si el mercado interno se quedó sin bolsillo” planteó Bestani al señalar que alrededor del 90% de las pymes depende de las ventas locales. “Los obstáculos no se removieron ninguno encima se cae el 90% de tu mercado” cuestionó.También advirtió sobre el aumento de los costos fijos las tasas de interés y el cierre de empresas aunque puso reparos a las estadísticas oficiales por incluir monotributistas en las mediciones.Otra de sus críticas apuntó a la reconversión productiva. Frente a quienes proponen que las industrias afectadas por las importaciones busquen nuevas actividades recordó que transformar una fábrica textil en proveedora de litio requiere inversiones conocimientos y tiempo. “Es infantil decir ´reconvertite´ en un fin de semana” sostuvo al recordar que cientos de familias pueden depender de una fábrica.Prat-Gay acompañó buena parte del diagnóstico. “Hoy lo que hay en Argentina es una economía partida partida geográficamente partida sectorialmente y partida a lo largo de la cadena de valor según la empresa sea grande o sea pyme” sostuvo durante su disertación.El exministro señaló que la minería y los hidrocarburos vienen creciendo a tasas cercanas al 10% anual mientras buena parte del resto de la actividad permanece estancada. Mencionó su experiencia reciente en Neuquén donde según relató encontró pequeñas empresas con dificultades pese al crecimiento de Vaca Muerta.También propuso permitir un mayor aprovechamiento de los créditos fiscales vinculados con el impuesto al cheque y respaldó la creación de una Agencia Federal Pyme con participación en las decisiones económicas del Gobierno.