
El pibe se sumó al grupo superando la rotura de peroné que sufrió dos meses atrás. De la Reserva a la 10 de Boca y una vuelta milagrosa en menos de un año entero.
El pibe se sumó al grupo superando la rotura de peroné que sufrió dos meses atrás. De la Reserva a la 10 de Boca y una vuelta milagrosa en menos de un año entero.
Tomy Aranda, a punto de volver. (Prensa Boca)
A esta altura, arriesgar a escribir la crónica del año de Tomás Aranda es tener una sóla certeza y es que con el pibe que se metió en el corazón de los hinchas de Boca no se puede anticipar nada. Ni su llegada a Primera, mucho menos su consolidación. Tampoco la fortaleza con la que podría asumir y transitar la dura lesión que le tocó sufrir a finales de agosto, cuyo pronóstico es lo último que superó imprevistamente... hasta acá.
Es que la vuelta al trabajo a la par del resto de sus compañeros (ocurrida el lunes post superclásico, en lo que fue la noticia del día), Tomy se metió de lleno en una carrera por recuperar su lugar entre los jugadores elegibles por el Vasco Arruabarrena antes de los partidos decisivos del 2026. Y con chances ciertas de lograrlo ya en el próximo partido del equipo.
¿Cómo? Sí, así de simple y sorprendente. Pero también con la lógica del aval que el pibe tiene del cuerpo médico y del apoyo del cuerpo técnico para mantener la confianza en lo suyo. "va bien, va por buen camino. La verdad que el proceso de recuperación ha sido bueno y creemos que mañana o pasado va a estar con el grupo. Deberé hablarlo con él y con los médicos”, reconoció el DT el domingo luego del superclásico que Boca le ganó a River en la Bombonera.
Sin embargo, la referencia que todos asumían era referida a que la chance de Aranda de volver a una convocatoria fuera para el siguiente partido del Xeneize, el del próximo sábado 14 de noviembre por Copa Argentina ante Banfield. Y con el regreso ya consumado, la posibilidad de que lo logre hacer este mismo sábado en la "final" ante Defensa y Justicia es más que cierta.
Así lo quiere él y así lo mantiene latente el propio Arruabarrena, sin mediar promesas pero sí pendiente de que la semana de trabajo no tenga sobresaltos para Tomy, quien de completarla con normalidad correrá con chances ciertas de meterse en la nómina y sumar chances de jugar algunos minutos en el partido que puede consagrar para Boca su primer título del año.
Precisamente esa posibilidad podría empezar a cerrar un ciclo para Aranda, por el trabajo hasta acá y por lo inverosímil de cada uno de los pasos que dio desde enero hasta la fecha. Un camino de sorpresas para él mismo y -sobre todo- para el público en general, que pasó de esperar un refuerzo que cambie la ecuación a ilusionarse con un producto genuino de Boca Predio que fue saltando pantallas casi sin límites.
El primer paso fue su debut, que constó de apenas tres minutos en la derrota contra Estudiantes en UNO. Un escenario incómodo para un pibe que ni siquiera había hecho la pretemporada con el plantel que por entonces dirigía Claudio Ubeda, pero que no le impidió destacarse con un sólo movimiento, en el que encaró al arco rival y remató desde afuera. Sin suerte pero con suficiente destreza como para despertar asombro por la desfachatez.
Video: @pilarblanco__ Axel Almada
Días después, el propio entrenador de turno lo valoró ante los rumores de refuerzos en el puesto. Y luego de continuos ingresos por espacio de minutos, el 4 de marzo fue titular contra Lanús en su cancha y con un resultado contundente (3-0 a favor en el que fue figura) que lo dejó para siempre como fija en el 11 xeneize.
Selección y la 10 de Boca
El crecimiento que adquirió en el resto del semestre (incluso por el golpe que significó para Boca la eliminación de la Copa Libertadores), terminó con su convocatoria a la gira previa a la Copa del Mundo en la que Lionel Scaloni lo hizo debutar con la camiseta de la Selección Argentina. Lleno de elogios y de experiencias, volvió a su club y de inmediato se puso a las órdenes del Vasco, quien le tenía reservada nada menos que la 10 azul y oro.
Tal vez allí asomó la contención que un pibe con crecimiento tan vertiginoso necesitaba. Porque Tomy fue de lo mejor de los primeros partidos del ciclo del por entonces flamante DT xeneize, hasta su lesión. Y ahí fue cuando el grupo lo contuvo y lo reemplazó, con las dificultades del caso, pero creciendo como equipo hasta lograr los resultados que lo pusieron en las puertas de tres títulos. O incluso más.
Y como la película 2026 de Aranda prometía desde su irrupción, el final feliz puede estar esperando a la vuelta de la esquina. Con otra demostración de carácter y de capacidad de sorprender de un pibe que arrancó el año con más sueños que realidades y puede terminarlo coronado de gloria.
Boca, Argentinos y Central, a todo o nada por ser el Campeón de Liga
Paparedes: las razones y las señales de la nueva paternidad de Boca contra River
Franco Pérez, el hijo de un multicampeón con Boca que la rompe en Reserva y jugará para Colombia
Boca recupera dos figuras para la recta final: Aranda y Bareiro practicaron a la par del grupo
Conmebol informó sobre la venta de entradas para la final de la Sudamericana: cronograma y precios
Temas que aparecen en esta nota: