
A horas de las elecciones legislativas, desconocidos dejaron un mensaje amenazante frente a la sede de la dirigente en el estado de Maine.
A horas de las elecciones legislativas, desconocidos dejaron un mensaje amenazante frente a la sede de la dirigente en el estado de Maine.
A pocas horas del inicio de las elecciones de medio término en Estados Unidos, desconocidos vandalizaron la oficina de la senadora republicana Susan Collins en la ciudad de Biddeford, estado de Maine. El hecho ocurrió mediante una fuerte pintada roja sobre la vereda del edificio, con el aparente objetivo de intimidar tanto a la legisladora como a sus trabajadores de cara a unos comicios muy disputados.
Este es el segundo ataque que sufre la sede en poco más de un mes. Según denunciaron los colaboradores del espacio político, los agresores escribieron la frase "Blood on her hands" ("Tiene sangre en sus manos").
Al evaluar lo sucedido, la jefa de gabinete de la senadora,Katie Brown, aseguró que el acto vandálico busca ejercer "presión política", pero aclaró que no detendrán el trabajo del equipo que busca lograr un nuevo período de Collins en el Congreso, una banca que ocupa de manera ininterrumpida desde 1997.
Hasta el momento, las autoridades policiales no lograron identificar a los responsables ni vincular la pintada con un grupo político específico. El incidente se produce en un clima de alta polarización, ya que la legisladora de 73 años (quien mantiene un perfil republicano moderado y tuvo varios cruces con Donald Trump) se enfrenta en las urnas al candidato demócrata Troy Jackson, quien actualmente lidera las encuestas.
El contexto en el estado de Maine está fuertemente marcado por los debates sobre inmigración y seguridad. De hecho, la ciudad de Biddeford fue escenario de un trágico episodio en julio pasado, cuando agentes migratorios del ICE asesinaron al ciudadano colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años, un caso que generó un repudio generalizado en toda la población local.