
Lejos de promover nuevas contrataciones formales, La iniciativa impulsada por Javier Milei exhibe resultados negativos. El Gobierno responsabiliza a los empresarios por la falta de resultados.
Lejos de promover nuevas contrataciones formales, La iniciativa impulsada por Javier Milei exhibe resultados negativos. El Gobierno responsabiliza a los empresarios por la falta de resultados.
La reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei prometía dinamizar el mercado de trabajo, facilitar las contrataciones y reducir la informalidad. Sin embargo, ocho meses después de su sanción, los indicadores muestran una realidad opuesta: menos empleo registrado, más trabajadores sin protección laboral y una desocupación en aumento.
La Ley 27.802, aprobada en marzo de 2026, no logró revertir la precarización del empleo. Según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa), desde su sanción los puestos registrados disminuyeron un 0,9%, mientras que la informalidad alcanzó al 45% de la población ocupada.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) reveló que el trabajo informal creció 1,8 puntos porcentuales respecto del segundo trimestre de 2025, cuando representaba el 43,2%. Esto significa que casi uno de cada dos trabajadores argentinos desarrolla sus actividades sin las garantías y derechos asociados al empleo registrado.
El Monitor de la Reforma Laboral, elaborado por el Instituto Argentina Grande, advirtió que más de seis millones de personas trabajan en condiciones de informalidad. Durante el último año se incorporaron aproximadamente 348.000 puestos informales, principalmente bajo modalidades de trabajo por cuenta propia.
La expansión de estas formas de ocupación contrasta con la promesa oficial de generar empleo genuino mediante la flexibilización de las condiciones laborales. Medidas como la ampliación del período de prueba y la implementación del banco de horas no produjeron, hasta ahora, el incremento esperado de contrataciones formales.
El deterioro también alcanza al sector privado registrado, que acumula 14 meses consecutivos de caída. Según el Instituto Interdisciplinario de Economía Política, desde noviembre de 2023 se perdieron alrededor de 266.000 empleos asalariados privados, una contracción del 4,2%.
En paralelo, la desocupación aumentó del 7,6% al 7,9% interanual durante el segundo trimestre de 2026, mientras que el salario mínimo acumula una pérdida real del 40,8% desde el inicio de la gestión libertaria. Frente a estos resultados, el ministro Federico Sturzenegger, uno de los impulsores de la reforma, reconoció su disconformidad con la respuesta empresarial y cuestionó la falta de cambios en los convenios colectivos.
Así, mientras el Gobierno responsabiliza a los empleadores, la flexibilización laboral avanza sin traducirse en más puestos registrados. Por el contrario, los datos muestran un mercado de trabajo cada vez más precarizado, con millones de argentinos excluidos de la protección laboral.