
El Bigotón recordó el fatídico desenlace del Torneo Apertura 2006, donde necesitaba un punto en las últimas dos fechas y perdió el título con Estudiantes.
El Bigotón recordó el fatídico desenlace del Torneo Apertura 2006, donde necesitaba un punto en las últimas dos fechas y perdió el título con Estudiantes.
Ricardo La Volpe y los problemas de vestuario que sufrió en Boca
A casi 20 años de uno de los desenlaces más inesperados del fútbol argentino, Ricardo La Volpe volvió a hablar del Apertura 2006 que Boca perdió ante Estudiantes. El técnico reconoció que su principal equivocación no estuvo dentro de la cancha, sino en el manejo del vestuario, y reveló cómo una conversación con los dirigentes terminó perjudicando su relación con los futbolistas.
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“En Boca me faltó inteligencia. No tenía nombre ni cartel para dirigir a Boca, más allá de lo que sabía y cómo le jugué a Argentina (con México en el Mundial de Alemania), que creo que por eso me llamó Macri. Yo sabía quiénes eran los que no me querían, debí haberlos señalado y decir ‘vení vos, vos y vos, vamos a tomar un café, un desayuno’. Al Cata Díaz, Palermo, Ibarra, estaba Gago, que recién empezaba... Vos tenés que ganarte al jugador porque es el que te gana los partidos en la cancha”, admitió el Bigotón en una entrevista con No Podemos Perder.
Guillermo Barros Schelotto fue uno de sus principales aliados, pero también quien le advirtió sobre una situación que había generado malestar entre los referentes. El entrenador había planteado ante los dirigentes la necesidad de apostar por los juveniles y desprenderse de algunos futbolistas experimentados. “A mí me ayudó mucho Guillermo. Tuve una charla con Pompilio, Beraldi y Crespi, creyendo que estaba en México, y se me ocurrió decirles que estaba trabajando a Boselli, Bertolo y Mouche, que los ‘viejitos’ chau, había que venderlos", dijo.
"Al otro día vino Guillermo y me preguntó si yo había dicho algo, entonces le digo ‘ahhh, no me digas...’; ‘sí, ya se enteraron todos’. Me faltó viveza. Fui un tonto de no saber dónde estaba, porque me había ido de Argentina en el año 79 y volví en 2006, si sabía que los dirigentes eran amigos de los jugadores, no hablaba”. Las diferencias también aparecieron por el sistema defensivo. El Mellizo le transmitió que varios compañeros no estaban cómodos con la línea de cinco, por lo que el DT decidió reunir al grupo para aclarar la situación.
La Volpe reconoció que "me faltó inteligencia" en Boca
“Tenía relaciones que yo no. Un día me comentó que el equipo no estaba contento porque jugaba con línea de 5. Pedí una reunión en el entrenamiento. Ahí sí me avivé, llamé al Cata y al resto. ‘Señores, me enteré por afuera que están diciendo que no les gusta jugar así’… Yo no los iba a obligar de determinada manera si no estaban convencidos. Me respondieron todos que no, que estaban todos perfecto", completó.
La Volpe y el conflicto con su vestimenta
Su desembarco en Boca también estuvo marcado por una polémica con la hinchada debido a una camisa blanca y una corbata roja, colores asociados con River. “La equivocación fue mía. Cuando me acerco a la banca, escucho las puteadas, y digo ‘si todavía no dirigí’. Claro, todavía no perdí. En el vestidor había como 30 personas y ni uno me lo dijo. Creo que me mandaron al muere a propósito, que alguno me tire un piedrazo y ahí quede", recordó.
El Xeneize necesitaba apenas un punto en las últimas dos fechas para consagrarse tricampeón por primera vez, pero perdió frente a Belgrano y Lanús. Esa combinación permitió que Estudiantes, dirigido por Diego Simeone, forzara un desempate en la cancha de Vélez, donde se impuso por 2-1 y se quedó con el Apertura. El desenlace provocó su salida, pese a que Mauricio Macri pretendía que continuara para disputar la Copa Libertadores 2007.
El entrenador aseguró que renunció sin reclamar dinero adicional y asumió toda la responsabilidad. "Tengo que aceptar que me equivoqué y punto. No podés perder dos partidos, un punto me faltaba y en la cancha de Boca. No fui inteligente con el grupo, tendría que haberme acercado más para que los jugadores entendieran por qué jugaba así. ¿Cómo iba a querer cambiar el sistema de Basile si venía ganando todo? No encontré el enganche y hallé la solución con la línea de 5. Gané todos los partidos en cancha de Boca, el anteúlimo 4-0 al Colón de Falcioni. Perdí por un córner en Belgrano y la última fecha con Lanús, ¿qué iba a cambiar? Si perdiste, perdiste, listo. Pero en Boca no se puede perder, entonces tomé la responsabilidad y me fui", concluyó.
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