
El adolescente de 13 años sale a ofrecer sus productos por la mañana, antes de ir a la escuela. Junto a su mamá y su abuela María, sostienen un emprendimiento que comenzó ante la pérdida de trabajo de su madre. Diario época conoció esta historia.
El adolescente de 13 años sale a ofrecer sus productos por la mañana, antes de ir a la escuela. Junto a su mamá y su abuela María, sostienen un emprendimiento que comenzó ante la pérdida de trabajo de su madre. Diario época conoció esta historia.
En el barrio 17 de Agosto, en Corrientes, Santino ayuda a su familia con la venta de bizcochuelos y empanadas. Tiene 13 años y, cada mañana, recorre la zona para ofrecer los productos que preparan en su casa, antes de asistir a clases.
La iniciativa surgió cuando su mamá quedó sin trabajo. "¿Qué hago? ¿Qué podemos hacer?", le preguntó a su madre, María, de 72 años. La respuesta fue empezar a preparar empanadas. "Empezamos con cinco docenas por día y ahora, gracias a Dios, vendemos 8, 10, 12 docenas. Hay días más y días menos", contó la abuela en diálogo con el móvil de diario época.
Con el tiempo sumaron bizcochuelos pequeños, que Santino se encarga de vender. Según relató, suele salir entre las 8.30 y las 10 para ofrecer los de vainilla. Después, hasta las 11.30 o el mediodía, vende empanadas de carne y de jamón y queso al horno, antes de ir a la escuela.
La cantidad varía según el día: puede salir con cuatro o seis docenas de empanadas y vender alrededor de seis bizcochuelos. También juega al básquet en el club Juventus los lunes, miércoles y viernes. "Para mí sería progreso, más que todo ayudarle a mi mamá a seguir adelante y a seguir como estábamos y seguir mejorando", dijo Santino.
Los bizcochuelos cuestan $4.000 cada uno. La media docena de empanadas vale $5.000 y la docena, $10.000. Para hacer pedidos, se puede llamar al 3795 331653.
María explicó que trabajan con un horno pequeño, en el que entran dos bandejas a la vez, y que contar con uno más grande les permitiría agilizar la producción. También señaló que tanto ella como la mamá de Santino pagan alquileres por separado. "Cuesta mucho", expresó.
La abuela se mostró orgullosa de su nieto y lo describió como "muy buen vendedor". La familia busca sostener y ampliar el emprendimiento mientras Santino continúa con sus estudios y sus actividades.