
La jornada financiera estuvo marcada por las bajas en los principales indicadores locales e internacionales. La evolución de los mercados volvió a poner el foco en la incertidumbre económica y las perspectivas para los próximos meses.
La jornada financiera estuvo marcada por las bajas en los principales indicadores locales e internacionales. La evolución de los mercados volvió a poner el foco en la incertidumbre económica y las perspectivas para los próximos meses.
El riesgo país argentino alcanzó los 912 puntos básicos este jueves 5 de noviembre, tras registrar una suba de 65 unidades durante la jornada, en un escenario de retroceso de los bonos soberanos y de las acciones locales. Al mismo tiempo, el índice S&P Merval cayó un 1,1%, hasta los 83.707 puntos, mientras que los mercados internacionales mostraron comportamientos dispares, con una fuerte baja en Wall Street.
El indicador elaborado por JP Morgan llegó así a su nivel más alto desde el 24 de octubre del año pasado. Además, acumuló un incremento cercano al 30% durante octubre y más que duplicó su valor en los últimos cuatro meses, reflejando un aumento de la percepción de riesgo sobre la deuda argentina.
En el segmento de renta fija, los bonos en dólares registraron una caída promedio del 1%, aunque los títulos de mayor duración llegaron a perder hasta un 2%. El movimiento profundizó la presión sobre los activos soberanos y contribuyó al avance del riesgo país, que mide la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y los títulos considerados de referencia internacional.
La tendencia negativa se produjo en una rueda atravesada por la volatilidad externa. En Estados Unidos, el Nasdaq retrocedió un 3%, mientras que el Bovespa de Brasil logró mantenerse prácticamente estable, con una suba del 0,1%, hasta los 167.908 puntos. Entre los activos argentinos que cotizan en el exterior, Mercado Libre registró una caída del 13% en sus ADR.
Entre los factores que presionaron sobre los mercados aparecen las fuertes bajas de Wall Street, la incertidumbre política vinculada con las elecciones recientes en Estados Unidos y Brasil, y las tensiones geopolíticas derivadas de la guerra en el estrecho de Ormuz, que tuvieron impacto sobre los precios internacionales del petróleo.
A ese escenario se suman la aceleración de los procesos inflacionarios en distintas economías, la desaceleración de la actividad local y una menor disponibilidad de liquidez en el mercado financiero argentino. La combinación de estos elementos incrementó la cautela de los inversores y afectó tanto a las acciones como a los títulos de deuda.
En el plano doméstico, el Banco Galicia señaló que la debilidad de la actividad económica vuelve a abrir el debate sobre una posible flexibilización de la política monetaria. La entidad también destacó que la demanda de pesos presenta señales de recuperación, mientras que las tasas pasivas se mantienen apenas positivas en términos reales.
En paralelo, el Gobierno y el Banco Central avanzan con medidas orientadas a brindar alivio fiscal, ampliar el financiamiento a distintos sectores y mejorar las condiciones de acceso al crédito. Estas iniciativas buscan acompañar la actividad económica en un contexto de menor dinamismo.
Por su parte, Delphos Investment advirtió sobre una posible inconsistencia entre la estabilidad cambiaria que se espera para el período electoral de 2027 y la evolución posterior del mercado. La observación introduce interrogantes sobre la sostenibilidad de las condiciones financieras en el mediano plazo.
A la presión sobre los activos se suma un calendario particular para los próximos días. Este viernes 6 de noviembre no habrá actividad bancaria por el Día del Trabajador Bancario, mientras que el lunes 9 y el martes 10 de noviembre permanecerá cerrada la plaza financiera por la visita del papa León XIV.