
Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, señaló en Radio Sudamericana que la llegada del Pontífice generará un importante movimiento turístico, especialmente en las zonas que visite. Por otro lado, alertó sobre la caída del consumo, la pérdida de puestos de trabajo y las dificultades que atraviesan las pequeñas y medianas empresas en el país.
Jueves 05 de Noviembre de 2026 - Actualizada a las: 12:01hs. del 05-11-2026
La próxima visita del papa León XIV a la Argentina podría generar un importante movimiento económico, especialmente en los sectores vinculados al turismo, la gastronomía y los servicios. Así lo afirmó Ricardo Diab, presidente de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en una entrevista con Radio Sudamericana, donde analizó las expectativas de actividad y también la situación que atraviesan las PyMEs.
El dirigente sostuvo que la llegada del Pontífice representa una oportunidad para dinamizar determinados sectores, a partir de la concentración de visitantes en Buenos Aires, Luján y Córdoba. Según explicó, las primeras repercusiones ya se observan en la ocupación hotelera, las alternativas de alojamiento y la demanda de pasajes aéreos y terrestres. Diab consideró que el acontecimiento generará un flujo económico importante, aunque concentrado principalmente en las localidades y regiones donde se desarrollen las actividades del Papa.
Consultado sobre la posibilidad de que la visita impulse una extensión de la temporada turística, señaló que podría funcionar como un fin de semana largo, debido al feriado previsto en Buenos Aires y a nivel nacional. No obstante, indicó que habrá que esperar para conocer el alcance de las repercusiones en otros destinos del país.
El titular de CAME también recordó antecedentes internacionales, como la visita papal a España, que habría generado un impacto económico de 140 millones de euros y alrededor de 3.080 empleos, según los datos mencionados durante la entrevista. Más allá de los números, Diab destacó la importancia espiritual del acontecimiento y valoró la posibilidad de que el Papa conozca directamente la realidad argentina. En ese sentido, recordó que tuvo la oportunidad de reunirse con él en Roma y entregarle documentación vinculada a la problemática de las pequeñas y medianas empresas del país.
CAME advierte sobre la situación de las PyMEs
Durante la entrevista, el presidente de CAME también realizó un diagnóstico sobre el panorama económico del último trimestre del año y manifestó preocupación por las dificultades que enfrenta el sector que representa.
Diab describió la situación de las PyMEs como la de un paciente que recibió un tratamiento necesario, pero que también experimenta efectos adversos. En ese sentido, reconoció que las medidas económicas eran necesarias para enfrentar los problemas estructurales de la Argentina, aunque advirtió que sus consecuencias están impactando sobre la actividad comercial y productiva.
“Por ahí el semblante del paciente se ve un poquito demacrado. ¿Y qué hacemos? ¿Le cambiamos la dosis? ¿Buscamos otra alternativa?”, planteó. El dirigente sostuvo que la caída del poder adquisitivo, la falta de incentivos al consumo y las dificultades para competir generan un escenario complejo para las pequeñas y medianas empresas.
En ese contexto, señaló que CAME considera necesario impulsar mecanismos que permitan estimular el consumo y facilitar el acceso al financiamiento, aunque reconoció que esas medidas podrían entrar en tensión con los objetivos de reducción de la inflación y sostenimiento del equilibrio fiscal. “No quiero volver a lo anterior, pero veo que se están perdiendo muchos puestos de trabajo, empresas que ya no pueden continuar”, afirmó.
La caída del consumo y las dificultades para sostener la actividad
Diab explicó que las PyMEs tienen una capacidad limitada para reconvertirse rápidamente frente a los cambios económicos. Según indicó, muchas carecen de capital suficiente, financiamiento accesible y condiciones adecuadas para acceder al crédito. También mencionó las dificultades impositivas y la dependencia del mercado interno como factores que agravan la situación.
“Un PyME no tiene posibilidad rápida de reconvertirse. No tiene capital, fundamentalmente no tiene financiamiento”, sostuvo. El titular de CAME advirtió que la depresión del consumo interno impacta directamente sobre las empresas que dependen de la demanda local y que, a diferencia de las grandes compañías, no cuentan con herramientas suficientes para modificar rápidamente sus operaciones o buscar otros mercados.
En ese marco, consideró necesario analizar alternativas que permitan recuperar la actividad económica y evitar que continúe la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de establecimientos.