
Franco entró al paddock bajo unas gotas y se encontró con el papá de Antonelli. Mientras lo espera una agenda de entrevistas, los mecánicos preparan el #43 para salir a pista el viernes.
Franco entró al paddock bajo unas gotas y se encontró con el papá de Antonelli. Mientras lo espera una agenda de entrevistas, los mecánicos preparan el #43 para salir a pista el viernes.
El padre de Antonelli y Colapinto, llegando al paddock.
Las primeras gotas acompañaron la llegada, pero el recibimiento tuvo ritmo de fiesta. Franco Colapinto ya está en Interlagos, donde el jueves empieza a tomar temperatura entre la batucada de la entrada, las cámaras que buscan cada movimiento y los trabajos en su Alpine. Antes de ponerse a hablar de curvas, neumáticos y expectativas, el argentino se tomó un momento para una charla distendida con el papá de Kimi Antonelli.
El encuentro se produjo en el paddock, donde ambos conversaron muy amenamente, en una de esas escenas que aparecen cuando todavía falta un día para que los autos salgan a girar. Para Franco, el ingreso al Autódromo José Carlos Pace volvió a tener esa combinación que distingue a la visita de la Fórmula 1 a Brasil: música, movimiento y una atención especial sobre el único argentino de la grilla.
A metros de la entrada principal, la típica batucada pone la banda sonora. El ejército de fotógrafos, mientras tanto, se distribuye en dos puntos para registrar la llegada de las figuras. Hay cámaras antes del acceso y también después de los controles del paddock: cuesta dar unos pasos sin que un lente acompañe el recorrido. Y no te metás en el medio porque les arruinas la foto... y te lo gacen saber.
Un jueves de micrófonos para Colapinto
En el hospitality de Alpine también empezó el movimiento. Al mediodía será el turno de las entrevistas, primero con Pierre Gasly y después con Colapinto, en una jornada que tendrá al pilarense repartido entre distintos compromisos con la prensa.
Franco también participará de la conferencia principal junto con los brasileños Gabriel Bortoleto y Rafael Camara. Para este último será su primera aparición oficial frente a los micrófonos de la Fórmula 1, un estreno que tendrá el condimento de producirse en su país y antes de subirse al Haas para competir como local.
La cercanía de la carrera se percibe en cada rincón, aunque durante el jueves buena parte de la actividad transcurra entre preguntas, reuniones y preparativos. Mientras los pilotos explican qué esperan del fin de semana, a pocos metros los mecánicos trabajan para que esas expectativas puedan empezar a medirse en la pista.
Así preparan el Alpine #43
En el box de Colapinto, las manos no paran. El Alpine #43 está en pleno armado, con los mecánicos ocupados en dejar todo previsto para las prácticas del viernes. Mirando desde el pitlane hacia el interior del garaje, el auto del argentino ocupa el sector izquierdo, a la derecha de las pantallas, como siempre.
Todavía no es momento de escuchar su motor. El Alpine integra, por ahora, el grupo de autos que se dejan trabajar en silencio, mientras muy cerca los Audi ya hacen bramar los suyos. El contraste también entra por los ojos: los coches de Bortoleto y Nico Hulkenberg presentan una decoración especial, bien verdeamarela, con mucho más verde que en su habitual combinación de gris y rojo.
Entre herramientas, pantallas y piezas, Interlagos va completando su transformación. Afuera suena la batucada; adentro se ajustan los últimos detalles. Colapinto ya llegó y su auto empieza a quedar listo para sumarse a una fiesta que, aun bajo algunas gotas, ya se siente en el José Carlos Pace.
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