
El Changuito fue relegado por Arruabarrena mientras no resuelva su renovación. Un hecho que recuerda algunos conflictos o salidas de juveniles surgidos en Boca Predio.
La situación de Exequiel Zeballos volvió a encender una alarma que Boca ya conoce. El Changuito, uno de los futbolistas surgidos de Boca Predio con mayor proyección de los últimos años, quedó relegado por Rodolfo Arruabarrena mientras continúa sin aceptar la oferta de renovación que le presentó el club. Si bien las negociaciones siguen abiertas, el delantero hoy no forma parte de la consideración principal del Vasco y su caso inevitablemente remite a otras historias similares durante la gestión de Juan Román Riquelme.
No todos los finales fueron iguales. Algunos se marcharon vendidos en cifras millonarias, otros ejecutaron sus cláusulas y también hubo quienes se fueron libres tras no llegar a un acuerdo contractual. Pero todos tuvieron un punto en común: eran futbolistas formados en Boca Predio que terminaron dejando el club.
El primero en irse: Molina Lucero, campeón del mundo
El primer caso emblemático fue el de Nahuel Molina Lucero, actualmente disputando el Mundial con al Selección. El lateral derecho no renovó su contrato y quedó libre en 2020. Se fue a Udinese, luego fue vendido al Atlético de Madrid y terminó siendo campeón del mundo en Qatar 2022, en una salida que Boca todavía lamenta por no haber recibido dinero.
Molina Lucero fue el primer juvenil en irse con Román dirigente. Partió a principios de 2020.
Las ventas y las cláusulas millonarias
Después llegaron las grandes ventas. Alan Varela fue transferido al Porto por 12.500.000 millones de dólares tras consolidarse como titular. Luca Langoni, frenado por las lesiones luego de un explosivo debut que fue clave para ganar un título, emigró al New England Revolution de la MLS por unos 7.500.000 millones. Y Luis Vázquez, otro producto de las Inferiores, fue vendido a l Anderlecht de Bélgica por cerca de siete palos verdes.
También hubo casos de futbolistas que salieron mediante la ejecución de sus cláusulas. Valentín Barco dejó Boca cuando Brighton pagó los 10 millones de dólares de su rescisión, luego de un fuerte conflicto por su renovación.
Valentín Barco se fue por la cláusula de rescisión a Europa: a Boca le entraron 10 palos verdes.
Cristian Medina atravesó una situación similar y terminó saliendo por una cifra cercana a los 15 millones de dólares. Equi Fernández, en tanto, fue adquirido por el Al-Qadsiah de Arabia Saudita en una operación millonaria que rondó los 20 millones de dólares, mientras que Aaron Anselmino fue comprado por Chelsea en una transferencia cercana a los 18 millones antes de sumarse al fútbol inglés.
Otro que se fue en esta gestión de Riquelme dirigente fue Nicolás Capaldo. En junio de 2021, Boca aceptó una oferta del Red Bull Salzburg por 5,5 millones de dólares por el 100% del pase, con otros 500.000 dólares en bonos por objetivos. Boca era dueño del 80% de la ficha y el 20% restante pertenecía a Deportivo Mac Allister.
Medina y Equi Fernández, dos que le dejaron mucho dinero a Boca.
El caso de Nicolás Valentini fue diferente, casi similar a la de Agustín Almendra, quien tras un conflicto se fue en condición de libre. El defensor, titular en la Libertadores 2023, decidió no renovar su vínculo, quedó varios meses sin jugar por decisión del club y finalmente se marchó libre a la Fiorentina, repitiendo una situación que Boca ya había atravesado con Molina, por ejemplo.
Vale resaltar también que después hubo otros caso que se fueron a préstamo o que incluso dejaron de pertenecer al club. En esa categoría entran jugadores como Agustín Sández, Aaron Molinas, Vicente Taborda, Eros Mancuso, Renzo Giampaoli y Agustín Obando, entre otros.
Después de estar colgado, Valentini se fue libre a Europa.
Ahora, el protagonista es Zeballos. Con contrato vigente hasta diciembre, pero sin haber aceptado la propuesta de renovación, el Changuito perdió terreno en la consideración de Arruabarrena mientras las conversaciones continúan. En el medio, el delantero de 24 años tiene el deseo de partir luego de 140 partidos y 16 goles.
La realidad de su situación es que, con el club dispuesto a venderlo, la intención general era la de conseguir un comprador que les cierre a todas las partes. Que para el gusto del delantero no contemplaba en principio la opción de desembarcar en destinos como la liga rusa. Por eso, Bologna, Napoli (más fuerte que ningún otro) y Fiorentina aparecieron en el radar.
El último partido de Zeballos, por ahora, fue contra Universidad Católica en mayo pasado, el día que Boca quedó eliminado de la Copa )EFGE).
Sin embargo, a Boca nunca llegó una oferta por el futbolista que -ya a esta altura- tiene la potestad para renovar con cualquier institución para salir libre el 1 de enero de 2027. Por otra parte, el contrato que el Xeneize le hizo llegar para intentar renovar su vínculo (sea para que se quede o para una posterior venta preacordada), nunca fue respondida, según consignan en el club.
Así las cosas, en el Xeneize todavía mantienen la esperanza de alcanzar un acuerdo que evite otro desenlace conflictivo. Porque la historia demuestra que, en los últimos años, cada vez que un juvenil importante entró en un conflicto contractual, el final casi siempre terminó siendo el mismo: lejos de la Bombonera.
Zeballos, relegado en Boca.
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