
La fórmula española es mucha tenencia, triangulaciones y hombre libre para progresar. El rol de Rodri. Posibles acciones de Argentina para neutralizar y lastimar.
La fórmula española es mucha tenencia, triangulaciones y hombre libre para progresar. El rol de Rodri. Posibles acciones de Argentina para neutralizar y lastimar.
El análisis de España en la previa de la final del Mundial.
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Es la selección que más pases dio en el Mundial. La que lidera la tabla del porcentaje de tenencia. La que más pases filtrados metió. La que menos opciones de gol concedió. Tiene a Rodri, que es el futbolista con mayor cantidad de pases en una Copa del Mundo... Con esas virtudes más los principios del Juego de Posición, España buscará su segunda estrella. Pero no la tendrá nada fácil. Enfrente espera Argentina, el campeón vigente y aspirante a la cuarta, que además de su corazón y fortaleza emocional tiene armas como para neutralizar al rival y también hacerle daño.
La esencia del juego del equipo de Luis De la Fuente es la posesión. A partir de ahí se impone siempre como protagonista. Pero cuidado. No hay que minimizar su trabajo sin el balón. España es la selección con mayor cantidad de recuperaciones altas (promedia 9 por partido). Y es intensa en la presión post pérdida. Es decir, la tiene. Y cuando no la tiene, se esfuerza por recuperarla. Esto es porque posicionalmente se encuentra diseñada para ser siempre un equipo corto.
Su ABC con pelota es la triangulación, el hombre libre y el concepto de tercer hombre como para progresar en el campo y que su tenencia no sea inocua. Y ese estilo se puede resumir en la figura de Rodri. El volante central asume el papel de conector. Siempre bien posicionado, recibe de los centrales y distribuye. Lateraliza, toca atrás o filtra pases hacia adelante según pida la jugada. España gira alrededor suyo.
Rodri tiene, por supuesto, laderos que complementan su función. Cubarsí y Laporte, detrás suyo, si no lo encuentran también pueden conducir (para atraer y así liberar) o también filtrar (es la pareja de centrales con mayor cantidad de pases filtrados en el Mundial). Y en esa segunda línea por dentro aparecen dos jugadores clave para recibir: Dani Olmo y Oyarzábal. Es por ellos dos que el 4-3-3 español deja de ser algo rígido para transformarse en un sistema flexible, pasando a un 4-2-3-1 o a un 4-2-4 con Olmo y Oyarzábal posicionados a la misma altura.
A esa búsqueda constante de fijaciones y espacios en simultáneo, hay que sumar la tarea de Fabián Ruiz, que se ganó el puesto ante el bajón futbolístico de Pedri. El volante del PSG actúa de rueda de auxilio. Puede sumarse a la circulación para sacar la pelota desde campo propio o incrustarse también entrelíneas dependiendo del movimiento de Olmo y de Oyarzábal. Además, claro, de su aporte en la fase defensiva.
España, como se aprecia con ese doble cuadrado (Cubarsí-Laporte, Rodri-Fabián, Olmo-Oyarzábal), basa su fortaleza en el juego interno. Fija por afuera y fluye por adentro. Pero cuando eso no ocurre porque hay un rival que busca neutralizarlo, su plan B es el juego por las bandas. Y ahí prevalece el costado derecho con el tándem Pedro Porro-Lamine Yamal. Sincronizados para atacar, no se chocan porque eligen distintos carriles. Del otro lado, Baena suele cerrarse bastante y eso le permite a Cucurella pasar más frecuentemente pegado a la raya.
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Para Argentina se vuelve imprescindible reducir la influencia de Rodri. Una opción sería que Julián Álvarez lo presione. El problema es que liberaría a la pareja de centrales para conducir ellos. El defender mano a mano en toda la cancha tampoco parece la mejor solución por el factor Messi, que no puede sostener ese ritmo de saltos de presión y persecusiones de manera sostenida. Entonces, quizá una opción sea que Julián esté más atento de los zagueros y que un volante (¿Enzo Fernández?) presione a Rodri para evitar que gire y haga lo que mejor hace.
Con un posible 4-4-2 y presionando en bloque medio, achicando líneas, la Selección podría sostenerse mejor sin la pelota. Siempre atenta a tapar líneas de pases porque España juega de acuerdo a cómo la presiona el rival. Para este tipo de partidos parecería más lógica la inclusión de De Paul que la de Giuliano Simeone. O, en todo caso, un Nico González por la izquierda. Por su perfil -recorrido largo, buen retroceso, buena profundidad- podría auxiliar a Tagliafico defensivamente con Lamine y también fijar y hacer retroceder a Porro. Si no es Nico González, Argentina deberá tener un volante por la izquierda capaz de cumplir esa doble función.
Y otra clave a favor de Argentina, obviamente, es encontrar a Messi donde hace mayor daño. Ya sea tirado por la derecha para fijar a Cucurella y preocupar a Laporte, o con sus diagonales al medio para intentar jugar a la espalda o al costado de Rodri, que suele saltar a presionar hacia adelante pero que con Leo deambulando cerca le va a generar la duda si salir o quedarse.
La disciplina táctica vs. la fortaleza emocional; el equipo que necesita jugar bien para llegar al gol vs. el equipo que llega al gol sin necesidad de jugar bien; la academia vs. el potrero. Apasionante duelo de estilos para, seguramente, una apasionante final.
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