
Por el Nations Championship en Santiago, a la Selección le faltó lucidez para tomar decisiones acertadas cuando jugaban con hasta dos hombres de más contra un equipo inglés sólido en el PT y pillo en el final que les ganó.
Por el Nations Championship en Santiago, a la Selección le faltó lucidez para tomar decisiones acertadas cuando jugaban con hasta dos hombres de más contra un equipo inglés sólido en el PT y pillo en el final que les ganó.
Tomás Albornoz lucha con Jack Van Poortvliet (AP).
Había clima de Copa mucho antes del kick-off. El Madre de Ciudades se tiñó de celeste y blanco apenas tres días después del triunfo de la Scaloneta sobre Inglaterra en la semifinal del Mundial de fútbol. Los Pumas, incluso, salieron a jugar con una camiseta azul que inevitablemente recordó a la que usaron Diego Maradona y compañía en México 86 frente al mismo rival.
Desde las tribunas bajaba un ensordecedor y conocido "el que no salta es un inglés", acompañado por banderas con la leyenda "Las Malvinas son Argentinas". Pero esta vez la historia no terminó igual: mientras la Selección de fútbol había dado el golpe, el seleccionado de rugby no encontró la forma de doblegar a un rival que fue más inteligente en los momentos decisivos y se impuso por 31-24.
El comienzo ya rompió con los pronósticos. Se esperaba una Inglaterra aferrada al juego con el pie para desgastar a Los Pumas, pero ocurrió lo contrario. Tras el primer scrum, La Rosa movió la pelota con decisión, jugó con dinámica y velocidad, aprovechó un par de penales de Marcos Kremer y terminó golpeando con un kick de Marcus Smith que encontró a Tommy Freeman. El wing le ganó el salto a Santiago Carreras y apoyó el primer try.
Mateo Carreras fue a tacklearlo ya dentro del ingoal y se armó la primera tangana de la tarde, encendiendo todavía más a un estadio que ya venía con la temperatura futbolera por las nubes.
Los Pumas reaccionaron enseguida. Llegaron muy cerca del ingoal rival con una buena secuencia de rucks y pases rápidos, pero a Kremer se le cayó la pelota justo cuando se lanzaba para apoyar. Poco después volvió a aparecer Mateo Carreras, que encontró un hueco y corrió, aunque el doble tackle de Immanuel Feyi-Waboso y Ben Earl le hizo perder la pelota. Dos avances profundos, ningún punto. Contra Inglaterra, esas oportunidades suelen pagarse caro.
Después de robar un scrum, Argentina perdió un line y los ingleses aprovecharon. Feyi-Waboso rompió cuatro tackles argentinos en una corrida demoledora y asistió a Earl para el segundo try. En esa acción, además, Mateo Carreras recibió una tarjeta amarilla por un tackle peligroso sobre Freeman (seguía la pica) y dejó a Los Pumas diez minutos con uno menos.
Inglaterra siguió dominando. Estuvo cerca de otro try con Jack van Poortvliet, salvado por una buena intervención de Tomás Albornoz. Sin embargo, tras otra pérdida argentina llegó un scrum que el pack visitante arrasó para construir el tercer try de la tarde.
Los Pumas habían entrado con una intensidad contagiosa, pero estaban completamente desconectados: fallaban tackles, perdían pelotas y no conseguían enlazar fases largas en ataque. Inglaterra, en cambio, cruzaba la mitad de cancha con autoridad y casi siempre terminaba sumando. El único descuento argentino en el primer tiempo fue un penal de Albornoz para irse al descanso 3-19.
Los Pumas: todo cambió en el complemento
El "el que no salta es un inglés" dio paso al clásico "Vamos Pumas, vamos", y el equipo respondió. Una gran acción comenzó con un sombrerito de Albornoz, siguió con un topetazo del apertura sobre Smith y terminó con Mateo Carreras apoyando después de un line-maul en el que incluso participaron los backs.
El envión era claro, aunque seguía apareciendo el gran déficit de la tarde: el line. Frente a uno de los mejores equipos del mundo en esa formación -Inglaterra llegaba de ganar los 27 lines que lanzó en el Nations Championship-, Argentina volvió a sufrir. Tras un penal por knock-on intencional de Van Poortvliet (amarilla), eligió ir a la hilera y Chessum robó la pelota en la primera posición, la más sencilla para el equipo que pone la pelota en juego.
Aun así, Los Pumas insistieron. Encerraron a Inglaterra en su campo y, luego de varias fases, Albornoz rompió la defensa con una maniobra brillante. Cuando iba a dar el pase para el try, la pelota fue interceptada ilegalmente por Alex Coles. El australiano Angus Gardner no dudó: try penal y amarilla para el segunda línea inglés. El partido quedaba 17-19 y 15 vs. 13: el estadio volvía a explotar.
Era el momento argentino. Pero el equipo no supo aprovecharlo.
Con dos hombres de más por las sanciones inglesas, el primer ataque fue demasiado cerrado, insistiendo por el eje en lugar de abrir la cancha. En el siguiente avance llegó otra complicación: Joaquín Oviedo vio la amarilla por un tackle peligroso y, además, Gardner dio vuelta el penal que favorecía a Los Pumas.
Con ambos equipos ya jugando con 14, Inglaterra recuperó la iniciativa. Desde un line construyó el try de Smith para escaparse 26-17. Y enseguida Santiago Carreras imitó una acción que antes les había costado amarillas a los ingleses: golpeó deliberadamente la pelota y también fue amonestado. De repente, Argentina quedó con 13 jugadores contra 14.
La Rosa no perdonó. Aprovechó la superioridad numérica, algo que Los Pumas no habían conseguido minutos antes. Tras otro line perdido por el conjunto local y una nueva corrida imparable de Feyi-Waboso, llegó el try que llevó el marcador a 31-17 cuando restaban diez minutos.
Parecía liquidado. Pero Los Pumas nunca dejan de pelear...
Un penal terminó con amarilla para Henry Pollock y, en la continuidad, otra infracción dejó también afuera a Iyogun. Inglaterra pasó a jugar con 13 hombres y Argentina tenía tiempo de sobra para buscar dos tries, con 15.
Sin embargo, otra vez eligió mal los caminos.
En vez de abrir la cancha para aprovechar los dos jugadores de más, insistió una y otra vez con el scrum, permitiéndole a una defensa inglesa muy experimentada enfriar el partido, hacer correr el reloj y ensuciar cada pelota.
En el medio hubo una imagen impactante: Van Rensburg debió abandonar el campo en camilla y con cuello ortopédico tras un fuerte golpe contra la rodilla de un argentino. Paradójicamente, ese dramático momento generó los primeros aplausos del público para un jugador inglés.
Recién a un minuto del final Los Pumas encontraron espacios y Justo Piccardo apoyó para el 24-31. Todavía quedaba una última bala. Desde su propio campo fueron por la heroica, Bautista Delguy llegó a apoyar en el ingoal, pero el TMO confirmó que había pisado la línea de touch antes de apoyar.
La bronca apuntó a esa decisión. Pero la realidad es que Argentina había tenido mucho antes las oportunidades para empatarlo o incluso ganarlo. La Scaloneta sí supo cómo vencer a Inglaterra, incluso con el reloj en contra. Los Pumas dejaron escapar una chance que parecía más al alcance de la mano.
Tercera fecha del Nations Championship
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Los Pumas 24-Inglaterra 31
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