
Gabriela Lucero contó en Radio Sudamericana cómo enfrenta junto a su hijo Bruno Virdiano la enfermedad injerto contra huésped, que padece desde su trasplante de médula ósea. Para costear un nuevo viaje a Buenos Aires, la familia organiza una rifa solidaria y recibe colaboraciones a través del alias
A sus 15 años, Bruno Virdiano continúa librando una batalla que comenzó cuando tenía apenas seis. En diálogo con Radio Sudamericana, su mamá, Gabriela Lucero, repasó el camino recorrido desde el diagnóstico de una leucemia linfoblástica aguda B con cromosoma Philadelphia positivo hasta la actualidad, marcada por la reactivación de la enfermedad injerto contra huésped (EICH), una complicación derivada del trasplante de médula ósea al que fue sometido en 2018.
"Bruno viene con esta lucha desde el 2018 porque es una enfermedad mortal. Hay que mantenerla equilibrada y controlada, pero él es un guerrero y sigue avanzando, gracias a Dios", afirmó.
La leucemia fue detectada el 6 de marzo de 2017. Tras completar un año de quimioterapia, los médicos confirmaron que se trataba de una variante que requería obligatoriamente un trasplante de médula ósea. Al no encontrarse un donante totalmente compatible en el registro del INCUCAI, se estudió a la familia y finalmente el donante fue su hermano mayor, con un 50% de compatibilidad.
Quince días después del trasplante, realizado en el Hospital Británico de Buenos Aires, Bruno comenzó con fiebre y una erupción cutánea. Una biopsia confirmó el diagnóstico de enfermedad injerto contra huésped.
"La misma médula trasplantada desconoce el cuerpo de Bruno y comienza a atacar sus órganos", explicó Lucero.
La enfermedad afectó distintos órganos a lo largo de estos años. Bruno llegó a presentar un injerto contra huésped grado IV en intestinos, córneas e hígado y, actualmente, las principales manifestaciones se observan en la piel, donde provoca endurecimiento, manchas, rigidez articular y acortamiento de tendones.
Durante este tiempo atravesó distintos tratamientos, entre ellos inmunosupresores, corticoides, sesiones de fotoféresis y la medicación Ruxolitinib. Sin embargo, desde enero de este año la enfermedad volvió a reactivarse y fue necesario modificar nuevamente el tratamiento.
"Hoy necesita dos inmunosupresores para mantenerla controlada", indicó su madre.
El aumento de la inmunosupresión obliga a realizar controles constantes de todos los órganos, ya que las defensas de Bruno permanecen muy bajas. Aunque gran parte de los estudios se realizan en Corrientes y luego son enviados al equipo médico del Hospital Británico, periódicamente debe viajar a Buenos Aires para evaluaciones presenciales con hematólogos, infectólogos, endocrinólogos y otros especialistas.
Debido a su condición de paciente inmunosuprimido, la familia evita los viajes en transporte público y se traslada en vehículo particular o, cuando es posible, en avión. Cada viaje representa un importante esfuerzo económico.
Para afrontar esos gastos organizaron una nueva rifa solidaria con 18 premios. Quienes deseen colaborar pueden comunicarse directamente con Gabriela Lucero al WhatsApp 3794-153918 o realizar un aporte mediante el alias de Mercado Pago ayudaamibrunito, a nombre de Gabriela Lucero.
"Generalmente organizamos una rifa para reunir exactamente el dinero necesario para el viaje, el alojamiento y la comida", comentó.
Lucero también destacó el acompañamiento del Colegio San José, donde Bruno cursa sus estudios, y el apoyo permanente de sus hermanos Luciano y Emanuel.
"Siempre tratamos de que tuviera una vida lo más normal posible, respetando todas las precauciones que necesita. Es un chico resiliente, agradecido, feliz y con enormes ganas de vivir", expresó.
La familia, oriunda de Mendoza, llegó a Corrientes en 2016 por motivos laborales. Tras la enfermedad de Bruno, los médicos les ofrecieron regresar a su provincia de origen, pero fue el propio adolescente quien decidió permanecer en Corrientes.
"Le preguntamos dónde quería vivir y fue él quien dijo que quería volver a Corrientes. Él ya decía que era correntino", recordó.
Al finalizar la entrevista, Gabriela resumió la fortaleza con la que enfrentan esta etapa de la vida.
"No bajo los brazos ni los voy a bajar. Mientras él quiera seguir luchando y tenga esas ganas de vivir, acá vamos a estar su mamá y su papá acompañándolo", concluyó.