
Todas se criaron en Mar del Plata y la mayoría se conoce desde el jardín de infantes. Actualmente viven repartidas entre Australia, España, Estados Unidos y distintas ciudades de la Argentina. Lograron coordinar agendas, familias, trabajos y presupuestos para cumplir un sueño: celebrar juntas sus cumpleaños y más de 35 años de amistad
Miércoles 22 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 14:18hs. del 22-07-2026
Hay amistades que nacen en la infancia y sobreviven al paso del tiempo. Otras se fortalecen con los años, pero pocas logran atravesar continentes, matrimonios, hijos, mudanzas y miles de kilómetros sin perder la conexión.
Por eso, cuando 18 amigas decidieron reunirse en Río de Janeiro para celebrar sus 40 años, el viaje se convirtió en mucho más que unas vacaciones: fue la confirmación de un vínculo construido durante 35 años.
“¿Qué probabilidades hay que 18 amigas coincidamos en un viaje? Un año de idas y vueltas, de distintas partes del mundo, costó en todos los sentidos pero se logró. No solo cumplimos 40 años sino también 35 años de amistad y eso se celebra”, escribió la influencer Ángeles “Yiyi” Martínez Pita en su Instagram @inspirandohogares junto a un video que rápidamente despertó admiración y emoción.
Detrás de esas imágenes había una historia que comenzó mucho antes de Río. Una amistad que nació en el jardín de infantes
La mayoría de las integrantes del grupo se conocieron en las salas de tres, cuatro y cinco años de un colegio de Mar del Plata. Algunas mantienen la amistad desde 1990. Otras, como Yiyi, se sumaron algunos años después, cuando ingresaron a la escuela primaria.
Lo extraordinario no es solamente el tiempo transcurrido, sino la permanencia del vínculo. A diferencia de muchos grupos escolares que se diluyen con los años, ellas siguieron acompañándose en cada etapa de la vida.
“Yo pensaba que era lo normal, que los amigos del colegio eran para toda la vida. Después me di cuenta de que no siempre pasa”, admitió Yiyi en diálogo con Infobae. “Mientras muchos construyen sus amistades más fuertes en la universidad o el trabajo, como le sucedió a mi marido, reconozco que mi núcleo afectivo sigue siendo aquel que conocí durante la infancia”, agregó.
Actualmente las amigas viven dispersas por distintos puntos del mundo. Algunas permanecen en Mar del Plata (como Constanza Pernice, Rosario Antonelli, Rocío Errecaborde, Milagros Memoli, Carolina Calvo, Clara Varela, Josefina Nicolau, Paula Serantes y Rosario Darmandrail); otras se instalaron en Capital Federal (como Martina Lorenzo, Sofía Thibaud, Clara Sánchez Terrero, Mercedes Estelrich y Celina), Miramar (como Yiyi) y Bariloche (como Magdalena Sanguinetti). También hay integrantes radicadas en Madrid, España (como Julieta Mazza); Sídney, Australia (como Mariana Ballestrin); y San Francisco, Estados Unidos (como Rosario De Luccia).
A pesar de las distancias, el grupo nunca perdió el contacto. Un chat de WhatsApp funciona como punto de encuentro permanente. Allí comparten novedades, organizan reuniones y celebran acontecimientos importantes.
“Siempre estamos en contacto. Cuando alguna viaja a una ciudad donde vive otra, tratamos de encontrarnos. No es que nos vemos una vez por año para un reencuentro. Pueden pasar años sin vernos todas juntas y, a pesar de eso, la relación sigue viva”, explicó Yiyi.
El desafío de coordinar 18 agendas
La idea del viaje no surgió de un día para otro. Demandó aproximadamente un año y medio de organización. “Coordinar a 18 mujeres de 40 años implica enfrentar una complejidad enorme. Muchas son madres, tienen hijos pequeños, responsabilidades laborales y compromisos familiares”, precisó Yiyi.
Además, había que encontrar una fecha que funcionara para todas. “Al principio era imposible coincidir. Una tenía el cumpleaños de un hijo, otra un compromiso laboral, otra no podía viajar en determinadas fechas”, recordó.
Después de incontables conversaciones, encuestas y negociaciones, agosto apareció como el mes ideal y se acordó que sería del 9 al 16 de agosto. Pero la fecha era apenas una parte del desafío. También había que resolver cuestiones económicas.
“El grupo decidió que ninguna amiga se quedara afuera por falta de dinero. Tanto fue así que entre todas reunimos fondos para pagarle el viaje a una integrante que no podía afrontar los gastos. Fue una sorpresa para ella. Entre todas logramos que pudiera viajar”, contó Yiyi emocionada sobre ese gesto que terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más fuertes de la experiencia.
Cuando llegó el momento de decidir el destino, las opciones eran muchas. Sin embargo, Río de Janeiro reunía varias condiciones importantes. “Por un lado, ofrecía playa y clima de vacaciones. Por otro, era un punto relativamente accesible desde los diferentes lugares de origen. Queríamos salir de Buenos Aires, tener playa y hacer un viaje lindo sin que fuera tan lejos o tan costoso”, explicó sobre el escenario perfecto que ofrecía esa ciudad brasileña.
Aunque el clima no acompañó demasiado. Contra todas las expectativas, las amigas se encontraron con jornadas frescas, lluvias y temperaturas cercanas a los 20 grados. “La verdad es que nos tocó un clima bastante malo. La parte de playa fue limitada”, admitió Yiyi. Sin embargo, nada logró empañar el objetivo principal: estar juntas.
Cuando regresaron a sus ciudades, países y continentes, todas coincidieron en algo: el esfuerzo había valido la pena. Lo que parecía imposible se había concretado.
Dieciocho mujeres provenientes de Argentina, España, Australia y Estados Unidos lograron encontrarse en un mismo lugar para celebrar no solo una fecha de cumpleaños, sino una historia compartida. Una hecha de patios escolares, actos de fin de año, adolescencia, casamientos, nacimientos, mudanzas y miles de mensajes intercambiados durante décadas.
Quizás por eso, mientras caminaban por Río de Janeiro, muchas sintieron que el tiempo no había pasado. “Somos unas bendecidas en tenernos”, escribió Yiyi en su publicación de Instagram.
Porque más allá del viaje, las playas o las fotos, lo que celebraron en Río fue algo mucho más difícil de conseguir: una amistad capaz de atravesar 35 años sin perder su esencia