
Los récords de Messi, los goles épicos, las remontadas. Todo detallado, jugador por jugador, luego de una Copa del Mundo que quedará en el recuerdo por el camino más allá de lo ocurrido ante España.
Los récords de Messi, los goles épicos, las remontadas. Todo detallado, jugador por jugador, luego de una Copa del Mundo que quedará en el recuerdo por el camino más allá de lo ocurrido ante España.
Messi, Lautaro, Lisandro y compañía en la final (Juano Tesone/Enviado especial).
Las sensaciones de la derrota ante España han comenzado a decantar y el recuerdo general del Mundial, de las victorias épicas, del triunfazo ante Inglaterra y los récords de Lionel Messi… Todo eso es lo que ha empezado a aflorar en el recuerdo global de la Copa del Mundo. Y cada integrante fue importante para llegar a una nueva final en un equipo histórico.
Emiliano Martínez: Llegó al Mundial con una pequeña fractura en un dedo de la mano sufrida en la final de la Europa League, una lesión que incluso lo dejó sin amistosos previos.Fue determinante con una atajada salvadora en el alargue ante Cabo Verde, sostuvo al equipo en los momentos más complicados frente a Suiza y completó una actuación sobresaliente en la final contra España, donde evitó una derrota más amplia con 11 intervenciones de enorme jerarquía. Sólo tuvo algunas dudas aisladas en pelotas aéreas y en los goles recibidos.
Gonzalo Montiel: Llegó con un desgarro grado dos que obligó al cuerpo técnico a administrar sus minutos y condicionó su preparación. Esa falta de ritmo se notó en el debut, cuando sufrió defensivamente y fue reemplazado en el entretiempo. Fue recuperando confianza hasta convertirse otra vez en un jugador confiable para los partidos grandes. Aportó solidez cuando ingresó ante Cabo Verde, bajó la pelota que terminó en el empate frente a Egipto y volvió a demostrar personalidad en la semifinal contra Inglaterra, cuando entró en el segundo tiempo. En la final arrancó como titular, respondió con firmeza mientras el físico lo acompañó.
Nahuel Molina: Arribó con un desgarro grado uno y apenas el tiempo suficiente para intentar llegar al debut, una situación que terminó marcando buena parte de su Mundial. No logró alcanzar el nivel que había mostrado en otras competencias. Tuvo buenos pasajes frente a Argelia y Austria, aportando profundidad por la derecha, pero sufrió mucho más en los cruces eliminatorios, especialmente en defensa. Cabo Verde, Egipto, Suiza e Inglaterra encontraron espacios por su sector y la final frente a España terminó siendo el reflejo de un torneo irregular: padeció el ingreso de Nico Williams. Su esfuerzo nunca estuvo en discusión.
Cristian Romero: Llegó al Mundial tras recuperarse de una lesión en el ligamento lateral de la rodilla y con el desafío de responder desde lo física. Firme durante en los anticipos, su dominio del juego aéreo y una personalidad que contagió. Incluso apareció en ataque: marcó el gol de la victoria ante Cabo Verde y el tanto que inició la remontada frente a Egipto. Fue el mejor defensor de la semifinal con Inglaterra y sostuvo a la Selección durante gran parte de la final hasta que otra lesión lo obligó a salir, algo que le había ocurrido también ante Austria. Apenas algunas desatenciones puntuales.
Lisandro Martínez: Se ganó un lugar que en la previa parecía de Nico Otamendi después de una temporada en la que logró volver a su nivel top tras las lesiones. Limpio para el juego, personalidad para romper líneas con sus pases. Firmó actuaciones sobresalientes, como ante Cabo Verde, donde aportó un gol y una asistencia, aunque también atravesó momentos complicados frente a Egipto: sufrió en los dos goles rivales. Nunca dejó de asumir riesgos y hasta se animó a terminar jugadas como un volante más, incluso con una chilena que casi termina en gol frente a Suiza. No pudo completar la definición ante España.
Facundo Medina: Aprovechó cada oportunidad que le dio Scaloni y terminó siendo una de las revelaciones silenciosas del Mundial. Arrancó con algunas dudas en el debut, pero rápidamente ganó confianza hasta firmar una actuación brillante frente a Austria, donde clausuró su banda, asistió a Messi. En los cruces eliminatorios mostró altibajos, sobre todo en Cabo Verde, donde sufrió más en defensa y terminó dejando la cancha con molestias. También respondió cuando debió ingresar como zaguero en la final tras la lesión del Cuti.
Nicolás Tagliafico: No pudo comenzar jugando el Mundial producto de una sobrecarga, pero cuando reapareció lo hizo en gran nivel. Fue sólido frente a Jordania, importante en la remontada contra Egipto por sus proyecciones, y volvió a demostrar su oficio en los cruces eliminatorios. Ante Suiza peleó cada pelota como si fuera la última y en la final terminó siendo el mejor defensor argentino: corrigió un inicio impreciso, controló a Lamine Yamal durante largos pasajes y hasta terminó cerrando como zaguero en medio del asedio español.
Rodrigo De Paul: Arrancó el Mundial en un nivel altísimo: asistencia de MVP a Messi ante Argelia y despliegue habitual para conectar todas las líneas. Sin embargo, con el correr de la competencia su influencia disminuyó. Le costó imponerse ante Cabo Verde, Egipto y Suiza, donde el equipo sintió la falta de su dinámica habitual. Aun así, cuando Scaloni recurrió a él desde el banco en la semifinal frente a Inglaterra volvió a aparecer el futbolista de los partidos grandes, aportó carácter, precisión y liderazgo para cambiar la historia. Titular en la final, no pudo imponer su juego.
Leandro Paredes: Llegó al Mundial en plena rehabilitación de una distensión en el isquiotibial derecho. Cuando entró en el equipo, se sintió: fue el cerebro del mediocampo ante Jordania y alcanzó su punto más alto en la remontada frente a Egipto, donde manejó los tiempos, distribuyó con precisión y realizó un quite salvador en el descuento que cambió el ánimo del equipo antes del 3-2. También fue fundamental ante Suiza e Inglaterra por su temperamento hasta ser reemplazado. La final fue su único paso en falso: arrancó como suplente, lo condicionó la amarilla temprana y el golpe fuerte en una de sus costillas y su nivel no fue el de siempre. Pese a la caída cerró un buen torneo.
Enzo Fernández: Fue uno de los jugadores más regulares durante la fase de grupos, aunque en los primeros cruces eliminatorios tuvo altibajos. Con picos muy pronunciados hacia arriba: apareció cuando el equipo más lo necesitó al convertir el agónico gol del triunfo ante Egipto y firmó su mejor actuación frente a Inglaterra, donde manejó el mediocampo y marcó el tanto que inició la remontada. Expulsado en la final, pareció sentir el desgaste del campeonato y no pudo ser el Gardelito de siempre.
Alexis Mac Allister: Sin alcanzar su prime, tuvo chispazos valiosísimos, especialmente cuando jugó por la banda y no tanto como centrocampista. Arrancó participando en los goles del debut y tuvo gran influencia frente a Suiza con el cabezazo que abrió el marcador. Sí aportó sacrificio defensivo, presión y presencia en el área rival, aunque la final lo encontró absorbido por el dominio español y sin lograr imponer su juego.
Exequiel Palacios: Fue un comodín: en la gira jugó en el medio y respondió con solvencia cuando Scaloni lo necesitó como lateral derecho ante Jordania, una prueba pensando en eventuales complicaciones en ese puesto. Cumplió tácticamente, mostró predisposición para sacrificarse por el equipo y dejó en claro que puede ofrecer soluciones en distintas posiciones. Aunque la competencia interna le impidió sumar más minutos, aprovechó su oportunidad.
Giovani Lo Celso: Titular ante Jordania, la dejó chiquita: manejó los tiempos del equipo, convirtió un golazo de tiro libre y hasta le anularon otros dos tantos por posiciones adelantadas milimétricas. Jugó con libertad, atacó los espacios y le dio otra dinámica al mediocampo cada vez que apareció cerca del área. Estuvo a punto de ingresar en la final: en la previa hasta recibió pechera durante las pruebas tácticas.
Nicolás Paz: Llegó al Mundial rodeado de cuidados después de un traumatismo que obligó incluso a la Selección a seguir de cerca su recuperación. Debutó administrando la pelota sin sentir el peso del contexto y, frente a Jordania, dejó destellos de la calidad que lo distingue: conducciones elegantes, gambetas y valentía para romper líneas. Aunque la competencia le dio pocos minutos. Hay futuro.
Giuliano Simeone: Estuvo muy cerca de ser el héroe de la final, pero el tiro salió algo desviado. Su Mundial fue de crecimiento. Frente a Jordania recorrió toda la banda derecha con personalidad. En la semifinal ante Inglaterra ofreció sacrificio y presión constante, aunque sin conseguir desequilibrar como hubiera querido. La final le dejó el sabor más amargo: ingresó en un contexto adverso. Es parte de la renovación.
Thiago Almada: Llegó al Mundial con una sobrecarga muscular que obligó a administrar sus cargas. Fue titular en el debut y también frente a Austria, donde mostró movilidad, inteligencia para asociarse con Messi y capacidad para encontrar el último pase. Sin embargo, cuando la competencia aumentó su exigencia perdió protagonismo. Y también el puesto. Será también parte clave de la renovación para el 2030.
Valentín Barco: Más allá de la discusión con Jude Bellingham post victoria con Inglaterra, la imagen que deberá dejarle su Mundial es la de la experiencia que pudo sumar. Frente a Jordania ingresó con decisión, pidió siempre la pelota, intentó construir juego desde la derecha. Otra pieza para lo que viene.
Lionel Messi: Llegó al Mundial con una inflamación en el isquiotibial izquierdo que encendió la preocupación de todos, pero apenas empezó a rodar la pelota dejó claro que estaba listo para volver a desafiar cualquier lógica. Firmó otro torneo extraordinario: rompió récords, marcó goles decisivos, asistió, retrocedió para iniciar jugadas y hasta colaboró en defensa cuando el equipo lo necesitó. Fue determinante desde el debut con un hat-trick, sostuvo a Argentina en los momentos más difíciles ante Cabo Verde y Egipto, volvió a liderar la clasificación frente a Inglaterra y, aunque la final le negó otro título, también allí fue el futbolista que más intentó cambiar la historia. Sus lágrimas conmovieron a todos.
Lautaro Martínez: Un Mundial híper positivo. Lo arrancó como titular y, aunque su aporte colectivo nunca estuvo en discusión, le costó transformar ese trabajo en goles. Participó bien de espaldas, presionó, asistió y se sacrificó. Ante Jordania se sacó la mufa: de penal marcó su primer gol en Copas del Mundo. Cuando perdió el puesto con Julián, respondió como lo hacen los grandes delanteros: ingresó desde el banco para cambiar partidos. Fue decisivo en la remontada frente a Egipto, armó la contra del gol agónico y asistió a Enzo, y entró en la historia grande con su cabezazo en el descuento para ganarle a Inglaterra que se recordará para siempre.
Julián Álvarez: Llegó con el tobillo izquierdo todavía entre algodones tras el esguince sufrido en la Champions y en pleno vodevil por los tironeos por su fichaje, pero fue recuperando ritmo hasta volver a ser el delantero incansable de siempre. Marcó el golazo decisivo frente a Suiza, recuperó definitivamente la titularidad y completó una semifinal enorme ante Inglaterra, donde fue delantero, volante y primer defensor al mismo tiempo. En la final volvió a multiplicarse para presionar cada salida española, aunque casi no dispuso de situaciones.
Nicolás González: Llegó condicionado por un desgarro y con la incógnita de cuánto podría jugar, pero terminó siendo uno de los recambios más utilizados por Scaloni. Entró bien desde el debut, aportando profundidad, agresividad y vértigo por la izquierda. Alternó muy buenos ingresos con otros partidos en los que le costó sostener la influencia. Fue importante en las remontadas frente a Egipto e Inglaterra por intensidad. Titular en la final, colaboró defensivamente pero nunca consiguió desnivelar en ataque.
José Manuel López: Su salida del área con control de pelota ante Suiza para luego buscar a Julián Álvarez previo a su golazo fue su mayor demostración de no tener presión ante contextos adversos y entender las lógicas de las jugadas. Ante Jordania entró, se movió con confianza y estuvo participativo. Otro jugador joven que será parte del proceso hacia adelante..
Nicolás Otamendi: Subcapitán, en su último Mundial aceptó un rol secundario sin resignar liderazgo ni competitividad. Ingresó en distintos momentos para sostener resultados, aportar experiencia y reforzar el juego aéreo, respondiendo siempre con personalidad. Fue importante para cerrar partidos durante la fase de grupos y volvió a mostrarse decisivo en la semifinal frente a Inglaterra, donde sacó todo lo que pasó por arriba en los minutos finales. En la final también debió ingresar por una lesión y volvió a cumplir, incluso transformándose en un centrodelantero improvisado.
Marcos Senesi: Fue el último en sumarse al plantel tras reemplazar a un lesionado, pero respondió con personalidad cada vez que Scaloni recurrió a él. Frente a Jordania tuvo un estreno convincente, generó un penal, mostró velocidad para corregir en campo abierto y transmitió seguridad. Después debió esperar hasta la final, donde ingresó en un contexto extremadamente complejo para reforzar la defensa. También será parte de lo que viene.
Juan Musso y Gerónimo Rulli: Los dos arqueros fueron los únicos integrantes del staff del subcampeón del mundo que no tuvieron participación en cancha aunque fuera de ella fueron determinantes: buena onda, apoyo constante a Dibu y contribución para que el arquero llegara en condiciones al debut.
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