
Luján concretó un hito ambiental con el cierre definitivo del basural a cielo abierto, considerado uno de los más grandes de la Argentina durante años. La medida pone fin a décadas de una problemática que afectó la salud, el ambiente y la calidad de vida de miles de lujanenses.
Luján concretó un hito ambiental con el cierre definitivo del basural a cielo abierto, considerado uno de los más grandes de la Argentina durante años. La medida pone fin a décadas de una problemática que afectó la salud, el ambiente y la calidad de vida de miles de lujanenses.
El Intendente Municipal de Luján, Leonardo Boto, anunció que desde el 1° de julio se concretó el cierre definitivo del basural a cielo abierto después de más de 50 años de actividad. Durante años, fue considerado el más grande del país, superando las 120 toneladas diarias de vuelco de residuos. La medida se alcanzó mediante una reorganización operativa que permite el traslado directo del 100% de los residuos domiciliarios que genera el distrito, con destino a la CEAMSE para su disposición final.
La medida asegura el cierre operativo del predio, el control estricto de accesos y la vigilancia perimetral. En el plano social, se está desarrollando un proceso de transición para los recuperadores informales que trabajaban en el basural, con su capacitación e integración en un sistema cooperativo amparado en el fortalecimiento del Centro de Reciclaje Manuel Belgrano. En este punto, las acciones implementadas cuentan con el acompañamiento del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires y del Consejo Federal de Inversiones - CFI, orientado a consolidar ingresos salariales, mejorar las condiciones de trabajo y avanzar en la sostenibilidad del sistema.
En este sentido, se refuerzan el sistema de separación en origen y la recolección diferenciada como parte de una política integral de gestión de residuos que también incluye puntos verdes, guías de separación y acciones de educación ambiental.
Durante años, el basural significó un foco de contaminación que propició situaciones de enorme vulnerabilidad para quienes trabajaban en condiciones informales, lo que representó una deuda estructural de sucesivas gestiones que se comprometieron con su cierre sin poder concretarlo.
Una historia que comienza a quedar atrás
Durante la década del ´50, el Municipio adquiere un predio de aproximadamente cuatro hectáreas cercano a la Ruta 192. En un primer momento, el lugar se utiliza para la extracción de tosca destinada a obras viales y, una vez agotado ese recurso, las profundas depresiones del terreno se usan para depositar los residuos domiciliarios recolectados en Luján. De esta manera, comienza a formarse un basural, que se fue expandiendo hasta ocupar 16 hectáreas con zonas donde la acumulación de residuos superaba los 16 metros.
Desde el año 1995, el Municipio intenta cerrar el basural y realizar el traslado de los residuos a la CEAMSE, situación que se frustra repetidas veces por razones económicas, sociales o logísticas. A su vez, desde finales de la década del ´90 se realizaron gestiones para encontrar soluciones alternativas en el ámbito local, sin poder concretarse ninguna.
Con el correr de los años, fueron adquiriendo mayor notoriedad los reclamos vecinales por las consecuencias ambientales del funcionamiento del basural. En ese contexto, el Concejo Deliberante sancionó en dos oportunidades ordenanzas que disponían su cierre inmediato. No obstante, el predio continuó en funcionamiento ante la imposibilidad de reunir los recursos necesarios para concretar esa medida.
En el 2019, comenzaron las gestiones para la inclusión de Luján en el préstamo del Banco Interamericano de Desarrollo 3294/OC-AR a través de gestiones con el Ministerio de Ambiente de la Nación en el marco del “Programa de gestión integral de residuos sólidos urbanos”. El proyecto contemplaba el saneamiento del basural, la instalación de un relleno sanitario y la construcción de un ecoparque. A su vez, se denominó “Laudato SI” al futuro Centro Ambiental en referencia a la encíclica sobre el cuidado de la casa común del Papa Francisco.
Si bien el proyecto había cumplido con todas las instancias de aprobación nacionales e internacionales, incluidas las audiencias públicas y la obtención de los certificados de aptitud ambiental, la obra fue paralizada en 2023 mediante una acción de amparo cuando se encontraba en plena ejecución. A partir de ese momento, comenzó un proceso judicial que culminó con la intervención de la Corte Suprema de Justicia en abril de 2025 que habilitó la continuidad de las obras, ratificando un fallo de la Cámara Federal de San Martín que habilitaba la continuidad de las obras. Sin embargo, el gobierno nacional no retomó los trabajos y desde el 2023 las obras continúan paralizadas.
Frente a este escenario, el Municipio continuó buscando alternativas para resolver de manera definitiva la problemática. Ese camino permitió avanzar con la decisión de disponer el cierre definitivo del basural, al tiempo que se sostienen las gestiones administrativas, jurídicas y patrimoniales necesarias para reactivar y concretar el proyecto del Centro Ambiental Laudato SI.
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