
Araceli Cañete, creadora de Ñandesy, presenta una colección exclusiva de piezas realizadas con la técnica del tufting en la Bienal Internacional de Escultura del Chaco. Alfombras, cuadros, espejos y objetos decorativos forman parte de una propuesta que sorprende a los visitantes y busca difundir este arte textil en la región.
La Bienal Internacional de Escultura del Chaco no solo reúne a escultores de distintos países, sino que también se convirtió en una vidriera para nuevos emprendimientos creativos. Entre ellos se destaca Ñandesy, el proyecto de Araceli Cañete, quien lleva el arte del tufting al predio del Domo del Centenario con una colección de piezas textiles elaboradas completamente a mano.
En diálogo con Radio Sudamericana, la emprendedora contó que esta es su primera participación en la Bienal y que representa un importante paso en el crecimiento de su marca.
"La Bienal comenzó el sábado 17 de julio y va a terminar este domingo 26. Estoy todos los días desde las 9 de la mañana hasta las 12 de la noche. Es mi primera experiencia y estoy muy emocionada", expresó.
Cañete explicó que comenzó a preparar esta participación desde febrero, luego de incorporarse a la Cámara de Mujeres Empresarias del Chaco (CAMECH), entidad que permitió que 17 emprendedoras exhiban sus productos dentro del evento.
"Quería mostrar todas las posibilidades que ofrece el tufting. Traje almohadones, espejos, intervine una silla que restauré, hice carteras y distintos objetos decorativos", comentó.
La técnica consiste en un bordado mecanizado realizado con una pistola especial que inyecta lana sobre una tela, permitiendo crear alfombras, tapices y diferentes piezas textiles.
"Yo comparo la pistola con una máquina para tatuar, solo que en lugar de tinta va inyectando lana", explicó.
Uno de los trabajos que más llamó la atención durante la Bienal fue una alfombra con el rostro de Lionel Messi, confeccionada durante los primeros días del evento y terminada el mismo día de la final del Mundial.
"La estamos rifando. Va a convertirse en un cuadro porque no quiero que nadie esté pisando a Messi. Es una obra valuada en más de 250 mil pesos y el número cuesta dos mil pesos", detalló.
La artista explicó que cada obra requiere varias etapas de trabajo. Tras realizar el diseño, comienza el bordado, luego el sellado de la lana para evitar que se desprenda, el perfilado de los detalles y finalmente la colocación del soporte trasero y las etiquetas.
"Muchas veces el perfilado lleva incluso más tiempo que el propio bordado", indicó.
Además, destacó que procura aprovechar al máximo los materiales.
"Los retazos los reutilizo para hacer las etiquetas de mi marca y la lana sobrante la uso como relleno de almohadones. Intento reciclar absolutamente todo", señaló.
Araceli contó que aprendió la técnica de manera autodidacta, investigando durante meses mediante tutoriales, grupos especializados y mucha práctica.
"Aprendí mirando videos en internet. Después fue pura práctica, prueba y error", recordó.
Su formación como ingeniera química también resultó clave para desarrollar el emprendimiento.
"La carrera me dio herramientas para calcular costos, organizar procesos y comercializar el producto. No alcanza solamente con saber hacer algo, también hay que saber administrarlo", afirmó.
Actualmente, además de alfombras, desarrolla tapices, cuadros, almohadones, espejos, carteras y accesorios personalizados, adaptando cada diseño a los gustos y necesidades de sus clientes.
Aunque reconoce que las ventas durante esta edición de la Bienal son más moderadas que en años anteriores, considera que la experiencia le permitió alcanzar un objetivo igualmente importante.
"La devolución que recibo es hermosa. Mucha gente nunca había visto algo así. Me dicen que debería estar junto a los artistas. Estoy ganando muchísima visibilidad y eso para mí hoy también es muy importante", concluyó.