
Médicos, enfermeros, bioquímicos, ingenieros, administrativos y personal de apoyo repasaron en Radio Sudamericana cómo nació y creció el Instituto de Cardiología de Corrientes. Todos coincidieron en un mismo concepto: más que un lugar de trabajo, fue una segunda casa.
Viernes 24 de Julio de 2026 - Actualizada a las: 22:16hs. del 24-07-2026
El Instituto de Cardiología de Corrientes celebra cuatro décadas de historia convertido en uno de los centros de referencia más importantes del país. Detrás de ese crecimiento hay cientos de personas que hicieron del compromiso, la capacitación y el trabajo en equipo una filosofía que continúa vigente.
Durante un programa especial de Radio Sudamericana, ocho trabajadores que fueron protagonistas de distintas etapas del instituto compartieron recuerdos y experiencias que reflejan la evolución de una institución que comenzó con una estructura mínima y hoy cuenta con casi mil trabajadores y tecnología de alta complejidad.
El médico cardiólogo Edgar Horacio García recordó que llegó al instituto casi por casualidad en 1990, tras terminar el servicio militar, por recomendación del doctor Eduardo Tassano. Desde entonces nunca se fue. Rememoró que en aquellos primeros años había apenas cuatro camas de unidad coronaria, dos residentes que hacían guardias alternadas y jornadas en las que apenas dormían unas horas. "Todos creíamos que esa era nuestra casa y cada uno aportó para que creciera con un objetivo claro: brindar calidad", resumió.
Una historia similar relató Sergio Bernachea, actual jefe del Departamento de Enfermería. Oriundo de General José de San Martín, Chaco, ingresó en marzo de 1991 junto con la creación del propio departamento. De un plantel inicial de 30 enfermeros, hoy el servicio reúne cerca de 300 profesionales especializados que sostienen la atención las 24 horas. "Sabíamos que teníamos que estar a la altura de un proyecto que buscaba excelencia y eso nos motivó desde el primer día", expresó.
Otro de los protagonistas de los primeros años fue el doctor Horacio Cacheda, exjefe del Departamento de Cirugía Cardiovascular, quien recordó que llegó cuando el instituto comenzaba a dar sus primeros pasos en la alta complejidad. Destacó que el crecimiento fue posible gracias al esfuerzo de un equipo reducido que compartía un mismo objetivo y una fuerte vocación de servicio. "Fuimos construyendo el instituto día a día. Había muchísimo trabajo, pero también un enorme sentido de pertenencia y el convencimiento de que estábamos creando algo que iba a cambiar la medicina en Corrientes", señaló. Ya jubilado, aseguró que ver la dimensión alcanzada por el Instituto de Cardiología representa un motivo de orgullo para quienes formaron parte de aquella etapa fundacional.
Uno de los protagonistas de los orígenes del instituto es el cardiólogo y electrofisiólogo Domingo Luis Pozzer, quien integra la institución desde sus primeros años. Exdirector del ICC y expresidente de la Federación Argentina de Cardiología, destacó que el crecimiento fue posible gracias a la visión de René "Conejo" Badaraco, Joaquín García y el entonces gobernador José Antonio "Pocho" Romero Feris. También subrayó que el modelo de gestión permitió conformar equipos con dedicación exclusiva y mantener una actualización científica permanente, posicionando al instituto entre los mejores centros cardiovasculares del país.
Desde otra área estratégica, el ingeniero Jorge Cabral recordó que llegó en 1991 para reorganizar el Departamento de Ingeniería durante una etapa de transformación institucional. Explicó que su misión fue garantizar el funcionamiento permanente de la infraestructura y la tecnología médica, un aspecto indispensable para la atención. "Podés tener los mejores profesionales, pero si la tecnología no funciona, la medicina no puede hacerse", señaló. También destacó el espíritu igualitario impulsado por Badaraco, convencido de que la salud debía ser accesible para todos.
El crecimiento también se refleja en la estructura administrativa. Rafael Fondón ingresó en 1995 y comenzó trabajando en la biblioteca antes de pasar por distintas áreas hasta convertirse en jefe de Liquidaciones de Recursos Humanos. Hoy coordina el pago de haberes de 965 personas. Recordó que Badaraco tenía una enorme capacidad para gestionar recursos y siempre pensaba en cómo fortalecer al instituto. "Treinta años pasaron rapidísimo. Sigo sintiendo el mismo orgullo que el primer día", afirmó.
Desde el laboratorio, la bioquímica María Fernanda Medina repasó la evolución de un servicio que comenzó procesando apenas diez pacientes diarios con equipamiento donado y técnicas manuales. Actualmente, el departamento recibe alrededor de 500 pacientes por día y reúne a unas 50 personas entre bioquímicos y técnicos. Además de la incorporación de tecnología, destacó la importancia de mantener la calidad científica sin perder la empatía con cada paciente.
Antonia Chapelo, quien se jubiló en 2023 tras 33 años de servicio, recordó que ingresó en 1989 y fue testigo del crecimiento de las áreas administrativas. Tras comenzar en el laboratorio pasó al sector de internación, donde desarrolló gran parte de su carrera. Señaló que el instituto también marcó profundamente a su familia y que haber vivido la experiencia desde el otro lado, como familiar de pacientes, le permitió comprender aún más la importancia del acompañamiento humano.
Finalmente, Víctor Ariel Fernández, responsable del área de Apoyo Asistencial, explicó que detrás del orden y la limpieza existe un trabajo altamente especializado. El servicio, que coordina a unas 50 personas, se ocupa de la limpieza hospitalaria, camillería, lavadero y ropería mediante protocolos específicos para prevenir infecciones. "Podemos tener los mejores médicos, pero si falla la higiene, todo el sistema se resiente", sostuvo.
Aunque pertenecen a áreas muy diferentes, todos los entrevistados coincidieron en un mismo sentimiento: el Instituto de Cardiología no solo les permitió desarrollarse profesionalmente, sino que se convirtió en parte de sus vidas. Cuatro décadas después de su creación, esa cultura institucional basada en la excelencia, la capacitación continua, el trabajo interdisciplinario y el compromiso con el paciente sigue siendo el sello distintivo de uno de los principales centros de salud cardiovascular de Argentina.