
Durante seis años vivió entre playas, samba y nuevas oportunidades, pero también atravesó momentos difíciles que lo obligaron a regresar. Hoy, de vuelta en Corrientes, Moisés Amad asegura que no se arrepiente de haber partido porque esa experiencia lo transformó personal y profesionalmente.
La historia de Moisés comenzó con una búsqueda familiar. Mientras vivía en Buenos Aires, decidió viajar a San Salvador de Bahía para conocer a un hermano de su padre al que nunca había visto. Ese encuentro le permitió descubrir una parte desconocida de sus raíces y marcó el inicio de una aventura que lo llevó a recorrer Brasil.
En el camino encontró Búzios, un lugar del que se enamoró y donde decidió quedarse durante dos años. Allí se consolidó como mozo profesional, aprendió portugués y se sumergió en una cultura que siempre había admirado. Más tarde se instaló en Río de Janeiro, donde vivió otros cuatro años trabajando en gastronomía.
Las imágenes que compartía en redes sociales mostraban playas, atardeceres y una vida soñada, pero detrás de esas postales también hubo desafíos. “Fue lindo y no tan lindo”, resume. Moisés cuenta que enfrentó momentos de discriminación por ser extranjero y que extrañaba a su familia, sus amigos, la Costanera y las costumbres correntinas.
“Uno cuando está lejos se siente solo y a veces elige mal”, relató al recordar una relación que se volvió difícil y que finalmente lo llevó a pedir ayuda a su familia para regresar. “La familia siempre está para rescatarnos”, afirmó.
Hace dos meses volvió a Corrientes y atraviesa una nueva etapa. Hoy busca trabajo dentro del rubro gastronómico, donde cuenta con años de experiencia y capacitaciones realizadas en Brasil. Aunque reconoce que la adaptación no es sencilla, tiene una decisión clara: quedarse y volver a construir su vida en su ciudad.
Lejos de arrepentirse, valora todo lo aprendido. “Crecí mucho profesionalmente, hablo portugués, un poco de inglés y todas las cosas que pasé me hicieron más fuerte”, expresó. Para quienes sueñan con emigrar, Moisés aconseja hacerlo con planificación y conocer bien el destino elegido. “Hay tres cosas fundamentales para adaptarse: que te guste la comida, la cultura y el idioma”, explicó.
En su caso, esas tres condiciones estuvieron presentes: el amor por el samba, el portugués y el mar hicieron que Brasil se convirtiera en una parte importante de su historia. Hoy extraña algunas cosas de ese país, como caminar hacia la playa o escuchar música en cada esquina, pero encontró algo que también necesitaba: volver a sus raíces.
Con la esperanza de encontrar una nueva oportunidad laboral e incluso con el sueño de algún día crear un espacio vinculado a la cultura brasileña en Corrientes, Moisés mira hacia adelante. Su historia refleja que irse puede ser una forma de crecer, pero volver también puede ser una manera de reencontrarse.