
"Hay que devolverle la identidad a River", dijo Otamendi. Una pretemporada con 15 jugadores de campo, la situación de los borrados, la salida de Juanfer, refuerzos debutando con apenas horas en el club...
"Hay que devolverle la identidad a River", dijo Otamendi. Una pretemporada con 15 jugadores de campo, la situación de los borrados, la salida de Juanfer, refuerzos debutando con apenas horas en el club...
El Chacho busca torcer este presente (Juano Tesone).
“No hay que sacar el foco de que hay que jugar al fútbol y devolverle la identidad a River”. Nicolás Otamendi, de apenas dos entrenamientos con sus compañeros, no lo sabe, pero da el diagnóstico exacto de por qué el club del cual es hincha fanático se encuentra en esta situación. Pasó poco más de una hora del papelón en el Monumental contra Barracas Central y él, que en una noche vivió la full experience de este último año y medio, es el único del plantel que cambia el rumbo en el trayecto vestuario-estacionamiento y habla con la cinta de capitán que se ganó en pocas horas.
Lógicamente, su responsabilidad es nula del momento complejo que atraviesa el equipo, con una escandalosa eliminación en 16vos de Copa Argentina contra Aldosivi (club que en este año solo ganó ese partido y el de 32vos, con San Miguel) y una final perdida en tres minutos en el cierre del semestre pasado. En todo caso, habrá comprobado in situ que el panorama es ese mismo que alguna vez lo habrá hecho ir a dormir de mal humor cuando seguía los partidos desde Europa.
Para “devolverle la identidad a River”, ahora Coudet y compañía están en una carrera a la que de a poco le van quedando menos vueltas. Se creía que la extensa pretemporada mundialista, con un armado de plantel con jugadores de jerarquía y nivel, iba a dar resultados futbolísticos, pero estos dos mazazos confirmaron que no fue así.
Nicolás Otamendi fue claro en la autocrítica tras la derrota y remarcó que hay que trabajar para revertir esta situación. Video: @nicolaroccanarvaez @gastonpestarino
De la pretemporada con pocos jugadores a refuerzos salvadores
En todo caso, habrá que ver si realizar la parte central de la preparación en Alicante con 15 jugadores de campo (de los tenidos en cuenta, solo Montiel, Acuña y Quintero estaban en Estados Unidos) fue la decisión acertada: la realidad indica que el primer 11 vs. 11 del equipo fue el 3 de julio en Portugal, en el amistoso contra Flamengo, y que esa modalidad apenas si pudo ser repetida en Ezeiza con algunos jóvenes de la Reserva (que, encima, se encontraban jugando la etapa final de su torneo). En Salta, por Copa Argentina, hubo solo ocho suplentes...
¿Fue la preparación ideal? Solo el Chacho lo sabrá. La certeza es que en este receso no pudo impregnarle su idea a un equipo que juega por inercia, ataca sin velocidad ni ideas y le convierten en las pocas veces que le llegan. Si cuando asumió esto era “Vietnam” y se había subido a “un avión en medio de una tormenta”, un receso XL por el Mundial después la cosa mucho no se modificó.
De hecho, los intentos por modificarla parecieron más manotazos de ahogado que otra cosa. ¿Otamendi con 48 horas con la ropa del club? A la cancha y con la cinta de capitán, una decisión que también responde a la lógica, pero que en un contexto más positivo podría haber sido paulatina. ¿Montiel, con un Mundial en el que no estuvo al 100% desde lo físico y una final del mundo encima? Titular, con muchísimo amor propio y ganas de poner la cara para revertir la cosa. ¿Correa, con un día en el club y apenas unos toques a la pelota en la práctica del viernes? Adentro 24’ porque hay carencia de ideas en el Monumental con Barracas.
Ellos no pudieron salvar a River del más reciente papelón. Y sería contrafáctico pensar en que la historia hubiese sido otra con Juanfer Quintero, pero a la vez resulta imposible no poner su controversial salida en este paquete de situaciones que derivan en la pérdida de identidad que marcó Otamendi: sus declaraciones del miércoles contra el entrenador no hicieron otra cosa que agregar leña.
Para colmo, en paralelo está todo lo que rodea al incómodo tema de los borrados que se entrenan en el predio de Cantilo, decisión del club que Di Carlo había anticipado y justificado. Jugadores actuales del plantel que los van a visitar y suben fotos a Instagram, excampeones que encima dejan tiros por elevación (“Ojalá puedan encontrar un club donde los respeten como seres humanos “, escribió Alejandro Montenegro)... No sería el escenario ideal.
En este contexto, River saldrá el miércoles a jugar en La Plata contra Gimnasia un encuentro que no es una final, pero que puede marcar el pulso de lo que venga: en un parpadeo, ya bajó al sexto puesto de la anual y en tres semanas abre los octavos de la Sudamericana.
“Devolverle la identidad a River”, como dijo Otamendi, será el objetivo...
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