
Quince de los 26 convocados de Alfaro jugaron o juegan en nuestro país. La historia de una Albirroja que encontró en el fútbol albiceleste las claves para eliminar a Alemania y seguir soñando en el Mundial.
Quince de los 26 convocados de Alfaro jugaron o juegan en nuestro país. La historia de una Albirroja que encontró en el fútbol albiceleste las claves para eliminar a Alemania y seguir soñando en el Mundial.
Los penales atajados por Orlando Gill y el gol de José María Canale bien pudieron haber ocurrido en un San Lorenzo-Lanús en la tarde de un sábado frío en el Nuevo Gasómetro. Pero fueron en el Mundial 2026. Ya lo dijo Gustavo Alfaro: se convirtieron en “leyendas” de una selección de Paraguay que encontró en el fútbol argentino las claves para dar el batacazo ante Alemania y seguir avanzando en busca de su mejor participación histórica.
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De los 26 convocados de la lista albirroja, 15 jugaron o juegan actualmente en la Liga Profesional. Nombres conocidos, caras de siempre. No sorprende, entonces, que dos de los máximos goleadores del último semestre en el país hablen guaraní.
Una verdadera pesadilla para Antonio Rudiger y Jonathan Tah, centrales de Real Madrid y Bayern Múnich respectivamente, Gabriel Ávalos hoy es el N°9 de Independiente, pero antes de dar el salto debió embarrarse en el Ascenso y batallar en Primera División: pasó por Crucero del Norte, Nueva Chicago, Godoy Cruz, Patronato y Argentinos.
En cambio, el protagonismo de Álex Arce en el campeonato local se centra únicamente en Independiente Rivadavia, donde ya se ganó la chapa de ídolo. Fue uno de los grandes responsables de la conquista de la Copa Argentina y estuvo intratable en la fase de grupos de la Libertadores.
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Si bien no será tenido en cuenta por Eduardo Coudet en la próxima temporada, Matías Galarza, autor del gol que le dio la única victoria a Paraguay en la Copa del Mundo (1-0 a Turquía), pertenece a River. Mientras que Alexander Maidana se desempeña como lateral izquierdo en Talleres de Córdoba.
La lista de los jugadores que compitieron en Argentina parece interminable: Roberto Fernández, suplente de Gill, atajó en Racing y Estudiantes; los defensores titulares Junior Alonso y Gustavo Gómez pasaron por Boca y Lanús, el mismo club le abrió las puertas a Juan José Cáceres después de nacionalizarse paraguayo y defender las camisetas de Dock Sud y Racing.
Hoy en el banco, pero siempre listos para saltar a la cancha con el cuchillo entre los dientes, Gustavo Velázquez registra un ciclo por Newell’s, mientras que Omar Alderete sabe lo que es jugar en Gimnasia y Huracán y Braian Ojeda, quien recaló de muy joven en Defensa.
Al igual que Cáceres, hay otros argentinos se pusieron la albirroja por adopción: Andrés Cubas, oriundo de Misiones, volante con el ADN de Boca y experiencias en Defensa y Talleres, así como Alejandro Romero Gamarra, el Kaku para todos, de Ciudadela y surgido de Huracán.
En el ataque, dos futbolistas gritaron goles en el fútbol argentino: Ramón Sosa lo hizo con la camiseta de Gimnasia y Talleres y Miguel Almirón hasta levantó dos títulos con Lanús, aunque su sueño pendiente seguirá siendo River, cuyo escudo está tatuado en su espalda. "Era fanático, hoy soy simpatizante", reveló en 2023.
Uno de sus grandes socios, Julio Enciso, no pasó por Argentina, pero igualmente forjó su fanatismo por Boca. Con el buzo azul y oro se lo vio durante una temporada a Aldo Bobadilla, ex arquero y padre de Damián, actual delantero de la Albirroja. En cuanto a Diego Gómez, aunque jugó solo en el Monumental por las Eliminatorias, se dio el lujo de tirar paredes en Inter Miami con Lionel Messi, de los máximos ídolos de la historia albiceleste.
Alfaro merece un párrafo aparte. No solo porque desató la ilusión de toda Paraguay, sino porque es acumuló varios kilómetros en el fútbol argentino, tanto en el Interior como en Buenos Aires. Arrancó en su Rafaela natal, se ganó el respeto de todo Quilmes, con el que luego clasificaría a la Copa Libertadores, ascendió a Olimpo, sacó campeón por primera vez a Arsenal en el plano internacional y local y, años más tarde, se vistió de bombero en Gimnasia, Tigre y Huracán, con el que redondearía una de sus mejores campañas.
Eso le permitió pegar el salto en 2019 a Boca, su segundo grande al mando después del fugaz paso por San Lorenzo en la temporada 2005/06. Como entrenador xeneize ganó la Supercopa Argentina antes de incursionar en el fútbol de selecciones. Puede gusta más o menos su estilo, e incluso su forma de declarar, pero los números no mienten: más del 50% de efectividad en 897 partidos.
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