
El “baño de realidad” fue para el Vasco, que puso una formación jugada para visitar a Riestra y se llevó tricota en un tiempo. Los hinchas ya estamos tristemente acostumbrados. Con razón Paredes no quería ni medio día de vacaciones.
El “baño de realidad” fue para el Vasco, que puso una formación jugada para visitar a Riestra y se llevó tricota en un tiempo. Los hinchas ya estamos tristemente acostumbrados. Con razón Paredes no quería ni medio día de vacaciones.
“Baño de realidad”, le salió decir a Arruabarrena en la conferencia posterior al 0-3 con Riestra. Luego de ver la formación que puso en cancha, seguramente hablaba por él, porque -y acá viene lo más grave- un resultado así ya no duele igual que antes: los hinchas hace rato que estamos bañados en cachetazos al escudo como éste.
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“No tuvimos ese ímpetu para ir a buscar el gol en el segundo tiempo”, lanzó el flamante DT xeneize. Y tiene razón. Al partido le sobraron 45 minutos. Ni vergüenza deportiva hubo para maquillar el papelón, salvo el ingreso de Aranda, que no dejó de intentar algo distinto hasta el pitazo final. El resto se ahogó en centros para el 9 invisible: fueron 41 en total, solo 5 conectados por uno de camiseta amarilla. El récord por Liga siguen siendo los 61 del Boca de Gago a Riestra en la Bombonera (1-1). ¿Alcanzará esta goleada para cerrar un centrodelantero en la semana? Una película que ya vimos el semestre pasado.
“Nos llegaron tres veces y nos hicieron tres goles”, resumió el Vasco. Fue prudente al usar la tercera persona del plural. Era para usar la primera. A saber:
En el 0-1, Blanco va liviano con Céliz y le deja sacar el centro, Braida pierde fácil de arriba con Alonso, Montero (de 2,01 metros) no sale a cortar un cabezazo anunciado al corazón del área chica y Di Lollo directamente se desentiende de su marca, Braian Sánchez, que la empuja al gol.
En el 0-2, Ascacíbar regala un córner, del que vuelven a perder dos veces de arriba, la segunda Pellegrino con Quintana, y la reacción del arquero colombiano es preocupante: la pelota le vino encima, débil, y la terminó de meter en el arco.
En el 0-3, Alexander Díaz corrió 60 metros con la pelota, solo contra tres rivales, pero ni Blanco ni Braida lo cortaron pese a que no era roja porque cerraba Delgado, y Montero una vez más no pudo hacer uso de sus 2,01 metros, esta vez para sacar el remate de emboquillada, bien empalado pero no tan alejado de su humanidad.
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En el medio de tanto horror defensivo, Boca sólo intentó con remates de media distancia de Zenón, las ganas de Flores y una incursión aislada de Velasco, a quien le hicieron un claro penal en la jugada anterior al 0-1 del que ni él se dio cuenta… Solo el DT lo pidió. Así es muy difícil.
Alarcón y Ángel Romero, cada uno con 45 minutos en el papelón de Bajo Flores, nos hicieron recordar la cantidad de refuerzos de la gestión Riquelme que no estuvieron a la altura del club, una de las explicaciones de tres años y medio sin títulos. Con razón Paredes no quería tomarse ni medio día de vacaciones. Abríguenlo de acá al jueves.
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