
El Millo y el Xeneize transitan hace un buen tiempo una etapa de fustraciones deportivas. El inicio del Clausura los dejó otra vez expuestos.
Uno tropieza, el otro se cae. Ninguno puede reírse de las desgracias del otro. Los dos están igual. Increíble, pero real. Además, con los presupuestos millonarios que manejan, separados obviamente del resto del fútbol argentino. Y pudiendo pelear con otros pesados del continente. Sin embargo, no lo hacen. Lo de River y Boca es un caso de estudio total. Uno lleva dos años sin salir campeón, el otro tres, con fracasos futbolísticos repetidos. El comienzo del Clausura no fue la excepción.
Primero River, que a pesar de haber invertido casi 30 millones de dólares en este mercado de pases, cayó por 1-0 ante Barracas Central, con un presupuesto infinitamente inferior, en el Monumental. No alcanzó con los estrenos de Nico Otamendi y Angelito Correa, entre otros. Boca, por su parte, fue goleado por 3-0 ante el modesto -pero siempre incómodo- Deportivo Riestra en el Bajo Flores. El argumento de estar enfocado en la Sudamericana (y con los nombres que posee) es insuficiente. Otro caso de David ante Goliat. De no creer. Inesperado para propios y extraños.
A pesar del poderío de ambos, no logran plasmar en cancha las inversiones realizadas y aparecen -una y otra vez- los cuestionamientos por las decisiones futbolísticas tomadas por los altos mandos. A partir de eso, tomando como referencia los últimos dos años, vamos a repasar en Olé los grandes golpes futbolísticos de los dos más grandes del fútbol local.
Boca: un año en el que no jugó la Copa Libertadores (venía de ser subcampeón). En el primer semestre, con Diego Martínez como DT, le había ganado el clásico de playoffs a River en Córdoba por 3-2, pero luego perdió un partido increíble con Estudiantes en semis por penales. Luego, en Sudamericana, quedó prematuramente eliminado en octavos de final por penales ante Cruzeiro y se le escapó un partido increíble con Vélez en semis de Copa Argentina (4-3). No peleó la Liga Profesional y el premio consuelo fue meterse en fase preliminar de la Libertadores. Obviamente, el ciclo Martínez no continuó y fue reemplazado por Fernando Gago.
Uno de los golpes en 2024.
River: Martín Demichelis seguía como DT. El primer tropezón se dio justo contra Boca. Un golpe en el plano local. No sería el único, a pesar de ganar la Supercopa contra Estudiantes y meterse en octavos de la Libertadores. Cerca del final de la primera parte del año, Temperley lo eliminó por penales de los 16avos de la Copa Argentina y eso significó el comienzo del fin de la era Demichelis, que apenas duró un puñado de partidos más en el segundo semestre hasta que se decidió finalizar el ciclo para el retorno de Gallardo. No peleó la Liga ganada por Vélez y quedó eliminado en semis de la Libertadores. Si bien se metió entre los cuatro mejores, quedó en deuda por la manera en que perdió ante A. Mineiro (0-3 en el global). Logró al menos acceder por la tabla a la Copa del año siguiente. Gusto a poco...
River y el palo en la Libertadores de 2024.
Boca: con gran expectativa por volver a jugar la Libertadores, de manera insólita quedó fuera en la fase preliminar ante Alianza Lima por penales en la Bombonera. Y se quedó sin competencia internacional de manera temprana. Eso inició la debacle de Gago al frente del equipo, que se fue tras una derrota contra River en el clásico local. Luego vino el palo de Independiente en los playoffs del Apertura, eliminándolo en casa en cuartos de final. Ya en el segundo semestre, con Miguel Ángel Russo como DT, llegó la partida temprana de la Copa Argentina ante A. Tucumán por 2-1 en16avos. Y, si bien ganó el clásico del segundo semestre ante el Millo de manera contundente (ya con Claudio Ubeda al frente tras el fallecimiento de Russo), no pudo coronar por otra derrota pesada (1-0) en La Bombonera ante el Racing de Gustavo Costas en las semis del Clausura.
La caída en la Bombonera (EFernandz).
Rive r: la ilusión era grande por la presencia de Gallardo y, al igual que el Xeneize, disponer de una billetera pesada para comprar futbolistas. Perdió por penales la Supercopa Internacional ante Talleres por penales y en Apertura fue eliminado por Platense en cuartos de final en el Monumental. También por la vía de los 12 pasos. Ya en el segundo semestre, un palo tras otro. Primero, la eliminación en cuartos de la Libertadores ante Palmeiras, después quedó out de la Copa Argentina en semis (por penales, otra vez) ante Independiente Rivadavia y en el Clausura fue batido por Racing en octavos por 3-2 en Avellaneda. Sin una buena performance futbolística, los resultados tampoco acompañaron y, lentamente, la segunda etapa del Muñeco se fue apagando a pesar de su continuidad para el año siguiente. Para colmo, se quedó sin la Libertadores 2026
Una imagen repetida en el Millo (Carroll).
Boca: el regreso a la Libertadores lo ponía como serio candidato. Sin embargo, de manera insólita, no pudo meterse en los octavos de final. Terminó en la Sudamericana, donde está jugando contra O'Higginis los playoffs por llegar a octavos. En el plano local, si bien se quedó con el clásico ante River, Huracán le dió otro sopapo en la Bombonera. Lo quitó en octavos de final por 3-2 y eso empezó a erosionar la etapa de Ubeda como deté. Sigue en la Copa Argentina, ya está en octavos, con Rodolfo Arruabarrena como entrenador.
Boca y la caída con Católica (De la Orden).
River: arrancó Gallardo, aunque ya desgastado. Y como los resultados (ni el funcionamiento) acompañaron, se marchó en las primeras fechas del Apertura. Llegó Eduardo Coudet. No pudo coronar en la final del Apertura y, recientemente, se despidió de manera papelonesca de la Copa Argentina al caer contra Aldosivi. En la Sudamericana ya está en octavos, esperando por su rival.
Mercado de pases: todos los refuerzos y las bajas en medio del comienzo del Clausura
Con River y Boca en zona de Sudamericana, cómo está la pelea por entrar a las Copas en la tabla anual
Arrancó el Torneo Clausura: así quedaron los resultados y posiciones tras la fecha 1