
Fue el sábado, después de la derrota del Millonario con Barracas Central. Una emboscada feroz que no terminó en tragedia de milagro.
Fue el sábado, después de la derrota del Millonario con Barracas Central. Una emboscada feroz que no terminó en tragedia de milagro.
El grupo de Rafael Calzada volvía tras la derrota contra Barracas Central en el Monumental. Seguidores como siempre, y a pesar del dolor de la caída, en el micro que siempre sacan bajo el nombre de Pasco Monumental se venía cantando por el Millonario. Como siempre que se produce el regreso desde el estadio, el ómnibus agarró por el bajo y entró a Provincia por el acceso Sudeste hasta tomar la calle Zapíola para seguir derecho después el camino hasta Calzada. Pero a la altura del Arroyo Las Piedras, en pleno Quilmes Oeste, había un grupo de barras del Cervecero. Es que esa zona es la patria chica de los Indios Quilmes del barrio La Cañada, que está pegado al arroyo. Y cuando vieron venir al micro de Pasco Monumental, decidieron que la noche estaba linda para atacar a un grupo sólo porque vestían una camiseta de un equipo distinto.
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Entonces tomaron piedras de diversos tamaños que estaban a la vera del agua, y en cuanto el ómnibus bajó la velocidad fue un ataque directo sobre la formación. Los hinchas de River, a los que se puede divisar en todos los partidos bajo la bandera de su ciudad, decidieron repeler la agresión. Primero fueron piedrazos de un lado a otro hasta que un grupo decidió bajar para confrontar. Fue mucho peor. Porque lo que era un ataque con cualquier elemento contundente se transformó en una emboscada mortal cuando dos barras desde una moto de baja cilindrada empezó a efectuar disparos. La dispersión fue total y el saldo, lamentable: tres hinchas de River quedaron con heridas de arma de fuego y debieron ser trasladadas de urgencia a la Unidad Primaria de Atención número 17, la más cercana al lugar donde se produjo el hecho.
La causa quedó como lesiones y abuso de armas a cargo de la Unidad Fiscal de Instrucción Sexta de Quilmes y las víctimas fueron identificadas como Daniel Herrera, de 43 años, con un balazo en la pierna derecha, Jonatan Reparte (36), con una herida de arma de fuego en su pierna izquierda y Darío Fernández, de 47, a quien le atravesó el tobillo de la pierna derecha uno de los balazos. Además también terminaron con politraumatismos producto de los piedrazos otros dos simpatizantes riverplatenses: Gonzalo Insaurralde, de 32 y Walter Cejas, de 44. Todos afortunadamente están fuera de peligro aunque los tres heridos de bala deberán ser operados en las próximas horas por lo que los amigos y familiares están haciendo una colecta para poder costear la operación.
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Si bien la Comisaría Quinta de Quilmes está trabajando en la individualización de los atacantes, hasta ahora sólo tienen el dato de que pertenecen a una de las facciones de la barra de Quilmes, la que tiene su centro de operaciones en el barrio La Cañada. Y como nadie habla y no hay cámaras de seguridad en la zona del ataque, parece difícil que puedan dar con los culpables.
De esta manera la violencia vuelve a golpear al fútbol argentino justo cuando desde algunos organismos, como el Aprevide, se intenta con pruebas piloto el regreso del público visitante. El grupo de Pasco Monumental es histórico dentro de River y tuvo como referentes importantes a un hincha llamado Hugo Leite, muy conocido dentro del mundo de la banda roja, y también a Walter Cedrés, de hecho algunos lo conocen como el grupo de Cedrés. Siempre siguiendo a River a todas partes, las dos banderas características, la de Rafael Calzada y la del nombre del grupo se pueden ver en todos los estadios donde juegue el equipo ahora dirigido por Eduardo Coudet y se permita público visitante.
En cuanto a la facción La Cañada de la barra de Quilmes había tenido sus páginas más sangrientas la década pasada, cuando peleaban con los grupos de Los Alamos por un lado y de Villa el Monte por el otro, el predominio de la popular. Fue una saga con varios crímenes hasta que cayeron sus líderes, Mauricio Rodríguez por un lado y Ramiro Bustamante por el otro y la tribuna del club tuvo un pacto de paz. De hecho este año en abril Quilmes fue parte de la prueba piloto del regreso del visitante en el Ascenso cuando recibió a Nueva Chicago y hubo un partido con dos parcialidades fuertes y todo fue una fiesta en paz. Pero este sábado por la noche todo fue diferente. Apenas divisaron el micro de River empezaron las agresiones y todo terminó a los balazos con tres heridos de una violencia que no abandona jamás al fútbol argentino.
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